¿Por qué se ha abierto “la caja de los truenos”?

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— P U B L I C I D A D —

Han pasado solo unas décadas de su construcción y ya ha empezado a invadir la aluminosis los cimientos y la fachada de nuestra ilustre y admirada democracia, así como la “Trabajada Constitución” que es denostada un día sí y otro también por cualquiera de nuestros políticos sea su afiliación del color que sea. ¿Es posible que nuestra Constitución sea tan vulnerable como parece que lo es? Toda sociedad donde la garantía de derechos no esté asegurada, ni la separación de poderes determinada, no tiene Constitución.

La vida política se ha agitado violentamente y se ha revuelto peligrosamente desde que quedo desmontado el binomio imperfecto entre PP y PSOE, un trueque político que duro tres décadas y que nos proporcionó nuestra inmaculada y sufrida “Transición”. Aquella operación, que fue denominada como una prodigiosa obra de arquitectura política de primer orden, y que fue consensuada según dicen entre todas las fuerzas políticas de la época y aceptada de buen grado por la sociedad de la época, lo que parecía tener una solidez impermeable, con el paso de unos cuantos lustros estamos viendo y comprobado el error que teníamos al respecto pues está demostrando las debilidades y ambigüedades de sus reglas más exigentes. Con el pasar de los años está quedando al descubierto que aquellos partidos políticos aperturistas del antiguo régimen, aquellos otros del Centro consensuado y los redimidos de la izquierda más noble y progresista, encabezados, cómo no, por el PSOE de González, Guerra, Solchaga, Solana, Boyer y Cía, están quedando retratados una vez descubierta su verdadera cara. Está quedando claro que la buena educación recibida del nacionalcatolicismo que habían recibido en su juventud había dejado una impronta profunda en su ideología difícil de superar, la mayoría de ellos gracias a sus progenitores, afines al régimen franquista y a su gran devoción hacia la curia religiosa promotora de la cruzada contra el enemigo rojo de España. El lema “Por el Imperio hacia Dios” fue una forma de pasar factura como respuesta a la hostilidad expresada por la Segunda República hacia sus intereses.

Desgraciadamente vemos a diario cómo a través de los variados medios de comunicación nos instigan y provocan, cómo nos manipulan, cómo intentan incendiarnos a los unos contra los otros. Utilizan todos los canales a su alcance financiados y dirigidos a través de grupos neocapitalistas, utilizando obsoletas ideologías de izquierdas y otros de derechas. El plan no es otro que el confundir y dividir lo más posible a una sociedad pasiva para, de esa forma, tener “ellos” las manos libres para conseguir sus espurios objetivos.

No dejemos atrás las tendenciosas declaraciones de políticos de la vieja escuela que añoran y no asumen que su tiempo ya paso, y cómo no, parte de un clero que aún añora aquellos paseos bajo palio de su gran apóstol salvador, el de la victoria sobre aquellas hordas herejes, una inmensa mayoría de la sociedad española de aquella época en su desesperado afán de mitigar el hambre y la miseria fueron fácilmente manipulados y vilmente conducidos (tanto de la derecha como de la izquierda) a un enfrentamiento criminal por aquellos que querían ganar por la fuerza lo que no eran capaces de conseguir a través del dialogo y el acuerdo.

Hoy, casi cien años después, nos encontramos de nuevo con una renovada y cobarde batalla ideológica que, si no somos lo suficientes consecuentes, maduros y responsables, nos va a conducir descabelladamente a un nuevo episodio de odio y rencor que no presagia nada bueno y que puede llevarnos irremisiblemente a un nuevo desastre.

«Mal se construye entre ruinas y peor con ellas»

El principal problema no es otro que aquella transición se llevó a cabo por una derecha dura y fascista y por otro lado una derecha joven que pretendía equipararse y actualizarse para poder codearse con las democracias de occidente, hicieron creer o se creyeron demócratas, cuando en realidad sus ideas y culturas nos han venido demostrando que no lo eran. Por el otro lado aparecía un partido socialista del interior cargado igualmente de jóvenes que habían comenzado sus protestas y reivindicaciones en sus años de universitarios, eran contestatarios, luchaban por la libertad, la paz y el progreso «haz el amor y no la guerra» reivindicaban el derecho de reunión, el derecho a manifestarse, muchos a tener el derecho a ver realizados sus sueños y ambiciones de poder político y, por qué no decirlo, profesional y económico.

Era una época en la que se reflejaba el afán esnobista en la mayoría de la juventud, quedaba bien y hacían clara ostentación y admiración al pensamiento de personajes como Marx, Engels, Che Guevara, Bertolt Brecht, Kant, Montesquieu, Foucault, Voltaire, Keynes, Hayek y una lista interminable de grandes pensadores, filósofos y economistas de toda clase y condición (muchos de ellos prohibidos en España por el régimen). Era una época donde predominaban las ideas de “Izquierdas”, el “compañerismo”, “la lucha de clases”, etc… Pero en el fondo había ese rechazo a los de abajo, a esa clase social calificada como “baja”. Lo que se ha venido posteriormente en llamar “aporofobia” o rechazo al pobre.

Era la fuerza de esa clase media aspirante a clase alta y jerarquizada que se había formado en el franquismo a partir de la década de los 60, muchos de aquellos políticos habían cimentado su educación y conocimientos en colegios reputados dirigidos por la iglesia católica.

Eran tiempos en los que se veneraba y se profesaba una excesiva admiración por todo lo que estaba de moda en supuestos ambientes, no era lo que podríamos realmente llamar un proceso ideológico renacido (qué duda cabe que hay sus excepciones), realmente en el fondo del espíritu de esa juventud se hallaba una educación y unas costumbres conservadores fruto de un modelo político y religioso de un marcado matiz fascista o totalitario difícil de superar de la noche a la mañana.

El binomio Partidista (PSOE-PP) ha sido la consecuencia del “estallido populista” que describe una situación de crisis en la que los ciudadanos cuestionan la hegemonía dominante, abriéndose a la posibilidad de probar otras alternativas de poder. Estamos viviendo una voluntad de pactar que es una clara evidencia de cómo han cambiado las formas aplicando un nuevo sentido de hegemonía aceptando y adaptando la diversidad ideológica de las distintas partes. Es un enfrentamiento en la lucha por el poder en la que todo lo que el uno gana, el otro lo pierde ya que el poder no se comparte.

Las consecuencias no tardaron en quedar reflejadas a través del resurgimiento de nuevos partidos políticos con ideologías extremistas y radicales, con ideologías ya desfasadas para los tiempos que vivimos, basando sus discursos y su lucha en la recuperación de los derechos y privilegios perdidos, así como el protagonismo popular y el sentimiento nacional robado como consecuencia de las políticas neocapitalistas impuestas a través de la globalización o mundialización en la que los países han entrado.

Una vez puesta en marcha esa teórica revolución política que dicen vivimos, vemos como realmente los políticos de la izquierda de la transición, si tomamos como ejemplo el PSOE de González y Cía. con sus declaraciones y gestos, nos demuestran que realmente no eran de esas izquierdas radicales que nos vendieron durante el franquismo, podríamos decir que ni siquiera eran de izquierdas y si vamos un poco más allá, ni demócratas. ¿Y qué decir de la izquierda comunista, el PCE? Pues ya hemos visto su evolución con el paso del tiempo. El PCE había traicionado parte de su ideario en pro de un proceso de transición que, en su caso, supuso un juego de puros equilibrismos. Ya en la transición acepto todo lo que había que aceptar con tal de estar en el tinglado político, eran los últimos cartuchos de Carrillo, la Pasionaria, Alberti y algunos otros de su quinta, el final fue su conversión que siempre acabo en un bluf sin fuerza alguna, eso no quiere decir que el comunismo desapareciera como tampoco la ultraderecha. La teórica derecha se aglutino en Alianza Popular, donde los aperturistas como Fraga, Silva Muñoz, Esteruelas, López Rodo y otros muchos que no era en absoluto demócratas moderados intentaron llevar sus planteamientos ideológicos adelante. Más tarde y ante el fracaso que cosecharon en las elecciones reconvirtieron Alianza Popular en el Partido Popular con gente nueva y más joven como Hernández Mancha, nuevamente aparecería Fraga al frente para ya definitivamente entregar el poder del partido a los José Mª Aznar, Álvarez Cascos, Rodrigo Rato o Rajoy. Queda comprobado y parece poco creíble que el PP fuera un partido moderado con tendencia al centro político, la consecuencia de los vaivenes que fue llevando a cabo y esa poco clara definición de su ideología ha tenido como resultado el nacimiento VOX, un partido igualmente calificado de populista, fundado por exmiembros reconocidos de AP rebotados del PP y por una juventud nacida en las bases del mismo partido, VOX es la representación de la auténtica derecha española, sin tapujos ni reconversiones ideológicas, es lo que es, un partido ultraconservador de extrema derecha que ha dejado muy claro lo que piensa y lo que quiere.

El Partido Socialista Obrero Español actual esta personificado por Pedro Sánchez y es el que posiblemente mejor representa al Socialismo. Podemos y las Confluencias representan a la izquierda comunista. Luego los nacionalismos han evolucionado de la misma manera y hoy tenemos a PNV, Bildu, Ezquerra Republicana de Catalunya, Junts per-Cat, CUP, Bloque Nacionalista Gallego, Más País, Compromís, etc. Partidos que dentro de la legalidad que marca la constitución española han sido votados y han obtenido representación popular dentro de las instituciones del Estado. Con la legalidad que les confiere la Constitución, y las reglas del juego democrático, han unido sus fuerzas y han formado un bloque que, nos guste o no, les ha conducido a conquistar la mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados y por lo tanto como consecuencia de esa mayoría gobiernan legalmente.

Es esta una nueva situación que ha acabado con el bipartidismo consensuado y que por mucho que a muchos les duela parece que se prolongara en el tiempo. El abuso del bipartidismo, (hoy por ti mañana por mí), condujo a una corrupción sin precedentes y a la pérdida de valores morales y derechos que ya se habían logrado, metieron a nuestro país en una ruleta como la globalización firmando a barbecho todo lo que le ponían delante con tal de salir en la foto y sacar el mayor redito personal, por encima de los intereses generales del pueblo español (hay que resaltar que esto ha sido norma general en todos los países) las políticas solo han quedado reducidas para los pequeños detalles internos de cada país, a pesar de lo cual son fiscalizadas desde los diversos órganos representativos del neocapitalismo mundial como el FMI, la FED, el BCE y algún otro.

Veo con gran preocupación y con tristeza como muchos, muchísimos ciudadanos están sacando los demonios que tenían ocultados en su afán de demostrar sus convicciones demócratas, incitando a la violencia nuevamente al no aceptar lo que en su día presumieron haber apoyado como una Constitución que defendiera la libertad, la justicia y la igualdad de todos los españoles. Corren malos tiempos, se vuelven a sacar referencias a actos y discursos que solo provocaron tragedia, destrucción y dolor en la mayoría de los españoles de toda condición y clase pero parece que los que somos descendientes directos de aquellos que supieron, haciendo de tripas corazón, perdonar y rehacer sus vidas, de mejor o peor manera, y que no fueron otros que nuestros propios abuelos, padres, familiares y conocidos que sufrieron en sus carnes la tragedia de la guerra civil y decidieron mirar hacia adelante por nuestro propio bien, no estemos demostrando estar a la altura de las circunstancias, y nos dejemos llevar de una forma consciente o inconscientemente al enfrentamiento con nuestros acciones y actos, arrastrando a una juventud pasiva que no conoce prácticamente nada, ni parece le interese lo más mínimo, de la época más desgraciada que este país ha vivido.

Espero y deseo que se recupere la razón y el sentido común necesario para recuperar la normalidad en la vida de nuestra sociedad.

1 Comentario

  1. La «caja de los truenos» está abierta desde el comienzo de la Transición en mayor o menor medida. Cuando el «clan de la tortilla» desembarca en Suresnes (1974) para renunciar al marxismo por un pragmatismo untado de financiación externa ¿para qué? Para la «autodeterminación de los pueblos de España» según las actas de aquel congreso.
    Y no, no fueron «estadistas» sino mandados para cumplir las instrucciones recibidas del ya incipiente globalismo hegemónico americano. «Hay que ser socialistas antes que marxistas» era la consigna. Más tarde sería «hay que seguir en el poder cueste lo que cueste al servicio de los amos».
    Y en efecto, el texto constitucional violado y modificado a conveniencia, ha servido para que los truenos sean cada vez más sonoros y contundentes.

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