Medio Gobierno

Marlaska y Belarra
Carlos Miranda
Carlos Alonso Miranda y Elío, V conde de Casa Miranda, es un diplomático español Licenciado en Derecho, que fue Embajador de España en el Reino Unido desde julio de 2004 hasta 2008 y Embajador Representante Permanente de España en el Consejo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) desde julio de 2008 hasta su cese en febrero del 2012.
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Este Gobierno de la Nación en coalición es una primicia en nuestra democracia post-franquista. Los problemas de coordinación que sufre eran, señalaban muchos comentaristas, fruto del rodaje, pasando lo mismo en otros países.

Las coaliciones suelen tener un documento contractual para armonizar un programa de gobierno, lo que no impide que surjan discrepancias fruto de interpretaciones divergentes del documento o de las fluctuaciones de la realidad política.

Este Gobierno de coalición debiera ya de estar rodado. No obstante, los problemas entre los dos coaligados siguen siendo profundos hasta el punto de que la sensación inicial de tener dos gobiernos en uno no se ha remediado.

Distintos indicios lo recuerdan frecuentemente. Uno reciente fue la reacción del gobierno de Podemos ante la decisión del gobierno del PSOE de proceder a la repatriación de cientos de menores no acompañados marroquíes que se introdujeron en Ceuta al amparo de la invasión de inmigrantes fomentada desde Rabat a la ciudad española como represalia a la temeraria admisión en España del jefe polisario Ghali por González Laya para ser atendido médicamente, una persona que para Rabat es su peor enemigo y al que considera un terrorista.

La ministra Belarra, de Podemos, de la plena confianza de Iglesias que, dicen, retornará como comentarista político, le dirigió a Marlaska, independiente cercano a Sánchez, una dura misiva acusándole de estar violando la legalidad con estas repatriaciones.

Interior tiene sus argumentos, y Ceuta también, intentando con estas devoluciones volver a la situación previa a la incursión alentada por Marruecos. La Fiscalía abrió diligencias y el Defensor del Pueblo, así como organizaciones especializadas, exigieron que cesaran estas deportaciones. Sin embargo, la Justicia no las ha censurado, al menos por ahora, por lo que el Presidente ceutí, Vivas, Marlaska y Sánchez forman en esto una piña transversal. No obstante, hay otros importantes puntos de fricción intragubernamental como el coste de la luz, limitaciones a precios de alquileres, o el SMI, por sólo citar tres de ellos.

Vistos los desencuentros entre socialistas y podemitas, más que dos gobiernos en uno lo que hay es un Gobierno con oposición incluida. El ciudadano puede, así, ver las disensiones en el Ejecutivo y no sólo en el Parlamento, sin olvidar la frecuente suplantación de hecho de este último por redes y medios de comunicación. Tiene ello su ventaja vista la esperpéntica oposición de Casado, casi un “aliado objetivo” de Sánchez.

La remodelación de julio pasado fue solo del gobierno del PSOE, no del de Podemos, que no se dejó hacer. Sánchez solo pudo modificar el suyo propio. Bien es cierto, que el PSOE controla casi todos los ministerios principales.

Una incógnita es hasta cuando durará esta situación. Tiene muchas papeletas para llegar hasta el final de la legislatura, pero no es descartable que Podemos se divorcie previamente. Sus argumentos electorales para desmarcarse del PSOE están ya a pleno rendimiento y puede que se descuelguen antes del final para superar el desgaste de sus propias poltronas. Sánchez podrá, quizás, aguantar sin esa muleta hasta la fecha tope legislativa en el segundo semestre de 2023, el de la Presidencia española de la Unión Europea, una incomodidad si no hay Gobierno en Madrid. Podría, asimismo, adelantar los comicios, pero eso es siempre un riesgo.

Lo que parece a salvo es la Cumbre aliada en España que tendrá lugar en la primavera de 2022. Una Cumbre importante por tener que elegir a un nuevo/a Secretario/a General (¿Secretarie General?) y aprobar un nuevo “Concepto Estratégico”, documento-guía esencial aliado, que sustituya al actual de 2011. La debacle en Afganistán lo hace aún más perentorio, así como que los europeos avancen en materia de su propia defensa con estructuras apropiadas y más medios, estableciéndose, asimismo, una oportuna relación en estas cuestiones entre la UE y la OTAN.

Tras esa Cumbre aliada podría empezar verdaderamente la incertidumbre política interna, si bien igual Podemos podría descolgarse en vísperas de la misma, una manera de intentar torpedearla, aunque, en todo caso, será objeto, con su aval, de manifestaciones contrarias.

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