Presupuestos Generales del Estado en curva

José Luis Heras Celemín
José Luis Heras Celemín es autor del libro “El Caso Bankia y algo más… o menos” y Director de Comunicación de la Fundación Emprendedores.

Los hermanos Nadal Belda son gemelos, y políticos. Álvaro es el ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital, y se afeita. Alberto, barbudo, es el Secretario de Estado de Presupuestos y Gastos. Ambos son brillantes, pertenecen a una especie de élite intelectual de economistas; y, buscándolo o por casualidad, parecen hoscos y poco dados a la cordialidad.

Sin embargo, la realidad es distinta ya que ambos, a veces, además de brillantes y cordiales, resultan instructivos y algo más que amenos. Como ejemplos, hay dos: Uno, de no ha mucho en un pasillo del Congreso de los Diputados, cuando el ministro, en un corro con periodistas, nos explicaba, docente, la situación energética en España. El otro es de hoy, en el foro Nueva Economía, en el que el gemelo barbudo, que es Secretario de Estado de Presupuestos y Gastos, ocupaba la tribuna para hablar de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) y de Política Fiscal.

Los temas, PGE y Política Fiscal, a primera vista, parecen áridos. La Vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, se encargó de las presentaciones; e hizo dos: Los Presupuestos, como elemento que sirve de espejo de lo que hoy es España y cuestión de todos. Y el orador, Alberto Nadal, un economista humano y riguroso que sabe que “las consecuencias de la economía son asombrosas…, dedicado a la política y buscando la excelencia”.

Una vez en el atril, el orador dio las gracias “ por venir a escuchar algo tan árido como los Presupuestos Generales del Estado y la Política Fiscal”, que es de lo que iba a hablar. Sin pantalla sobre la que dar explicaciones y aclarar conceptos, recurrió a un símil sencillo que puso en situación a la audiencia y amenizó el discurso: La Política Fiscal y las reformas, que han sido principales para el crecimiento y la creación de empleo, han merecido críticas que son excluyentes entre ellas. Pero lo que ocurre con ambos (Política Fiscal y PGE) se parece a “un coche que entra en una curva: Si entra deprisa y acelerando, derrapa; si frena a media curva, se produce un trombo. Hay que ir y conducir a la velocidad justa”.

Es lo que ha hecho el Gobierno, siguió: Ajustar las cuentas y marcar la velocidad adecuada. El gobierno anterior, socialista, entró en la curva deprisa y el coche rozó los quita-miedos en el año 2011. Decían que lo único posible era el rescate. Pero se evitó. Se colocó el coche en el centro de la carretera. Y se hizo lo adecuado, como demuestran los datos. Mientras los críticos hablaban de austericidio y otros de lo contrario, se ha reducido el gasto público un 5%, incrementando el gasto social y reduciendo gastos en lo no social. Se ha mantenido el Estado del Bienestar y se ha aumentado el gasto social sin recortes. En cuanto a ingresos, en 2017 son iguales a los de 2012, pero se han bajado en 2015 y 2016 los impuestos que se han podido. Si se comparan datos con los de la UE, los gastos son un 5% menores y los ingresos un 8% más bajos. Esto explica por qué crecemos al 3%, la situación de la deuda pública, y el crecimiento del principio que ahora se mantiene. En cuanto al reparto de los ahorros, todos han contribuido, el Estado y las Comunidades Autónomas, aunque “digan que las CC.AA. no han hecho su parte”.

En cuanto al futuro, más de lo mismo: Seguirá el crecimiento. Más empleo. Deuda más baja. Mejores políticas de inversión e innovación… Y en 2 ó 3 años se conseguirá que el déficit público deje de existir.

Después, en el turno de preguntas, tras unas (sobre Las Elecciones Francesas y los casos judiciales últimos) formuladas a la Vicepresidenta, capotazos de ésta y una pregunta al orador: “En la conducción del coche que decía usted, hay que compatibilizar a copilotos tan dispares como los de PSOE, CIUDADANOS y PNV. ¿Cómo se van a gestionar las divergencias con los copilotos y las que hay entre ellos?.

La respuesta de Nadal, condescendiente, no bajó a la sima torpe de los conceptos obtusos que buscan acomodo en el argot que usan las que se consideran (y no son) mentes de élite. Por el contrario, se mantuvo en el símil: “Ahora el coche no lo lleva el PP sólo; ahora conduce más gente. Ya se hizo un acuerdo. Para continuar (conduciendo en curvas), deberíamos tener un marco.

Al terminar, mientras la Vicepresidenta se iba y el ministro Montoro sonreía al pasar junto a una señora que tocaba el piano en el hall, los comentarios se centraban en los PGE esbozados y en los datos deslizados entre las curvas de un coche conducido con ayuda de varios copilotos.

Algunos de los presentes, diputados del PP, se irían desde allí al Congreso de los Diputados. En el Orden del Día de la Comisión de Presupuestos, estaban programadas las ‘comparecencias relacionadas con el Proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado para el año 2017 del Secretario de Estado de Presupuestos y Gastos, del Secretario de Estado de Hacienda, de la Secretaria General de Financiación Autonómica y Local, y de la Secretaria de Estado de Economía y Apoyo a la Empresa’.

En la despedida, hubo una no-confusión de un periodista, hecha adrede sobre los mellizos Nadal Belda con una frase al ministro: “Felicidades Álvaro”.

—Pero hoy ha hablado mi hermano. —dijo el ministro.

—Ya, el de las barbas. Por eso, felicidades. Por el hermano.

Por explicar los Presupuestos Generales del Estado en curva.

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