Tesis de Pedro Sánchez y toros sueltos

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¿Plagió Pedro Sánchez su tesis?
José Luis Heras Celemín
José Luis Heras Celemín es autor del libro “El Caso Bankia y algo más… o menos” y Director de Comunicación de la Fundación Emprendedores.

La tesis de Pedro Sánchez apareció en el Pleno del Congreso de los Diputados, en la Sesión de Control al Gobierno. Con ella comenzaron los sucesos; y las noticias, que, libres, empezaron a moverse hasta llegar al hall de El Wellington, el hotel que construyó el ganadero de reses bravas Baltasar Ibán en el número 8 de la calle de Velázquez de Madrid. Allí, a la mañana siguiente y junto a un óleo con motivos taurinos, estuvieron un momento. Pero no se detuvieron. Siguieron como toros sueltos. Y siguen.

La Sesión de Control al Gobierno salido tras la moción de censura, despertaba expectación. Empezaba con preguntas al Presidente del Gobierno de los líderes de los partidos con más representación en la Cámara: Pablo Casado, nuevo Presidente del PP y líder de la oposición. Pablo Iglesias, de vuelta a la Secretaría General de Podemos tras su paternidad. Y Albert Rivera, al frente de Ciudadanos, bajando en las encuestas y con pronósticos adversos.

Empezó Casado leyendo su pregunta ¿Cómo valora la situación política y económica de España? Respondió el presidente en rol de presidente Peter Pan. Replicó Casado hablando del pago a los que apoyaron la moción de censura, de subida de impuestos, de poner orden en Cataluña, y del artículo 155. Cerró Sánchez aconsejando: ‘No se haga oposición a sí mismo. Acostúmbrese a los cambios’.

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La segunda pregunta la hizo Iglesias, ¿Qué medidas piensa adoptar el Gobierno para acabar con la burbuja del alquiler? Sánchez contestó afable: Es bueno tenerle de vuelta. No viviendas públicas a fondos buitre e intervención de la Abogacía del Estado en la venta de viviendas de la CAM. Replicó Iglesias sugiriendo (mandando) regular el alquiler por zonas para controlar los precios. Y acató Sánchez.

La tercera pregunta era de Rivera. Y a la tercera fue la vencida. ¿Qué piensa hacer el Gobierno para garantizar el cumplimiento de la Constitución y asegurar el respeto de los derechos civiles en Cataluña?, se había redactado. Pero, al hablar, aparecieron toros sueltos. Rivera cambió el tema y habló de: El plagio de la exministra Montón. Los casos Cifuentes y Casado. Dudas sobre el funcionamiento de la Universidad. Veto a la Ley de Transparencia en Educación. Publicidad de tesis doctorales y de la del Presidente del Gobierno. Remató, demoledor, buscando, como toro bravo, hacer carne y empitonar al Presidente del Gobierno con una pregunta atroz: ¿Qué teme para vetar la ley?

Entonces, apareció el desbarajuste: La Presidenta del Congreso instaba a contestar lo que se preguntara y citaba el artículo 80 del Reglamento del Congreso de los Diputados. Pero no hubo respuesta. Con ello aparecía la realidad del Parlamentarismo nacional: Se citaba un artículo del reglamento, los servicios jurídicos de la Cámara estaban presentes. Había centenares de diputados. Lo oía el Presidente del Gobierno. Y nadie hacía nada. Ni siquiera repasar el texto del artículo 80, que deben conocer todos y está así redactado: “Las votaciones no podrán interrumpirse por causa alguna. Durante el desarrollo de la votación, la Presidencia no concederá el uso de la palabra y ningún Diputado podrá entrar en el salón ni abandonarlo”.

Siguió el presidente, para decir no haber vetado ninguna ley; y para soltar una frase simple, del tipo de las de ‘y tú más o parecido’, que no venía al caso: ‘Si hubiera sido por usted, seguiría Rajoy’. Replicó Rivera repitiendo dudas y aconsejando: ‘No puede haber dudas sobre usted. Haga publicar su tesis doctoral’. Terminó Sánchez afirmando que su tesis está publicada en Teseo; y reprochando ‘Ha convertido una pregunta parlamentaria en un lodazal’.

Después de comer, siguieron los toros sueltos: ‘Teseo es una plataforma de tesis doctorales alojada en la web del Ministerio de Educación a través de la que se puede consultar cualquier trabajo. Sin embargo, de la tesis del presidente del Gobierno no ofrece más que el acceso a la ficha técnica, que contiene un resumen de cinco líneas. Ni rastro de un enlace que redirija al documento completo, como sí ocurre con otras’, apuntaba 20 Minutos. Okdiario titulaba ‘Un negro del Ministerio de Industria elaboró la mayor parte de la tesis de Pedro Sánchez’. El País aportaba ‘Sánchez declara la guerra a Rivera por lanzar dudas sobre sus estudios’. Esas noticias, como los toros en manada, parecían fáciles de conducir. Pero apareció la portada de ABC: “ABC ACCEDE A LA TESIS ÍNTEGRA DEL DOCTOR SÁNCHEZ. PEDRO SÁNCHEZ PLAGIÓ SU TESIS. Copió a otros autores. Fusiló informes del Gobierno de Zapatero. Volcó en la tesis artículos suyos ya publicados”. Con ello, todo tomaba otra dimensión; ya que ABC llega a toda España, sobrepasa a la UE y convierte en mundial la noticia ‘Pedro Sánchez Plagió su tesis’.

A la mañana siguiente, hubo añadido: Se sabía que en Ciudadanos se sentían amenazados por el Presidente del Gobierno y comparecía Rivera en el hotel Wellington, invitado por Foro Empresarial Madrid. Era momento de ver si seguían toros sueltos. Expectación máxima. Diplomáticos. Y el embajador inglés junto al óleo con motivos taurinos que hay en hall. Los toros parecieron entretenerse un momento con la jerga empresarial (Sociedad civil, empleo, autónomos, fiscalidad). Después los inquietó el discurso político (Proyecto nacional. Futuro, modernizar, confianza, unir, ilusionar). Y se volvieron a lanzar sueltos, azuzados por Rivera: El Gobierno tramita 23 leyes y veta la ley de Transparencia universitaria que dice que hay que publicar las tesis. Hoy la prensa acusa de plagiar. Pediremos la comparecencia en el Congreso. En vez de amenazar y señalar con el dedo, debe explicar. Ojalá dé la cara Sánchez. Sánchez hablaba de vivir cómodamente en la confrontación. No hay derecho a que el presidente de mi Nación acuse a los constitucionalistas de crispar. ¿Lodo y guerra de máster?. Lo mejor que puede hacer el presidente es tesis digital y comparecencia inmediata.

A media mañana, ya sin Rivera, en el cruce de la calle de Villanueva con Serrano, apareció otro toro suelto: Un compañero apuntó la posibilidad de otra dimisión ministerial que agudizaría la crisis. La ministra de Defensa podría estar en apuros por sus comentarios sobre la venta de armas a Arabia Saudí. “No se puede ofender a los saudíes”, decía, “Ni menospreciar la situación estratégica de un aliado de Estados Unidos en esa zona”.

Por la noche, tras el telediario que anunciaba acciones judiciales de Sánchez, apareció otro toro con forma de WhatsApp interrogante: ¿Cómo se va a querellar un presidente de gobierno contra medios de comunicación?

Acabó el día con el contenido adelantado de algunos medios para el día siguiente: ABC se reafirmaba. Y OK diario advertía mordaz: Nos vemos en los tribunales, presidente, eso sí, no plagies la querella y que no te la haga un “negro”.

Las noticias siguieron como toros sueltos. Y siguen.

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