¡Que luchen otros!

Carlos Miranda
Carlos Alonso Miranda y Elío, V conde de Casa Miranda, es un diplomático español Licenciado en Derecho, que fue Embajador de España en el Reino Unido desde julio de 2004 hasta 2008 y Embajador Representante Permanente de España en el Consejo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) desde julio de 2008 hasta su cese en febrero del 2012.

Unamuno dijo: “¡Que inventen ellos!”. Hágase, pues, en el extranjero el esfuerzo y el gasto para inventar. Una vez concebido un artilugio, lo utilizaremos aquí igual de bien que donde se inventó. “Acaso mejor”, afirmaba un personaje de un diálogo de Don Miguel.

Luis Garicano, economista, catedrático en la prestigiosa London School of Economics y destacado miembro de Ciudadanos, criticaba recientemente que con un sistema educativo mejorable como el español de lo que se quejan los padres es de los deberes que han de realizar sus hijos en casa y de las reválidas para evaluar a los estudiantes y sus centros educativos. Tituló su artículo: “Que enseñen (e inventen) ellos”.

En materia de seguridad y defensa, muchos españoles reaccionan de esta misma guisa tachando de militarista e imperialista la necesidad de proteger a nuestra sociedad allende nuestras fronteras. A ello contribuyen quienes irresponsablemente prefieren los aplausos fáciles de los pretendidos pacifistas, algo siempre relumbrón y popular, en lugar de ejercer un difícil liderazgo.

En Irak, pe, hay un destacamento español entrenando a militares iraquíes para luchar eficazmente contra el Califato o DAESH. Una organización terrorista que controla territorios en Siria e Irak, mata a mujeres, viejos, críos, cristianos sirios e iraquíes y no tiene reparos en utilizar a niños como suicidas con bombas para asesinar masivamente a sus conciudadanos fomentando, asimismo, atentados en otras partes del mundo. El Califato también reclama El Ándalus además de Ceuta y Melilla.

El Islam es instrumentalizado por unos radicales terroristas contra los que hemos de luchar en España, en la Unión Europea y en el mundo por solidaridad y por interés propio, combinando intercambios de información, acciones policiales y enviando a militares fuera de nuestras fronteras, compaginándolo asimismo con programas de cooperación al desarrollo. Hemos de sacar pecho de todo ello y sentirnos orgullosos.

Cuando en 1995 la OTAN inició, a petición de la ONU, una campaña aérea para silenciar los cañones serbio-bosnios que disparaban contra la población de la cercada Sarajevo, en Bosnia-Herzegovina, el entonces Presidente francés, François Mitterand, salió en la televisión señalando que los militares franceses estaban siempre en los sitios más peligrosos, jugándose la vida, para proteger la paz contra los que quieren destrozarla con violencia, terror y guerra. Mitterand sacó pecho y orgullo nacional francés. 

En situaciones parecidas la presentación española suele ser más acomplejada, sin perjuicio de que nuestros militares, y civiles, involucrados en misiones de paz cumplen con su cometido con tanto riesgo como los componentes de destacamentos de otros países.

Mientras allende nuestras fronteras destacan con orgullo ese riesgo patriótico que corren los miembros de sus misiones, en España gusta más subrayar, para adormecer a la opinión pública, que nuestros militares no están en peligro, lo que no es cierto. De los cooperantes, también en riesgo, casi nada se dice. Sería preferible que nuestros políticos y medios de comunicación destacasen sin complejos nuestras contribuciones a la paz.

Cospedal, Ministra de Defensa, que, a diferencia de Trillo, depuesto ahora, con increíble mimo, de la Embajada en Londres que nunca debió ocupar, como señalaron la víspera 13 reconocidos Embajadores jubilados, ha asumido las culpas de ese ministerio, dirigido entonces por Trillo, en la catástrofe del Yak 42, hace ya 13 años, visitó en Navidades unos destacamentos de nuestras FAS en el extranjero, al igual que todos sus predecesores.

Está bien que en esas fechas se acuerden los Ministros de Defensa, de Exteriores o los Presidentes de Gobierno de nuestros valerosos conciudadanos y soldados expatriados para fomentar la paz en el mundo y protegernos. Debe hacerse también con regularidad a lo largo del año.  

Otros prefieren la vieja táctica del avestruz, temerosos o, peor, seguidistas de una opinión pública recelosa de intervenciones en el extranjero confundidas erróneamente con acciones imperialistas, especialmente en ámbitos como los de Podemos o ERC, pacifistas profesionales por rentabilidad política e incompetencia. Hace poco votaron contra el incremento de la presencia militar española en Irak para entrenamiento de soldados iraquíes. El pacifismo gratuito es siempre atractivo. ¡Que luchen otros! Más fácil, evidentemente.

Sin embargo, los terroristas asesinan también a los Embajadores, no sólo al ruso como desgraciadamente ocurrió recientemente en Turquía o al estadounidense en Trípoli hace pocos años. La lucha contra el terrorismo es una lucha total que afecta al conjunto de los componentes de nuestras sociedades. Opongámonos al terrorismo manteniendo la normalidad de nuestras vidas y rindamos homenaje sin complejos a los más directamente involucrados en esa lucha en nuestro país y en el mundo, civiles, policías, guardias civiles, militares, diplomáticos, ccoperantes, sacando pecho, destacando sus sacrificios y descartando mensajes falsamente tranquilizadores y sin transparencia respecto de nuestras sociedades.

Asimismo, aciertan Cospedal, en Defensa, y Dastis, en Exteriores, al reconocer públicamente que España debe cumplir el compromiso aliado de elevar al 2% del PIB sus gastos de defensa. ¿Miedo a Trump?


Publicación original: Estrella Digital

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