Operación Chamartín XLV: El BBVA y la izquierda

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Operación Chamartín
SOCHA
"SOCHA" es la Firma Colectiva de un equipo de periodistas e investigadores.

Al comenzar 2019 hay novedades en la Operación Chamartín. La presidenta de Adif, Isabel Pardo, acaso por preparar terreno y posición de cara al futuro o por algún otro motivo, levantó la liebre: “ADIF tiene un contrato con Distrito Castellana Norte que se basa en la modificación del Plan General de Ordenación Urbana de Madrid. Estamos esperando que el Ayuntamiento lo apruebe. En paralelo, nosotros tenemos nuestro propio estudio. Esperamos la renovación del contrato con DCN”, dijo. Lo apuntamos en nuestra entrega XLIV ‘ADIF EN PARALELO’; y advertimos del fin de la prórroga del varias veces modificado contrato ADIF-DCN, fijada para el 31 de diciembre del 2018, que pudo ser el motivo que animó a Pardo a salir a la palestra, y a otros actores a mostrar postura.

En días sucesivos, 27 y 28 de diciembre, se prorrogó el contrato con algún adelanto y aparecieron novedades: “El contrato secreto de la Operación Chamartín: Adif vende 1,2 millones de metros de suelo público a la mitad de precio de mercado”, titulaba eldiario.es un trabajo de Fátima Caballero con vitola de Exclusiva. “Operación Chamartín, expolio del patrimonio público” fue el título usado por el concejal del Ayuntamiento de Madrid Carlos Sánchez-Mato para echar su cuarto a espadas en El Confidencial. Al leerlos, supusimos que la exclusiva podría ser consecuencia de investigar en varias fuentes:

Un documento de cinco folios que conocemos y en el que está lo que usan Fátima Caballero y Sánchez-Mato. Se presentó en el Registro General del Congreso de los Diputados, con número de entrada 0094314, el 10/07/2018, firmado por los diputados Alberto Garzón Espinosa y Eva García Sempere, ambos de Izquierda Unida y del GCUP-ECP-EM. Es la Proposición no de Ley, presentada para debate y aprobación en la Comisión de Fomento, relativa a la elaboración de un nuevo acuerdo social e institucional ampliado para el desarrollo del entorno de la estación de Chamartín. En ese documento, aunque no se advierta, importa la fecha del mes de julio, anterior al fin de la prórroga del Contrato que Garzón y Espinosa, por error, creían terminaba el 31 de agosto de 2018.

Y otras, próximas a los miembros de Ahora-Madrid contestatarios con la alcaldesa, que hace ya tiempo hacían afirmaciones parecidas a las que hay en la Proposición no de Ley citada y ahora usan Fátima Caballero y Sánchez-Mato. No es preciso cotejar textos ni repasar trifulcas entre la alcaldesa y sus críticos de Ahora-Madrid. Importan más otros dos asuntos:

  • El Contrato secreto ADIF-DCN, que publica eldiario.es, que, aún con la prórroga firmada, puede condicionar comportamientos en un recorrido político y administrativo que necesita tiempo para desarrollarse; y que ha de asumir el descubrimiento de algo no publicado que interesa: El compromiso contractual entre ADIF y DCN que es la base documental, escamoteada, de la Operación Chamartín, y donde aparecen (aunque no todos ni claros) los intereses de los contratantes, y las modificaciones de contrato y fechas en que se hicieron.
  • Y la situación del socio mayoritario en DCN, BBVA, en su relación a lo largo del tiempo con la izquierda política que ha intervenido en la Operación Chamartín. Esta relación, iniciada por Borrell y Mercé Sala, que fueron los que concibieron la Operación, comenzó con una frustración para BBV, el Banco Bilbao Vizcaya origen del BBVA. Como se ve en el libro Operación Chamartín, de Jesús Espelosín, concejal de Urbanismo de Madrid con los alcaldes Tierno y Barranco, a la licitación convocada por RENFE para hacer la Operación Chamartín, concurrieron 4 ofertas: La avalada por el BCH, de las constructoras españolas Cubiertas y MZOV, Dragados y Construcciones SA, Ferrovial SA, Fomento de Construcciones y Contratas SA y Vallehermoso SA. La avalada por el Banco Zaragozano, llamada ROCK-SISF Internacional, en la que participaban las constructoras LAIN SA, LUPARCA SA Y PACSA. La del BBV con su promotora METROVACESA asesorada por la empresa de los ferrocarriles ingleses BRITISH RAILWAY. Y la que resultaría adjudicataria, del grupo público Argentaria (UNITARIA) con Constructora San José SA, EUROPOLIS INVEST ESPAÑA SA y PROCISA. De ellas, las más potentes, eran las que avalaban los bancos BCH y BBV. Pero el adjudicatario fue Argentaria. No es momento de analizar el concurso, pero sí de reseñar la frustración de BBV y ver algo que se adjunta en el Estudio Jurídico que consta en el Informe de Valoración previo a la adjudicación: ‘Consideramos que Argentaria es efectivamente un socio pleno de RENFE para el desarrollo del proyecto planteado. Sin embargo pensamos que de la oferta de BBV se desprende el papel de este último grupo oferente como el de un gestor tremendamente cualificado exigiendo una retribución muy elevada (superior al 50% del rendimiento total obtenible con un mínimo de riesgo)’. Como la adjudicataria fue Argentaria y no BBV, cabe deducir que la estrategia usada en el concurso por Argentaria (acaso diseñada por su director Marcial Portela y Jacinto Rey, consejero delegado de Constructora San José SA) fue mejor que la diseñada por el BBV, entonces dirigido por el hoy presidente de Bankia José Ignacio Goirigolzarrri. O lo que es lo mismo en argot entre licitadores: Argentaria le madrugó al BBV de Goirigolzarri la Operación Chamartín, con la astuta triquiñuela que apuntamos en nuestra entrega XLIV. Al menos de momento, habría que añadir, porque, pasado el tiempo, con la fusión BBV-Argentaria, BBVA se convertiría en el socio mayoritario en DCN.
Francisco González

Para entender la relación actual del BBVA con la izquierda política, que hoy ocupa ADIF (PSOE) y el Ayuntamiento de Madrid (Ahora Madrid con apoyo PSOE), aunque el que decida no sea Goirigolzarri, sino el expresidente de Argentaria, hoy presidente del BBVA, Francisco González, es preciso tener en cuenta algunos detalles: Lo que advierte el Estudio Jurídico que citamos (Tremendamente cualificado exigiendo una retribución muy elevada). La edad de la alcaldesa Carmena, pendiente de una reelección dudosa. La situación de Francisco González, presidente del BBVA que cede el timón. Y la realidad del PSOE, con una (supuesta) deuda (filtrada y no comprobada) de Veinticinco millones de euros con el BBVA.

Manuela Carmena

Esto, resumido, es lo conocido. Para el futuro, la relación del BBVA con la izquierda que actúe en la Operación Chamartín va a depender de dos factores: Evolución de la izquierda, en sus versiones socialista (PSOE), radical (Podemos-Ahora Madrid), y lo que se escinda de ambas. Y continuidad del BBVA, desde el 31 de diciembre dirigido por Carlos Torres. Es de suponer que éste, por su trayectoria, opte por una dinámica empresarial continuista. Pero, vista la situación en DCN y los resultados de la gestión oscurantista de Antonio Béjar, es posible que actúe con la claridad que es propia en democracia, asuma los principios del BBV en defensa del accionariado, suelte lastres en DCN, y ponga claridad. Sin tapujos, a la vista de todos, con los beneficios para el Banco que merece; y en provecho de Madrid y los madrileños.

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