Un condón en el Congreso de los Diputados

José Luis Heras Celemín
José Luis Heras Celemín es autor del libro “El Caso Bankia y algo más… o menos” y Director de Comunicación de la Fundación Emprendedores.

Un condón para la historia parlamentaria. Un condón que no hacía falta; y empezó ss, ss, rr, rafa-rufi. Con conocimientos muy escasos, nulos, en taquigrafía, aparecieron unas iniciales escritas que cuando se pronuncian adquieren un sonido especial, como onomatopéyico; y con tintes morbosos: ss, ss, rr, rafa-rufi.

Era el condón al que en la Sesión nº 17 del Pleno del Congreso de los Diputados se refería Su Señoría Rafael Rufián. De ahí las iniciales, los sonidos y el morbo que acompañaban a la pregunta hecha al Presidente del Gobierno y a la que le había correspondido el nº 11 «¿Qué políticas está llevando a cabo su gobierno para fomentar el uso del preservativo?».

Por necesario, conviene matizar: Que las Preguntas que se hacen en las sesiones de control han de presentarse por escrito con tiempo bastante para que el Gobierno prepare sus respuestas. Que no se hacen a persona, sino al Gobierno, que decide qué miembro del Ejecutivo responde. Que hay un acuerdo entre los grupos parlamentarios para que las preguntas que puedan corresponder al Presidente y a la Vicepresidenta se repartan para que a lo largo de la Legislatura todos puedan disfrutar de la atención y difusión que existe cuando actúan el Presidente o la Vicepresidenta. Y que, desde el año 1988, el día 1 de diciembre es el Día Internacional de la Acción contra el Sida.

Por lo anterior, la respuesta a la pregunta que presentaba Rufián podría haberla dado Dolors Montserrat, la titular del ministerio de Sanidad que se ocupa de la lucha contra la pandemia causada por la extensión del VIH. Pero iba a responderla el presidente, sin que nadie citara el nombre del virus y con la amenaza de espectáculo. El hecho pudiera ser nimio y hubo quien vio una especie de machismo del hombre que trata de evitar una situación que podría resultar embarazosa para la ministra de Sanidad.

«Ahí hay algo más que machismo» —precisó un periodista.

Y acertó. Por lo que se vería más tarde, la postura de Rajoy, las de sus ministros y las de algunos parlamentarios estaban al margen del tic sexista. Parecía como si existiera una operación, espontánea o preparada, de mucho más calado que la atención y respuesta a la pregunta del diputado de Esquerra Republicana de Catalunya y a sus preocupaciones por el uso de los preservativos.

Como antesala, en las dos preguntas anteriores al presidente y en sus respuestas, especialmente en las respuestas, las posturas quedaron claras. También los tonos. Por una parte, el Presidente del Gobierno y el portavoz del grupo mayoritario en la oposición (Antonio Hernando). Y por otra, Pablo Iglesias, del Grupo Parlamentario Confederal de Unido Podemos-En Comú Podem-en Marea. Los dos primeros debatieron sobre lo planteado en la pregunta «¿Piensa el Gobierno impulsar la recuperación de una RTVE plural e independiente?» manteniendo un tono serio y las sintonías de cada grupo. Un debate en el que cada uno, en sus turnos y réplicas, expuso sus razones.

En la Pregunta anterior a la de Rufián, Iglesias había preguntado «¿Cómo piensa el Gobierno ejecutar las decisiones del poder legislativo?». Hubo una respuesta escueta: «aplicando las reglas que sean obligatorias». Siguió la réplica de Iglesias con un remedo de discurso impropio del momento, la cuestión y el lugar sobre: Capacidad de las Cortes, Montesquieu, los oficios de Rivera (“Para eso está su socio Rivera”) y una pregunta acaso propia de los mítines tumultuarios de las asambleas universitarias, pero fuera de lugar: «¿Qué le importa más el Parlamento o Angela Merkel».

Rajoy, más que contestar a la pregunta, marcó lo que va a ser, ya es, la realidad de la Legislatura XII: Un proceso docente en el que unos políticos se dediquen a hacer y enseñar a hacer política. Esa actividad imprescindible para tratar los problemas nacionales desde las convicciones de cada cual y según las normas del parlamentarismo de siempre.

El Presidente del Gobierno, recordando la mejor técnica de Cúchares, primero paró lo dicho por Iglesias «Merkel no me ha dado orden alguna», después templó con una lección sobre los tres Poderes del Estado y sus competencias «Cada uno con su misión». Para terminar mandando «Se trata de respetar las competencias de todos».

Después llegó la pregunta de Rufián. En ella, desaprovechó 87 segundos, de los 150 que le concede el reglamento, para apuntar una idea única: «El preservativo como aliado contra el sida». Y la respuesta de Rajoy, docente y usando su tiempo para señalar que la lucha contra el VIH es algo serio ajeno a folclores y juegos dialécticos «Lucha contra el sida del Gobierno, Comunidades autónomas. Objetivo sensibilizar. Campaña internacional…, Tratamiento antiviral…, Seguiremos trabajando».

Siguieron, la Vicepresidenta del Gobierno y Meritxell Batet, del Grupo Parlamentario Socialista, debatiendo sobre «¿Cómo piensa plantear el Gobierno su relación con Cataluña?». Usando la postura marcada por Rajoy, las dos mujeres, vehementes y en la mejor tradición del parlamentarismo de siempre, expusieron sus razones, antes de que Iñigo Errejón, como Iglesias diputado del Grupo Parlamentario Confederal de Unido Podemos-En Comú Podem-en Marea, hiciera su pregunta «¿Tiene previsto el Gobierno abordar en esta legislatura una reforma de la Constitución?».

La respuesta fue la Segunda Lección gratuita del Gobierno, dada por su Vicepresidenta, sobre temas de formación política elemental: «La iniciativa (para el cambio de la Constitución) no es del Gobierno, es de las Cortes», «La reforma de la Constitución es tarea de todos, impropia de sermones ruidosos». Con un reproche por el contraste entre lo dicho por Iglesias y lo que decía Errejón «Hay que venir puestos de acuerdo de casa» (con las cosas sabidas). Y el final: «A lo mejor, algunos de ustedes quieren que España se parezca a Unidos Podemos. Pero España es algo más».

Tras la Sesión, era momento de ver resultados y ambiente. En la cafetería hubo dos hechos significativos:

Un periodista de El País (Fernando Garea) parecía tratar de completar la tarea docente de populares y socialistas ejerciendo magisterio con el que parecía discípulo interesándose por algo: Iglesias.

Un diputado socialista (Hurtado), en conversación con un periodista, dio su opinión sobre el preservativo exhibiendo un tuit expresivo: «Rufián y la Eyaculación precoz».

Al devolver la acreditación al policía del control, pensando en el condón que acababa de entrar a en la historia parlamentaria, acaso para desvirtuar el tuit del cordobés Hurtado, apareció el concepto «gatillazo». Desde el móvil, vía Google, consulté el diccionario «Gatillazo: Golpe que da el gatillo en las escopetas y otras armas de fuego, especialmente cuando no sale el tiro», «Dar gatillazo: Malograrse la esperanza o concepto que se tenía de una persona o cosa».

Sin morbosidad, antes de escribir, miré otras acepciones. Con ellas surgió la convicción: Procede desechar la eyaculación precoz que “tuiteó” el diputado Hurtado. Lo de Rufián fue gatillazo. Por eso, lo que apareció en la Sesión de Control al Gobierno fue algo inútil que quedó para la historia parlamentaria, un condón que no hacía falta.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.