Melonada Carmen Calvo, PSOE contra la corona, o Sánchez frente al Rey

Melonada Carmen Calvo, PSOE contra la corona, o Sánchez frente al Rey
José Luis Heras Celemín
José Luis Heras Celemín es autor del libro “El Caso Bankia y algo más… o menos” y Director de Comunicación de la Fundación Emprendedores.
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Parecen opciones excluyentes, referidas al PSOE y Pedro Sánchez frente a la monarquía. Pero, con un gobierno de coalición PSOE-UP, puede que no lo sean y deban ampliarse ante la actuación de Unidas Podemos y lo que, con Pablo Iglesias al frente, pueda imponer. La noticia la dio EFE, firmada por Fernando Villar: La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, ha manifestado que “no es entendible ni aceptable” la vacunación de las infantas Elena y Cristina, porque “ser infanta de España tiene unas obligaciones que conlleva ejemplaridad”. Al momento, la nueva se trocó en alarma en RTVE: En el teletexto de la televisión pública, sospechoso de parcialidad y controlado, apareció la noticia destacada en la sección de ‘nacional’. Sin citar a EFE, pero con su mismo texto y sus comillas.

‘Melonada’, coloquialmente, torpeza, tontería o dislate. También dicho o hecho torpe, tonto o disparatado. Referido a Carmen Calvo, podría ser, sólo y en su favor, una torpeza. Pero entrecomillada, la torpeza excede al dislate y se convierte en ‘tontería’. Una tontería, que bajo un examen piadoso tiene dos aspectos. Veámoslos con preguntas que aclaran lo que hay entre comillas:

—“No es entendible ni aceptable” la vacunación de las infantas: ¿No es entendible ni aceptable que dos hijas aprovechen el beneficio de una vacuna para proteger la salud de su padre octogenario ante la pandemia; es que no tienen los deberes propios de hijas; es que sus vacunas las paga España; o es que Calvo no lo entiende ni lo acepta?

—“Ser infanta de España tiene unas obligaciones que conlleva ejemplaridad”: ¿Quién ha impuesto esas obligaciones?, ¿tiene capacidad Calvo para marcarlas? ¿O es que ella (paja en ojo ajeno y viga en propio) puede exigir ejemplaridades ajenas, mientras, como ministra de España, abjura de la ejemplaridad que exige cuando, aquejada de Covid-19, fue a una clínica privada en vez de, no ejemplar, usar la Sanidad Pública?

Lo anterior aclarado, la tontería se convierte en un hecho torpe, tonto o disparatado. En principio, de Carmen Calvo, una señora de Cabra. También como miembro del PSOE. Porque es torpe y un auténtico disparate que, ella, como miembro del Partido Socialista Obrero Español y a costa de la vacuna de las infantas, ponga a su partido frente a la Corona que en España está contemplada en el Titulo II de la Constitución. Teniendo en cuenta que el PSOE, con Calvo y sus circunstancias o sin ellas, es un partido de gobierno, la noticia cobra una dimensión y relevancia distintas. Porque no estamos ante la torpeza de una sexagenaria que ha vencido a la Covid-19, sino frente al disparate de un partido, el PSOE, que, en contra de lo manifestado hasta ahora, puede cambiar sus principios, normas, promesas y proyectos, los que le permitieron llegar al lugar que ocupa y presidir durante años la presidencia del Gobierno, para iniciar una aventura desconocida que nos afecta a todos: Al sistema político que regula nuestra convivencia bajo los auspicios de la Constitución de 1978 que nos dimos; y al PSOE como el partido político condenado a la aventura que la egabrense insinúa sin definir cómo se prepara, qué posibilidades tiene, qué pretende, y a qué conduce.

Pero es que, además, Carmen Calvo es Vicepresidenta del Gobierno de España que preside Pedro Sánchez. Y, por su condición de vicepresidente, ha de hacer, puede hacer, o debe hacer lo que el Presidente no puede, no quiere o no conviene que haga. Por eso, la melonada, por delegación o mandato de Sánchez o motu proprio, se convierte de hecho en la puesta en escena de una vicepresidenta del Gobierno enfrentada al hecho que denuncia de las infantas de España, en su momento miembros de la Casa Real, hijas del rey Juan Carlos I y hermanas del rey Felipe VI. Con ello, como vicepresidenta, ha arrastrado a Pedro Sánchez a una posición difícil, frente a las infantas, la Casa Real a la que pertenecieron, al rey Emérito y a la Jefatura del Estado del rey Felipe VI. Aunque sea la melonada, que es posible con intervención de Sánchez o sin ella, el proceder es reprobable. Cosa distinta es que lo hecho por Calvo, con sus declaraciones e interpretaciones del hacer de las infantas, sea consecuencia de la orden, mandato o sugerencia de Pedro Sánchez. Con el conocimiento y asenso del PSOE, de su coaligado en el Gobierno, y con el de las fuerzas políticas que lo propiciaron y mantienen. O sin ambos.

En definitiva, hay tres posibilidades. En ambos casos, sin saber si Calvo y Sánchez van de por libre o utilizando al PSOE, a UP en coalición, y a los que mantienen al gobierno. Con acuerdos y pactos conocidos u ocultos, o sin ellos, la situación es preocupante. Pandemia, crisis sanitaria, economía en recesión, estabilidad social en precario y, sin posibilidad de elección, tres opciones: Melonada Carmen Calvo, El PSOE contra la Corona, o Sánchez frente al rey.

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