Tormentas mediterráneas

PAAF, el nuevo dron que hace de mayordomo en la terraza de mi bar favorito nos instala ceremoniosamente a mi sobrino Evaristo y a mí en nuestra mesa mientras que los androides ANDREA y SAM acuden presurosos con nuestras consumiciones. Con sus inteligencias artificiales ya han determinado, acertadamente, lo que nos apetecía.

—He leído “EL MAR ENFERMO”, en tu blog “Desde mi Cancillería”, me dice Evaristo, en el que pasas revista a los numerosos problemas que aquejan al antiguo “Mare Nostrum”.

—Numerosos y profundos.

—Nada más subirlo a tu blog el viernes pasado, la situación que describías, más compleja aún que tú exposición, ya se ha movido.

—En efecto, admito, y seguirá siendo así. Las mareas en ese mar son modestas pero sus tormentas pueden ser devastadoras. Yo solo pretendía un repaso resumido de lo mal que está políticamente esa cuenca marítima. En un plan más científico, se presentó hace pocos días por el Real Instituto Elcano, el CIDOB y la Fundación Friedrich Naumann, cercana al Partido Liberal alemán, un estudio que, resumidamente, señala que la situación es bastante peor que en 1995 cuando 12 países lanzaron el llamado Proceso de Barcelona.

—Lo he visto, dice Evaristo, y me ha llamado la atención algún titular que señalaba que si España quiere que sus iniciativas mediterráneas prosperen conviene que tengan el apoyo de alguna gran potencia.

—Si fuese así, apostillo, España solo puede apoyarse en la propia Unión Europea, lo que significa tener el respaldo de Alemania y Francia, o de los Estados Unidos.

—Ciertamente, no vamos a ir de la mano de Rusia o China, sonríe maliciosamente Evaristo. Sin embargo, te olvidas del Reino Unido.

—Rusia y China no serían malos compañeros de viaje si la UE y los EEUU llevasen también la manija, preciso. Lo del RU es una buena observación. Sin embargo, al haber salido de la UE puede ser complicado actuar conjuntamente.

—Suena raro, pero no imposible…, murmura Evaristo.

Otra cosa es la cuestión gibraltareña. Un ámbito privativo de Madrid y Londres (con los gibraltareños…) para, posteriormente, ratificación entre Bruselas y Londres.

—Lo asumo, admite Evaristo, pero el RU es un país con una Armada de cierta importancia que surca las aguas mediterráneas (y viaja hasta Japón). Actuaciones conjuntas hispano-británicas con el Peñón como telón de fondo no tienen por qué ser descartadas.

—Ya señalé que las Grandes Potencias, EEUU, Francia, RU y Rusia, todas ellas nucleares. están en el Mediterráneo, respondo ambiguamente.

Falta China, puntualiza Evaristo.

“Dele tiempo al tiempo”, interviene ANDREA, dejando unas aceitunas. “Una explicación del recientemente creado “Quad-2”, que junta e EEUU con Israel, los Emiratos Árabes Unidos y la India es que responde a la voluntad de Washington de intentar controlar el expansionismo chino a través de su “Ruta de la Seda”.

—A las potencias nucleares antes citadas, comenta Evaristo sin mirar a la ginoide, sumaría la presencia de la OTAN en el Mediterráneo, de la que las tres primeras son miembros, como España.

El renovado interés del Kremlin por este mar pone en alerta a la Alianza Atlántica. Además, el que Bielorrusia, enfeudada a Rusia, se traiga del Kurdistán inmigrantes que quieren introducirse en la Unión Europea a través de Polonia para utilizarles como “munición hibrida humana” contra la UE y sus justificadas sanciones a Minsk, subraya los amplios vasos comunicantes de este mar…

“¡Y tanto!” exclama SAM, añadiendo unas suculentas rodajas de chorizo. “Parece que Israel se va a instalar en una base militar marroquí cercana a Melilla. Por otra parte, Marruecos ha hundido cerca de esta última ciudad, sin avisar, un buque dado de baja por su Armada, tan cerca del puerto español que tuvo un ferry que modificar su rumbo a Melilla”.

—Un asunto, este último, preciso, que ha enfrentado al Capitán del Puerto, presidente de Vox en Melilla, y la Delegación del Gobierno, quitándole hierro la Delegada al asunto.

No es bueno que en estos temas actúe España desunida” advierte ANDREA.

—España, apoyada por la UE, debe tener, reivindica Evaristo, una política de Estado respecto del Magreb donde tenemos unos contenciosos importantes con Marruecos: territoriales, fronterizos y de delimitación de aguas, especialmente en el área de Canarias. La sustitución de Laya por Albares ha suavizado las tensiones originadas por admitir provisionalmente al líder del Polisario en un hospital español, pero nuestro Ministro de Exteriores tiene un muy difícil reto al que enfrentarse. Por cierto, mencionaste en tu blog un eventual “Quad” formado por España, EEUU, Francia, Portugal y Marruecos…

“Sería”, aventura ANDREA en plan sabiondo, mientras recoge unos platos vacíos en nuestra mesa, “para tantear un patio que no creo sea favorable. Ahora bien, si hay especialistas que recomiendan que España vaya bien acompañada en sus iniciativas mediterráneas, ese “Quad” cobraría algo de sentido incluyendo, quizás, también a la UE”. “Lo que sí parece claro”, abunda SAM, “es que solos no van ustedes a ninguna parte y que, de hecho, Marruecos se ha montado un tridente con EEUU e Israel. ¿Qué hace su Gobierno?”, pregunta provocadoramente.

—Por de pronto, vamos atrasados en la actualización de nuestras Fuerza Armadas, se lamenta Evaristo.

La cuestión no solo es de actualización, señalo, sino también de adecuación de nuestras necesidades a nuestras posibilidades. ¿No impide disponer de sistemas esenciales aspirar a otros menos necesarios como un portaaviones o unos carros de combate? Nuestro presupuesto no es un regalo navideño.

PAAF trae la cuenta en un brazo articulado y un datáfono en otro. “¿Ha estado todo bien?”, pregunta obsequiosa y rutinariamente con su acento francés. El dron se me acerca sorpresivamente al oído y me pregunta en voz muy baja, mientras paga Evaristo, si Biden y Xi se repartieron ya el Mediterráneo en su último encuentro telemático. “Todavía no”, le respondo algo sorprendido por su interés…  Al alejarnos, PAAF indica a una pareja que ya tiene mesa para ellos.

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