Operación Chamartín (L): Un fiasco más

Operación Chamartín
SOCHA
"SOCHA" es la Firma Colectiva de un equipo de periodistas e investigadores.

Carlos Sánchez-Mato, exconcejal del Ayuntamiento de Madrid con Carmena, tuiteó en enero que “la Operación Chamartín es un gran expolio perpetrado por los gobiernos del PSOE y PP, el Ayuntamiento de Madrid y el BBVA. Los de siempre haciendo lo de siempre para beneficiar a los de siempre. Por algo han mantenido en secreto Los Papeles de Chamartín”. Definida la Operación. Es difícil hacerlo con menos palabras. Sánchez-Mato ha estado en el Ayuntamiento como concejal de Economía con Carmena. Sabe de lo que habla. Se fue del Ayuntamiento ¡Qué habrá visto! No se ha ido el concejal Calvo, a las órdenes de Carmena y en sintonía con Leira. Negocio. Parece que es lo que se busca. Pero todavía no está aprobada la Operación Chamartín.

Y no es porque no le dediquen tiempo, esfuerzo y propaganda. Pero con poca credibilidad. Porque desde fuera se ve hacia dónde va el asunto. Se ve cómo el Ayuntamiento, la Autonomía y el Ministerio de Fomento a través de ADIF han ido entregando una parte del norte de la ciudad, trozo a trozo, a DCN, la empresa en la que el BBVA tiene una participación mayoritaria. Le han dado unos tres millones de metros cuadrados, que se dice rápido y pronto. A finales de año firmaron un contrato DCN (BBVA y San José) por un lado y ADIF/RENFE (Fomento) de otro, para relanzar la Operación y apuntarse la medalla. Con Fomento haciendo lo que hace, tenga razón o no Sánchez-Mato. Desde el principio de la Operación Chamartín, se ha ido cediendo. Da igual el ministro o el partido de turno. Los ministros Pastor (PP), Blanco (PSOE), De la Serna (PP) y el actual Ábalos (PSOE) no han hecho más que ceder ¿A cambio de qué? Alguien lo sabrá.

Porque el Contrato, reformado varias veces para hacer el proyecto de la Operación Chamartín, es un galimatías. Casi indescifrable. En capítulos anteriores citamos algunas variables técnicas. Intentamos precisar qué había en la oferta que mereció la adjudicación y los cambios que se han acordado. Renovado según el Ayuntamiento y el Gobierno de turno; y el director de ADIF que haya tocado. Aunque no todos con el mismo nivel; ni con los mismos motivos. Porque cada año aparecen características nuevas, devenidas y distintas; y, con ellas, unas oportunidades que han servido. Por cambios políticos, por cambios económicos, por cambios de forma de vida de los ciudadanos. La Operación ha sido un cambio continuo de proyectos.

Con la alcaldesa Ana Botella estuvo a punto de aprobarse la Operación Chamartín con un proyecto calificado por los entendidos como bueno. Incluso muy bueno. No se hizo. Llegó Carmena al Ayuntamiento, lo rechazó y propuso otro. Se supone que es una ensoñación del concejal de urbanismo, José Manuel Calvo, para dejar su sello. O para sanear las cajas de organismos públicos. Puede ser. O, peor aún, nuevo proyecto a beneficio del adjudicatario (DCN=BBVA+Constructora San José). Así han transcurrido años y la historia desde su origen en 1993. Se buscaban recursos para instalaciones ferroviarias. Nada se ha hecho. Pero Carmena quiere aprobar ya, no vaya a ser que tenga que irse en primavera. O que el PSOE, hasta ahora su socio municipal, cambie de opinión y siga lo que expone el precandidato socialista a la alcaldía De la Rocha: Volver a formular la Operación Chamartín porque, a su juicio, tal como se propone, va a ahondar la desigualdad entre el norte y sur de la ciudad.

Carmena tiene prisa, su concejal de urbanismo y DCN también. Por eso el Ayuntamiento hizo el nuevo proyecto que bautizó Madrid Nuevo Norte. Próximos a carnaval, alguien dice que sirve como disfraz, para que no se note que el urbanismo que propone es mejorable. Al entender de algunos doctos, la Operación se esta convirtiendo, si no lo fue desde el principio, en una maniobra financiera-inmobiliaria, usando terrenos públicos (de RENFE) y privados expropiados para beneficio de un adjudicatario, que es una entidad privada. Con apoyo de responsables políticos, pero sin beneficios para los ciudadanos. No para el Estado (Fomento), ni para el Ayuntamiento. No se sabe si para alguien. Teatro. Políticos, presentando a los cuatro vientos, o sea, televisiones y medios de información, el proyecto como el más importante de Europa. Siempre políticos, los de turno. Los ministros de Fomento hasta llegar a José Luis Ábalos; éste se apuntó al último capítulo al poco de tomar posesión y con poco tiempo para saber de qué iba la obra. Así vamos, así nos venden la Operación. Con campañas de marketing caras.

Recordamos que a través del tiempo se han entregado a la Operación unos tres millones de metros cuadrados. Ayuntamiento, Comunidad Autónoma y Fomento: Tres estamentos públicos que deben mirar por los ciudadanos han saciado, a base de metros, la hambruna económica. Cuidado. Porque alguien puede buscar, y exigir, legalidad en el Contrato de Adjudicación y en sus modificados. Hay más. Se ha mantenido en secreto. Hasta que hace unos días lo hizo público un medio de comunicación, eldiario.es. Oculto y, ¡oh casualidad!, cada vez que el ministerio y DCN modificaban contrato, baile de beneficios.

Según la denuncia de la Plataforma Norte y Ecologistas en Acción, el suelo público se ha vendido por debajo del precio de mercado. La explicación de Fomento-ADIF ha sido tan desafortunada que ha reforzado los argumentos de la Plataforma Norte ¿Y las tasaciones, dónde están? No hay. O no se sabe que las haya. Casualidad. Otra casualidad es lo hecho con el Canon Variable en las modificaciones de contrato, al principio de un “53% de los beneficios económicos antes del Impuesto de Sociedades que obtenga el Adjudicatario por el desarrollo total del Proyecto”.

¿Y el Ayuntamiento? ¿Dónde ha estado el Ayuntamiento de turno? Incluimos al actual, porque es el que toca. Y por si no ve la importancia para la zona norte de Madrid, para atender las necesidades de los ciudadanos de esa zona ¿Lo ve, o ha querido ver? ¿Por qué el interés en aprobarlo si lo más sensato pudiera ser retirar el proyecto MNN, como dice De la Rocha? Dicen otros entendidos (sin citarlos porque así lo piden) que es un proyecto nefasto para Madrid y la zona norte. También para los ciudadanos, porque no ayuda a solucionar las necesidades que tienen. Según ellos, el proyecto desilusionará a los habitantes y deteriorará la zona. Ese espacio, dicen, necesita un proyecto que atienda necesidades de personas, no intereses financieros. Y con un Ayuntamiento que responda del mismo. Si éste no es capaz que deje al próximo. Con un proyecto nuevo, como el que apunta De la Rocha; u otro que evite lo que pudiera ser un otro fiasco más.

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