Marionetas levantinas al son de Martínez Pujalte y García Ejea

Marionetas levantinas al son de Martínez Pujalte y García Ejea
María del Olmo
Colaboradora de Fundación Emprendedores.
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Recuerdo una nota de prensa aparecida hace un par de años en un medio digital en la que se refería a los “influencers valencianos” que iban a formar parte del equipo de Dirección del Presidente del Partido Popular, nota que me resultó un tanto sorprendente al ver en ella reflejado el nombre del Señor Martínez Pujalte, al parecer de nuevo en el candelero y del que tengo noticias, si mal no recuerdo, ni más ni menos que desde hace treinta y cuatro años que recaló por los lares valencianos proveniente de aquel resquebrajamiento que se produjo en la extinta UCD y como no podía ser de otra manera, en mi opinión, maniobrando como siempre ha sido su costumbre.

De la desmembración de aquel idílico grupo que arropara a Adolfo Suárez para conformar la democracia en España, arribaron a las filas populares lo más variopinto del espectro político del momento, gracias al buen entendimiento que sostuvo Manuel Fraga con los diversos líderes de las diferentes formaciones. Cristianos, Democristianos, Liberales y Neoliberales, Nacionalistas y un sinfín de opciones de la gama más variada de las ideas políticas que surgieron de repente, como la mala hierba en primavera.

Me cuesta recordar de qué forma Oscar Alzaga se erigió en coordinador de las varias opciones que del ramo cristiano surgieron, con la idea de formar un grupo que uniera todas aquellas organizaciones provenientes del sector “cristiano”. Lo cierto es que debieron ser tan sugerentes las propuestas que allí fue a parar lo mejorcito de cada casa en la amplia geografía nacional. Desde luego, valencianos muy poquitos, pero se hicieron valencianos de cualquier forma: por amistad, por relaciones profesionales, por intereses personales y hasta por matrimonio. Y es que se integraron de tal forma en la sociedad valenciana que hasta la presente manifiestan orgullosamente su valencianía. Es decir, que para aferrarse a una buena postura política estos eran los supuestos que se habían de presentar ante la autoridad competente que a la sazón era la Alianza Popular de Manuel Fraga, deseoso de aunar fuerzas en aras de constituir un Partido fuerte frente al socialismo.

Ni que decir tiene que entre los propios del lugar, es decir los valencianos de origen, se dieron opiniones un tanto complejas al respecto y acerca de la integración había que adoptar ciertas posturas acreditativas de los valores cristianos y conocimientos de las costumbres, a veces un tanto grotescas, haciendo alarde de su “cristianía” portando un rosario y devocionario en los actos públicos para así afianzar sus conocimientos.

Pasado el tiempo esto resulta un tanto grotesco y lamentable, pero más lamentable es todavía que los mismos personajes mantengan estas posturas a pesar de las convulsiones y “guerras políticas” de las que hemos sido testigos y de las que no hemos tenido más remedio que avergonzarnos por las consecuencias que han acarreado en el campo valenciano. Causa un cierto asombro leer titulares de prensa que a muchos nos dañan la vista sobre todo porque la mayoría de los que siguen jugando al guiñol han sido testigos de confabulaciones extrañas, reuniones secretas en alta mar y toda la gama más variada de contubernios buscando sistemas sofisticados, a veces, para cargarse al que viene a hacerle sombra en sus proyectos. La inspiración que me vino sobre las marionetas levantinas surgió al ver que el espectáculo abarcaba desde Cartagena hasta Vinaroz, sin andar más lejos, pasando por la Valencia del “tot es bo” donde se han llegado a cometer las injusticias mas notables y los delitos más flagrantes y lo cierto es que es que aún continúa la danza y si me apuran rayando en lo grotesco porque el panorama no puede ser de lo más desolador aún a pesar de la buena voluntad de los intervinientes. Pero no nos engañemos, que cuando llega el momento del recambio las huestes populares valencianas se rebelan hasta llegar a límites insospechados, es decir, a lo que siempre han estado acostumbrados.

La organización Popular valenciana deberá abordar próximamente los congresos provinciales y locales lo que viene a confirmar que el guiñol esta servido y las marionetas en danza, un simil de “moros y cristianos”, representado por cristianos y zaplanistas, que aún quedan por ahí rezagados. O sea, los restos de lo que fue “in illo tempore”, unos favoritos del equipo de Génova y otros que todavía reivindican su buen hacer que no fue tenido en cuenta y que merecen su puesto incondicionalmente. Quedan otros que fueron y cayeron en las múltiples contiendas, como es el caso de Paco Camps que justamente reclama sus derechos, en mi opinión con toda la razón, sin dejar en el tintero a la exalcaldesa de Torrente que sostiene a toda costa hallarse en poder de la verdad absoluta y los méritos indiscutibles para alcanzar nada menos que la Alcaldía del Cap y Casal. La Sra. Catalá está sosteniendo una batalla campal con varios de los aspirantes al susodicho puesto, pero Maria José Catalá no entiende el malestar que ha creado entre la militancia de la ciudad de Valencia a base de imposiciones muy poco adecuadas para infundir entusiasmo en un electorado que ha pasado por una notable cantidad de circunstancias adversas y necesarias para generar de nuevo confianza.

Sin dar más explicaciones y por “real decreto” ordenó cerrar las Sedes de los Distritos de la ciudad de Valencia, centralizando toda actividad en los despachos de los Concejales del Ayuntamiento. Las Sedes de los Distritos han sido durante más de cuarenta años los centros de reunión de afiliados, simpatizantes, votantes y no votantes, donde se han solucionado problemas de toda índole y donde se han generado relaciones importantes con el Partido Popular de la ciudad de Valencia. Es decir, ha destrozado una de las células más importantes de contacto con el pueblo. Tampoco han pasado desapercibidos los trasiegos clandestinos elaborados por esta candidata al rodearse de concejales de municipios de la provincia y exalcaldes sancionados, así como altos excargos del gobierno zaplanista para conformar su corte.

Mal panorama se le presenta al Partido Popular en la Comunidad Valenciana. Por una parte, acertar en la sustitución elegida para ocupar el cargo de la Presidencia Regional y a continuación establecer un orden coherente para una organización provincial sumamente deteriorada y necesaria para un buen gobierno, sopesando la valía de los pretendientes que contribuyan a dar credibilidad.

¿conseguirán los marionetistas Martínez Pujalte y García Egea manejar los hilos con destreza y buen tino para conseguirlo? Lo cierto es que los lamentos ya han llegado a la sede de Génova, cada cual comentariando el caso según le cuadra pero hay que tener en cuenta que no dejan de ser unos personajes salidos de la nada con inusitadas pretensiones, acompañados de una ambición desmedida y desmesurada pero sin fuste para regentar un Ayuntamiento de la envergadura de la ciudad de Valencia y no digamos el Gobierno de uno de los territorios más importantes la geografía española.

1 Comentario

  1. Bienvenida María a “El Mentor”. Muy interesante (por desconocido) lo que se cuece en el seno del PP en la Comunidad Valenciana. En el fondo muestran las muchas sombras de unos partidos concebidos al servicio de intereses particulares.
    El problema del PP es que, como Ciudadanos, parece haber perdido el norte en su búsqueda de votos. Lo que debía haber sido una posición liberal-conservadora, se fue mimetizando con el pensamiento único de la socialdemocracia y haciendo seguidismo penoso de la supuesta izquierda. Seguramente lo conoces también en Valencia donde se ha ido siguiendo la estela catalana y balear, no por propio convencimiento, sino porque el PP nacional está en la misma línea de la supuesta “modernidad” representada por el capitalismo de los demócratas americanos (izquierda exquisita, según Wolfe) de la costa Este.
    Personalmente no veo muchas posibilidades de renovación y cambio radical de proyecto. Ayuso ha sido una referencia importante, pero porque ha ido por libre aguantando de todo. En Madrid, tenemos el caso del Sr. Almeida cuyo mandato municipal ha sido mantener los desafueros de Ahora Madrid. Un PP con complejos ante la escasa talla política de lo que se considera “izquierda”, quedará siempre al rebufo (en la oposición) donde, posiblemente, es donde se sienta más cómodo. Gobernar da mucho trabajo (según Pablo Iglesias). Lo dicho bienvenida. Un cordial saludo.

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