El estreno de las Cortes y la votación de su Mesa presidencial ha venido a confirmar seguramente que si a Podemos efectivamente el Papa Rajoy lo ha mandado a los prostíbulos del Trastévere, como dijo alguien en estas mismas páginas, el todopoderoso señor del PP ha conseguido someter a sus propósitos a todos los grupos, excepto quizá un PSOE que se ha quedado en tierra de nadie, chupando banquillo. !Qué pena, se nos ha lesionado Messi!
Vistas las cosas desde Euskadi, todo se podría resumir con un dictamen profesoral y doctoral del presidente del PNV, Andoni Ortúzar, que salió en Twitter este fin de semana para recordarnos que «el PNV hace siempre lo que dice, hoy también: nos hemos abstenido (se refiere a la votación para la composición de la Cámara Baja). El burukide emplazó a Pablo Iglesias y Antonio Hernando que «si algún día queréis hacer una alternativa de cambio, llamad y os diremos cómo se hacen las cosas en política sin oportunismos y lealmente». Deia, el diario del PNV, añade a continuación que «Desde ERC también se borraron de manera gráfica: «Quien crea que hemos votado a PP o Ciudadanos o es tonto o no se entera de nada».
Este doble testimonio da fe de que esta vez el independentismo ha preferido dejar el terreno libre y despejado a la derecha dirigida por Rajoy, y asistir impávido al fracaso de cualquier posibilidad de cambio. Y de paso, calificar a la izquierda de todo el Estado de indocumentados, inexpertos, y más oportunistas que leales.
Tal vez con cierta ingenuidad, tal vez adivinando el gobierno que nos espera, Pablo Iglesias insistía por activa y por pasiva en que todavía es posible un gobierno progresista que aglutine a PSOE, Podemos y nacionalistas. ¿Alguien puede esperar que en estas circunstancias los nacionalistas echen una mano a la izquierda?
Pero la suerte está echada, y Rajoy tiene mucha prisa en rematar al toro: «Solo hay una salida, y la salida soy yo. Y hay que proceder con la mayor celeridad».
Es lo que hay. Más bipartidismo, con tendencia a un subterráneo y mal disimulado monopartidismo. Más recortes, más inseguridad en el trabajo, peores pensiones…A no ser que lo de que estamos creciendo más que ningún país de la Unión Europea contribuya a mejorar las cuentas de los bancos, las arcas públicas y el bienestar social.













