Los Becarios de la Política

Los Becarios de la Política
Jesús de Dios
Presidente de la ejecutiva de Majadahonda, fue miembro del CDS desde 1986 a 1991. Dirección Desarrollo de Empresas (IESE) en la Universidad de Navarra y Dirección marketing (ESADE).

Llevamos un tiempo en el que los acontecimientos se producen a tal velocidad y con tal importancia y gravedad, que nos superan día a día sin que podamos reponernos ni asumir sus consecuencias antes de poder digerirlos.

He venido intentando hacer un análisis personal de algunos de estos acontecimientos, no he podido tener la lucidez y capacidad de hacerlo de una forma simple y resumida, sin mezclar unos como consecuencia de los otros, Globalización, Corrupción, Crisis política, pérdida de valores y ausencia total de principios, crisis económica y un alarmante bajo perfil de la “Clase política”…, y todo esto además fundamentándolo bajo mi punto de vista, propiciado desde el origen de la transición de la dictadura al sistema democrático, como consecuencia de los mismos.

Voy a intentar hacer un breve recordatorio de esa etapa y exponer y analizar los últimos acontecimientos que se han producido, por su importancia y gravedad para el sistema Democrático y la unidad de España.

He considerado necesario aportar algunos datos para poder entender por qué estamos donde estamos, y quien sabe dónde acabaremos. Muchos de los datos aquí reflejados son datos oficiales en su mayoría y se pueden encontrar en diferentes fuentes, tanto oficiales como de los distintos medios de comunicación y publicaciones editoriales sobre la etapa aquí mencionada.

Trataré de aplicar en el desarrollo del mismo la teoría de Maquiavelo en la dedicatoria que hizo con el obsequio de un libro suyo a Lorenzo de Medicis.

“Siendo mi propósito escribir algo útil para quien lo lea, me ha parecido más conveniente ir directamente a la verdad de los hechos que a su imagen ideal. Muchos se han imaginado republicas y principados que no se han visto ni conocido en realidad. Porque hay tal distancia entre cómo se vive y cómo se debería vivir, que quien abandona lo que se hace por lo que se debería hacer aprende más rápido su ruina que su supervivencia”.

Vayamos pues al asunto sobre los Nacionalismos, y sobre todos en concreto al Nacionalismo catalán y su decisión de Independencia que tanto está dando y dará que hablar en adelante.

Este es un tema para tratar profundamente desde sus raíces, (se podría incluir la etapa del Franquismo que fue prodigo gracias a las concesiones del régimen en el desarrollo industrial y económico para Cataluña y el nacionalismo catalán) pero ciñámonos a la etapa 1975/2017, y claro está, sin dejar de reconocer y aceptar la incuestionable diversidad cultural, lingüística y tradicional de las pueblos, capitales y regiones que componen el Estado Español.

Podemos hacer un análisis de cómo se llevó a cabo el Estado de las Autonomías, aprobadas por todos los partidos políticos con representación popular, y que formaban legalmente parte dentro del espectro político en el primer Gobierno de la Democracia Española posterior a la muerte del dictador Franco (20/11/75).

La hoy tan discutida Transición, que ya comenzó en los años 60 y quizás antes, tuvo para mí y sin lugar a dudas como principal protagonista de su éxito al pueblo español, una ciudadanía que empezaba a disfrutar entonces de un desarrollo Económico-Industrial y turístico de fuera de nuestras fronteras muy importante para España, se había conseguido una mejora en el nivel de vida en todos los aspectos para sus ciudadanos. La ciudadanía que demostró claramente que no tenía interés alguno en meterse en líos políticos ni ideológicos una vez superado el trauma social que produjo la guerra civil fue bastante receptiva a los cambios, pero eso sí, con moderación.

No podemos olvidar como testigos que hemos sido, cómo nuestros padres con una bondad infinita y un espíritu encomiable y con un gran sentido común, después de haber sufrido en sus carnes el derramamiento de sangre que produjo aquella trágica confrontación civil, decidieron generosamente intentar olvidar y mirar hacia adelante, intentando que su recuerdo no los llevara a buscar venganza.

Ante una situación tan poco exigente como generosa por parte del pueblo Español, tras la muerte el dictador el 20 de noviembre de 1975 y en virtud de lo estipulado en la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado de 1947, D. Juan Carlos de Borbón fue proclamado Rey de España el 22 de noviembre de 1975.

D. Juan Carlos juró las Leyes Fundamentales del Reino ante las Cortes Franquistas:

“Juro por Dios y sobre los Santos Evangelios, cumplir y hacer cumplir las Leyes Fundamentales del Reino y guardar lealtad a los principios que informan el Movimiento Nacional”.

En su discurso ante los procuradores, D. Juan Carlos elogio la figura de Franco “Una figura excepcional entra en la Historia”, señaló emocionado.

Así juró Don Juan Carlos de Borbón su proclamación como Rey de España ante unas Cortes preconstitucionales que aún lloraban al “generalísimo” (Franco lo había designado como sucesor del régimen en 1969). Finalizaba el acto el presidente de las Cortes Alejandro Rodríguez de Valcárcel al grito alto y claro:

“Señores procuradores, señores consejeros, desde la emoción en el recuerdo a Franco. ¡Viva el rey! ¡Viva España!”.

Una vez nombrado Rey de todos los españoles, tomó sin pérdida de tiempo el timón del Titanic Democrático con la intención de llevar a buen puerto la Transición. Así mismo y después de un corto y fallido intento de Gobierno aperturista con Arias Navarro al frente, el Rey nombro y encargó a Adolfo Suarez a organizar y llevar a cabo el proyecto (operación organizada entre bastidores por D. Torcuato Fernández Miranda que fue apodado como el guionista de la transición, fue el principal consejero y protector de Juan Carlos desde 1960).

El tránsito de la dictadura franquista hacia la democracia se concretó en la llamada «Ley Fundamental de la Reforma Política», aprobada por las Cortes en 1976. A partir de esta ley se pudo realizar toda la «arquitectura» legal y política que permitió la legalización de todos los partidos políticos y la convocatoria de elecciones el 15 de junio de 1977.

El 15 de junio de 1977 se celebran las primeras Elecciones Democráticas postfranquistas, a ellas concurrieron todos los Partidos legalizados hasta ese momento y que componían el nuevo espectro Político Democrático Español y el resultado fue el siguiente:

  • Unión de Centro Democrático (Adolfo Suárez) 165 Escaños
  • Partido Socialista Obrero Español (Felipe González) 118
  • Partido Comunista de España (Santi Carrillo )20
  • Alianza Popular (Manuel Fraga) 16
  • Pacto Democrático de Cataluña (Jordi Pujol) 11
  • Partido Nacionalista Vasco (Juan de Ajuriaguerra) 8
  • Partido Socialista Popular (Enrique Tierno Galván) 6
  • Unión del Centre i la Democracia Cristiana de Catalunya (Antón Canellas) 2
  • Esquerra de Cataluña (Heribert Barrera) 1
  • Euskadico Ezkerra (Francisco Letamendia) 1
  • Candidatura Aragonesa Independiente de Centro (Hipolito Gomes ) 1
  • Candidatura Independiente de Centro (Miguel Orti Bordas) 1

Aquí solo figuran los Partidos que obtuvieron representación parlamentaria.

Con estos resultados quedó formada la composición del Congreso de los Diputados con un total de 350 escaños y diputados en la que fue la primera Legislatura de la Democracia Española.

Podemos observar cómo aparecen los primeros Partidos Nacionalistas y como la Ultraderecha y la Izquierda “roja” no tuvieron un respaldo importante, fue muy poco significante después de 40 años de Dictadura, lo que nos lleva a pensar que la mayoría de los ciudadanos españoles obstaron por Partidos supuestamente moderados. Quizás cabe la pregunta y el análisis de por qué Franco se mantuvo hasta su muerte en su puesto de Caudillo y jefe del Estado Español, sin, como hubiera sido lo más normal, tener una contestación popular fuerte y agresiva como se puede suponer a un sistema de gobierno fascista, dictatorial y represivo, y encima para más inri tuvo una despedida multitudinaria y sin problemas de orden público de ningún tipo.

Una de las tareas prioritarias de las nuevas Cortes Generales fue la redacción de un texto constitucional y puestos manos a la obrael día 15 de junio de 1977, y con el consenso de todas las fuerzas políticas, el Congreso de los Diputados aprobó una moción por la que se creaba una comisión con la misión de redactar un proyecto de Constitución.

Los ponentes constitucionales elegidos para tal fin fueron:

Gabriel Cisneros (UCD), Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón (UCD), José Pedro Pérez Llorca (UCD), Manuel Fraga (AP), Gregorio Peces-Barba (Socialistas del Congreso), Miguel Roca Junyent (Minoría Catalana) y Jordi Solé Tura (Grupo Comunista).

En agosto de 1977 se celebra la primera reunión de la Ponencia, presidida por Emilio Attard, Durante su elaboración se produjeron innumerables tensiones y amagos de abandono por algunos de los ponentes, pero al final el acuerdo fue total y se pudo dar por concluido el proyecto.

El pleno del Congreso de los Diputados aprobó el día 31 de octubre de 1.978 el texto del proyecto de Constitución.

Los resultados de la votación fueron los siguientes:

  • Votos emitidos 345
  • Afirmativos 325
  • En contra 6
  • Abstenciones 14

Los votos negativos correspondieron a los diputados del Grupo Parlamentario de Alianza Popular, Gonzalo Fernández de la Mora y Mon, Albero Jarabo Payá, José Martínez Emperador, Pedro de Mendizábal y Uriarte y Federico Silva Muñoz y al diputado de Euskadiko Ezquerra, Francisco Letamendía Belzunce. Las abstenciones a los diputados del Partido Nacionalista Vasco, Iñigo Aguirre Querexeta, Xabier Arzalluz Antía, Gerardo Bujanda Sarasola, José Ángel Cuerda Montoya, José María Elorriaga Zarandona, Pedro Sodupe Corcuera y Marcos Vizcaya Retana; a los diputados de Alianza Popular Licinio de la Fuente y de la Fuente, Álvaro de Lapuerta y Quintero y Modesto Piñeiro Ceballos; a los diputados de Unión de Centro Democrático Jesús Aizpún Tuero y Pedro Morales Moya y a los diputados de la Minoría Catalana Joaquín Arana i Pelegre y Heribert Barrera Costa.

El 6 de diciembre de 1978 los españoles aprobaron en referéndum la Constitución, de un censo de 26.632.138 electores y con una participación de 17.873.271 (67,11%) fueron válidos 17.739.485 (99.25%) y nulos 133.786 (0.75%) y una abstención de 8.758.909 (32.89%). Los resultados fueron los siguientes:

  • 15.706.078 votaron a afirmativamente (88,54%)
  • 1.400.505 votaron en contra (7.89%)
  • 632.902 votaron en blanco (3.57%)

La pregunta planteada en el referéndum fue: “¿Aprueba el proyecto de constitución?”. En Cataluña con una participación del 67,91%, votaron a favor del texto el 90,46% y solo el 4,97% en contra, Vizcaya y Guipúzcoa estuvieron entre las provincias con menos participación.

Fue posteriormente sancionada por el rey Juan Carlos I el 27 de diciembre de ese mismo año.

Una vez aprobada la Constitución, las Cortes Constituyentes se disolvieron, y se celebraron nuevas  elecciones generales en 1979 con un resultado similar a las anteriormente celebradas en junio de 1977.

Los primeros movimientos de los partidos nacionalistas en sus deseos de autogobierno habían comenzado ya anteriormente, el 11 de septiembre de 1977, un millón y medio de catalanes se manifestaron por la autonomía en Barcelona, el gobierno de Suárez inició el proceso preautonómico antes de la aprobación de la Constitución.

Suárez optó por el restablecimiento formal de la Generalitat, el 29 de septiembre de 1977, (ya antes de la elaboración de la Constitución los catalanes disfrutaban de autogobierno con un presidente netamente nacionalista) el Gobierno de Adolfo Suárez aprobó el decreto de restablecimiento provisional de la Generalitat de Cataluña y nombró presidente a Josep Tarradellas, entonces en el exilio, y que regresaría a Cataluña el 23 de octubre de 1977 con aquella frase que pasó a la historia: “Ciutadans de Catalunya, ja sóc aquí”.

Meses más tarde, en diciembre de ese mismo año, se creó el Consejo General Vasco, como régimen preautonómico para la región. A principios de 1978, Cataluña y País Vasco eran regiones preautonómicas. Entre abril y octubre de 1978, se crearon por decreto-ley, organismos preautonómicos para el gobierno de Galicia, Asturias, Castilla-León, Aragón, Castilla-La Mancha, País Valenciano, Extremadura, Andalucía, Murcia, Baleares y Canarias.

Ante las demandas de autonomía de catalanes y vascos, y en menor medida de gallegos, el gobierno de UCD optó por impulsar la generalización del principio de autonomía regional. Se trataba de lo que coloquialmente se denominó “café para todos” y prefiguró el futuro constitucional de la estructura territorial de España, La presencia de los nacionalistas catalanes y vascos en el Parlamento, así como la vocación autonomista del PSOE, posibilitó que se incluyera de alguna manera una primera interpretación de la definición nacionalista en la Constitución. Los estatutos de Cataluña y el País Vasco se tramitaron de forma preferente en 1979.

La Constitución de 1978 reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las distintas nacionalidades y regiones en su artículo 2, donde reconoce y garantiza explícitamente “el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas”.

Por otra parte, el principio de autonomía preside la configuración territorial del Estado, de acuerdo al artículo 137, está compuesto por municipios, provincias y comunidades autónomas.

Así mismo se puede diferenciar el carácter administrativo para los municipios y provincias y el carácter eminentemente de gestión política y administrativa para los gobiernos autonómicos.

En 1981 Leopoldo Calvo Sotelo (UCD) junto con Felipe González (PSOE) firmaron un pacto para el desarrollo territorial, que fue denominado <<Acuerdos Autonómicos >>. El oportunismo del PSOE, apadrinó una reacción andaluza y el consiguiente «atajo » desde la vía general del artículo 143 al régimen especial del artículo 151 y de la Disposición Transitoria Segunda, dando lugar a los Acuerdos Autonómicos de 1981.

El Federalismo (que fue de algún modo la vía) lo inició Felipe González una vez constituidas las Comunidades Autónomas, los Socialistas siempre han defendido un Estado Federal, por lo menos en sus comienzos y quizás para ganar apoyos de los partidos y autonomías nacionalistas, pensando en su cercano futuro hacia el gobierno de España.

En 1983 estaban aprobados todos los estatutos de las Autonomías. Con referencia a Cataluña a continuación resumo algunas de las acciones respecto a competencias y consideraciones con sus líderes políticos.

Estos son sin embargo episodios, consecuencia más de una relación basada en intereses políticos partidistas para poder alcanzar a cualquier precio el poder del gobierno y, que vendieron a los ciudadanos como un problema resuelto con la Constitución de 1978 y que el paso de los años ha revelado ser una dolorosa ilusión que nada tiene que ver con la realidad.

Diseñado inicialmente el modelo autonómico como un federalismo asimétrico que reconocía a las llamadas «nacionalidades históricas» (País Vasco y Navarra, Cataluña y Galicia) el acceso rápido a una autonomía muy extensa.

Pero el difícil equilibrio que el paso de los años consiguió establecer en el diseño autonómico de principios de la década de los ochenta voló por los aires en 2006 con la aprobación del discutidísimo Estatuto Catalán, pues este, y sus émulos valenciano y andaluz, quebraron la naturaleza política del esquema descentralizador y, como afirmó un destacado constitucionalista, cambiaron la finalidad del federalismo, que no es otra que construir Estados sólidos, por la de destruirlos.

En la cesión de competencias a las autonomías, Aznar ha sido el más generoso presidente para los intereses del nacionalismo catalán. Lejos de la imagen que habitualmente se proyecta del ex líder del PP, y que él mismo trata de transmitir, sus años de Gobierno fueron unos de los más propicios y fecundos para que el nacionalismo catalán avanzara en sus objetivos. Sus críticas a la falta de firmeza actual por parte del Gobierno de Rajoy no se corresponden con las innumerables concesiones y la importancia que estas han tenido para el desarrollo del independentismo, si añadimos las realizadas durante los gobiernos del PSOE que fueron muchas y de la misma importancia y trascendencia, no podemos extrañarnos que hayan desembocado en este conflicto actual.

La lista de concesiones a CiU, que tuvieron su origen en el denominado “Pacto del Majestic” (firmado el 28 de abril de 1996), fue larga y, aunque uno de los objetivos plasmados en el documento era el de fortalecer ‘la vertebración social, territorial e institucional de España’, años después, todo apunta a que no se consiguió.

Es precisamente ese texto estatutario el que ha dotado a esta autonomía de un mayor número de competencias, que se dividen en las categorías de exclusivas, compartidas o ejecutivas. Pero el traspaso de competencias comenzó 40 años atrás, con el desarrollo del artículo 148 de la Constitución y el Estatuto de 1979. Obras públicas, museos, medio ambiente, red viaria, asistencia social o sanidad son algunos de los ejemplos. A diferencia de otras autonomías que no la han pedido, Cataluña sí tiene transferidas las políticas sanitarias o materias educativas.

Sin embargo, Cataluña ha asumido competencias no previstas en la Carta Magna gracias a los acuerdos políticos con sucesivos gobiernos. Por ejemplo, es la única comunidad española que gestiona sus instituciones penitenciarias. Ya en los años noventa y gracias a los pactos de legislatura entre el Gobierno español de José María Aznar y el entonces presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, se transfirieron las competencias de tráfico a los Mossos d’Esquadra, cuerpo policial autonómico que solo tiene un equivalente en el resto de España: la Ertzaintza del País Vasco. y otras en el ámbito de la justicia, la educación, la agricultura, la cultura, las farmacias, la sanidad, el empleo, los puertos, el medio ambiente, la mediación de seguros y la vivienda. También se pusieron en marcha o se reactivaron importantes inversionesen Cataluña, como las ampliaciones del puerto y del aeropuerto de Barcelona, y la construcción de la línea del AVE Madrid-Barcelona. Y se concedieron canales adicionales de TDT a la Generalidad, antes que al resto de las CCAA.

Aznar propició un nuevo sistema de financiación para las CCAA que incluyó la cesión del 33% de la recaudación del IRPF (antes era del 15%), del 35% del IVA (desde el 0% anterior) y del 40% de los impuestos especiales.

Pero el traspaso de competencias negociado entre Estado y Generalitat a lo largo de estos años ha ido acompañado de la creación de un colosal ente administrativo compuesto de empresas públicas, consorcios y fundaciones cuya cifra superan los 200. Recortar el gasto de estos “chiringuitos” financieros es una de las asignaturas pendientes del Gobierno catalán.

La lista es larga y sitúa a Cataluña como la comunidad con un mayor número de traspasos (sobre más de 200 aproximadamente) desde 1978 en forma de decretos o leyes de traspasos, según datos del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas. Le siguen de lejos Galicia y País Vasco.

Para afianzar sus relaciones con los catalanistas, Aznar no dudó en defenestrar a Aleix VidalQuadras al frente del PP de Cataluña para evitar roces con CiU. Vidal-Quadras se había caracterizado en aquellos años por desarrollar una oposición frontal desde el Parlamento autonómico contra el nacionalismo, (lo que ha facilitado el plan independentista a partir de tal decisión) entonces personificado en el presidente de la Generalidad, Jordi Pujol. Pero el líder popular incluso fue más allá. Tras la aprobación de la autonómica Ley de Política Lingüística de 1998, que establecía una clara discriminación hacia los castellanohablantesespecialmente en el ámbito de la educación y del comercio – evitó recurrirla ante el Tribunal Constitucional y maniobró para que el Defensor del Pueblo tampoco lo hiciera.

De hecho, fue incapaz de garantizar el derecho de los padres a que sus hijos recibieran la enseñanza en español (junto al catalán), como ordenó el Tribunal Constitucional en 1994, y permitió que se siguiera aplicando el sistema de inmersión lingüística escolar obligatoria exclusivamente en catalán.

Tampoco consiguió implantar loscontenidos educativos comunes a nivel nacional que pretendía la fracasada reforma de las Humanidades impulsada por la entonces ministra de Educación y Cultura, Esperanza Aguirre.

La etapa de Aznar fue una etapa dorada, no hubo reproches por parte del nacionalismo catalán. Al contrario, años después, políticos como Josep Antoni Duran i Lleida (UDC), Ramon Tremosa (CDC) y Heribert Barrera (ERC) han alabado sin matices aquel período.

El propio Pujol, en sus memorias, agradeció públicamente al ex presidente del Gobierno las facilidades que le dio:

“Aznar, hombre de palabra, cumplió los compromisos del pacto y creó las condiciones para que las relaciones con el PP de Cataluña fueran más cordiales y de mejor colaboración. Pudimos pasar de la actitud agresiva de Aleix Vidal-Quadras, su líder en Cataluña durante los últimos años, a la de Josep Piqué y Francesc Vendrell”.

Las únicas discrepancias de aquella época —amplificadas más tarde por los altavoces del nacionalismo catalán— se limitan a la negativa a ceder la gestión delaeropuerto de Barcelona a la Generalidad (Iñaki Anasagasti, senador por el PNV, asegura que en 1996 Mariano Rajoy —entonces ministro de Administraciones Públicas— sí planteó al Gobierno autonómico del País Vasco la cesión de la gestión de los aeropuertos de esa Comunidad), el rechazo a la exigencia de incluir un distintivo autonómico en las matrículas de los vehículos, y a unos comentarios del portavoz del Gobierno en 1998, Miguel Ángel Rodríguez, en contra de la participación de las selecciones autonómicas en competiciones (“al final todos terminaríamos jugando a canicas”, señaló). Aznar llegó a ofrecer en varias ocasiones a CiU entrar en su Gobierno, una posibilidad que siempre fue rechazada por Pujol.

El portavoz del PNV Arzalluz en la primavera de 1996 comentó: “He conseguido más en 14 días con Aznar que en 13 años con FelipeGonzález“. ¿Cómo ha sido posible tanta mentira? ¿Realmente ninguno nos hemos dado por enterados de lo que suponía tanta cesión, tanto compadreo con los nacionalistas? Las consecuencias de esta situación han sido posibles por dos aspectos claros; el primero PP y PSOE, que han mirado hacia otro lado para no molestar a los catalanistas, y el segundo que los necesitaban como ‘bisagra’ para poder gobernar.

Sólo dos ejemplos para mostrar el primer aspecto. En la primavera de 1984 Jordi Pujol logró su primera mayoría absoluta. Por aquellas fechas el Fiscal General del Estado, Luis Burón Barba, interpone una querella contra los ex consejeros de Banca Catalana. Uno de ellos era el Muy Honorable Jordi Pujol. La querella llega a manos del Fiscal Jefe del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, Carlos Jiménez Villarejo. El Presidente Felipe González, desde la Moncloa, paraliza la investigación. En palabras del propio Villarejo: “Los fiscales generales del Estado que nombró el PSOE me prohibieron investigar a Pujol”. Envalentonado el Muy Honorable, sale al balcón de la Plaza de San Jaume el 31 de mayo y sentencia con rotundidad a una multitud enfervorizada:

“Hemos de ser capaces de hacer entender… que con Cataluña no se juega y que no vale el juego sucio. Sí, somos una nación, somos un pueblo, y con un pueblo no se juega. En adelante, de ética y moral hablaremos nosotros’’.

El PP/PSOE nunca utilizaron la Alta Inspección del Estado —prevista constitucionalmente— para comprobar si las competencias educativas transferidas se utilizaban conforme a las Constitución y a las leyesvigentes. Encima, mintieron con desfachatez cubriendo los abusos discriminatorios de la Generalidad y de los profesores catalanistas en el ámbito de la enseñanza.

Esta situación fue aprovechada por el nacionalismo identitario para conformar las mentes de generaciones de catalanes, entre cuyas obsesiones está el odio a España y la manipulación de la Historia de Cataluña. Por tanto, no es que haya un gen catalán independentista sino que se trata de un lavado de cerebro durante más de cuarenta años a través de los medios, radio, prensa, televisión y el sistema de enseñanza/adoctrinamiento.

Muy pronto se abrirá otro frente con las mismas consecuencias que sumado al actual vendrá a complicar aún más la unidad de España.

Según artículo publicado por el País el 5/11/2017, se celebraban consultas por el derecho a decidir o por la independencia en trece municipios Vascos, la plataforma “Gure Euscu Dago” (Está en nuestras manos) convocaba a la consulta en los municipios, de Getxo, Andoain, Areatxa, Atxondo, Beizama, Berango, Erandio, Elantxube, Galdakao, Mundaka, Ibarrangelu, Leioa y Otxandio. No son las primeras votaciones que organiza esta plataforma surgida al rebufo del movimiento social catalán pro derecho impulsado tras la Diada de 2013 a decidir impulsado tras la Diada de 2013. De hecho ya han votado en un total de 160 municipios, aunque esta última consulta se ha celebrado posterior al desastre de la realizada el pasado 1-O catalán.

Podríamos seguir profundizando, pues el tema da para un largo análisis y un discutido debate, pero lo que he pretendido es refrescar la memoria sobre las formas y las maneras por las que se han conducido las políticas del bipartidismo PP/PSOE durante estos años y que en mi opinión han repercutido muy negativamente en los acontecimientos que se están produciendo de una manera ininterrumpida actualmente en muchos aspectos sobre la cultura, economía y desarrollo y bienestar en general de la sociedad Española.

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