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Putin pesca
Carlos Miranda
Carlos Alonso Miranda y Elío, V conde de Casa Miranda, es un diplomático español Licenciado en Derecho, que fue Embajador de España en el Reino Unido desde julio de 2004 hasta 2008 y Embajador Representante Permanente de España en el Consejo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) desde julio de 2008 hasta su cese en febrero del 2012.

Mi sobrino Evaristo, un joven de 16 años que poco sabe, pero pretende ser astronauta, médico o informático, me dijo que Vladimir Putin es su ídolo. ¡Vaya por Dios! También podía haber elegido a Donald Trump, rico, mal criado y que tolera la extrema derecha norteamericana.

Habrá que ver cómo Trump resuelve la disputa con su colega norcoreano Kim Jong-un. Si el norteamericano no hace nada perderá la faz ante el norcoreano subido a sus barbas. Si hace algo, vaya usted a saber qué locura desencadenará. Es una “loose-loose situation” para el magnate, mero aficionado en política.

En EEUU hay quienes quieren provocar la caída del régimen norcoreano, quienes desean endosarle la solución a China y quienes piensan en seguir intentando la vía negociadora. Para algunos la solución sería la renuncia norcoreana a sus programas nucleares y de misiles a cambio de una ayuda económica surcoreana y china para desarrollar en Corea del Norte un capitalismo a la china. Unos añaden unas garantías de no agresión entre Washington y Pyongyang.

En todo caso, esta es la gran oportunidad de China como gran potencia, para apaciguar los ánimos y contribuir a una solución pacífica y perdurable con su vecino, siempre considerado con benevolencia desde Beijing.

Sin embargo, el objetivo esencial de los norcoreanos siempre ha sido la reunificación de las dos Coreas con la consiguiente retirada estadounidense de Corea del Sur, algo impensable para Washington, Seúl y otras potencias importantes.

Volviendo a Putin, yo también quisiera ser como él cuando le contemplo (otro verbo sería inadecuado) en esa foto veraniega a pecho descubierto, con una caña de pescar y mostrando como trofeo un gran pez. Lo del pecho desnudo con pantalones largos es muy varonil y más atractivo que llevar solo un tanga bien hinchado. Sin la camisa luce unos magníficos pectorales y, debajo, casi una “tableta de chocolate” estilo Cristiano Ronaldo.

Por si eso no bastara para volver locas a las mujeres, Putin es cinturón negro de judo y pilota lo que le echen: aviones, barcos y la Rusia eterna, esa siempre amenazante para sus vecinos europeos y que tiembla ante los asiáticos.

No sé si Trump también quiere ser como Putin, pero le admira, un imposible para un Presidente de los EEUU. Quién no lo entienda que hable con mi sobrino que tampoco lo entiende. Claro que Evaristo solo es un adolescente, no conoció la Guerra Fría y siempre tiene razón.

A Trump le parecerá probablemente que Putin hizo bien en quitarle Crimea a Ucrania a pesar de habérsela entregado Moscú a Kiev medio siglo antes. Putin y Trump concordarán en que eso nunca debió ocurrir y menos aún por decisión de Nikita Jruschov, un ucraniano que mandaba entonces en el Kremlin. Tampoco debe entender Trump que Ucrania no sea ya Rusia como lo fue mucho tiempo. Considerará, consecuentemente, legítimo el intervencionismo militar ruso en Ucrania.

En cuanto a los países Bálticos, quizás los considere propios de la órbita rusa ya que fueron parte de los imperios zarista y comunista. Para intentar compensar, el Vicepresidente norteamericano Mike Pence visitó recientemente Estonia y Georgia para enseñarle el puño a Putin que quiere ser líder mundial y no solo regional.

El Senado norteamericano ha devuelto a Trump a la realidad, ampliando unas sanciones a Moscú por intervenir en las pasadas elecciones norteamericanas, por Crimea y por intervenir en Siria, sanciones que incluso podrían incomodar a empresas europeas que tratan con Rusia. La Comisión Europea dice estar vigilante. Putin echará a unas 750 personas adscritas a la Embajada estadounidense en Moscú. Así van esas cosas…

Lo peor para Trump es que el Fiscal especial para investigar si hubo contubernio entre Trump y los suyos con los rusos para dañar la candidatura de Clinton, doña Hilaria, ha constituido un “Gran Jurado”, una figura especifica del procedimiento judicial norteamericano.

Un “Gran Jurado” colabora en una instrucción judicial bajo el liderazgo de un fiscal y puede convocar a cualquiera para testificar o reclamar toda documentación pertinente. Estos jurados, a diferencia de otros, pueden interrogar a los testigos que responden sin asistencia de abogado, aunque pueden consultarle fuera de la sala. Un “Gran Jurado” puede funcionar durante meses o años.

Es como irse de safari a ver que fieras se pueden cobrar. En EEUU lo apodan una “fishing expedition”. Para el caso, lo mismo. Trump destituyó al Director de la CIA para que no le investigara y su propia Administración tuvo luego que nombrar un Fiscal especial, Robert Mueller, un verdadero bull-dog que no soltará fácilmente su presa.

Le digo a Evaristo que Trump no es un buen ejemplo y que Putin es demasiado chulo en esa foto. ”Toma a otro como modelo”. “¿Rajoy?” me pregunta. “No es perfecto, le respondo, incluso deja que desear, pero siempre deja atrás a sus adversarios”. Por ahora.

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