La tercera guerra mundial

La tercera guerra mundial
Carlos Miranda
Carlos Alonso Miranda y Elío, V conde de Casa Miranda, es un diplomático español Licenciado en Derecho, que fue Embajador de España en el Reino Unido desde julio de 2004 hasta 2008 y Embajador Representante Permanente de España en el Consejo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) desde julio de 2008 hasta su cese en febrero del 2012.

Nada más entrar en mi bar favorito se abalanzó sobre mi Pesadillas, adelantándose incluso a ANDREA que con su solicitud robótica me traía con celeridad un pincho de tortilla y una bebida, adivinados algorítmicamente.

—Hace días tuve una pesadilla con Trump jurando su cargo —me dijo—. Y soñé también con una tercera guerra mundial provocada por sus conflictos comerciales, sus chulerías nacionalistas y, sobre todo, sus mentiras. Quedaba el mundo destrozado tras millones de ataques cibernéticos y miles de explosiones nucleares. Lo primero se ha cumplido…

—Trump tomó posesión porque ganó la votación en el Colegio Electoral, aunque perdiera claramente la votación popular porque esas son las reglas vigentes allí. Bien es cierto que Paul Krugman, economista, catedrático en Princeton y reconocido columnista del NY Times, ha publicado un artículo señalando que esta victoria de Trump está teñida de graves irregularidades contra Clinton, entre ellas una incorrecta actuación del FBI contra ella a pocos días de la elección. Suficiente, dicen Krugman y otros, para quitarle votos esenciales.

—¡Menudo discurso de toma de posesión se ha marcado Trump! Egoísta, agresivo, aislacionista, demagógico, sin clase. Y el primer Decreto que ha firmado ha sido para empezar a desmantelar la seguridad social traída por Obama. Pero lo que más me aterroriza es la otra parte de mi pesadilla: ¡Otra guerra mundial!

—Con su victoria en la Segunda Guerra Mundial los EEUU establecieron en 1945 una “Pax Americana” en medio mundo, una paz más democrática que la impuesta en esas fechas por la Rusia soviética en media Europa y en otras partes del planeta…

—Tienes razón… —me interrumpió Centrocampista mientras se reunía con nosotros agitando su copa—. Luego llegó la otra “Pax Americana” tras la caída del Muro de Berlín en 1989 y el subsiguiente derrumbe de esa Rusia soviética. En Europa los países del Este se liberaron del yugo moscovita.

—Empezó entonces la globalización —continuó Pesadillas—. Esa que ahora quieren frenar los pobres de los países ricos que son los perdedores de los actuales vasos comunicantes mundiales. ¿Podrán poner puertas al campo sin producir otros desajustes y más descontentos? No está claro.

—En esa primera paz americana se englobaron los causantes de la Segunda Guerra Mundial: Alemania, Italia y Japón —dije yo—. Rusia no quiso asociarse a la siguiente paz y pretende ahora asentar una influencia decisiva en Europa, esencialmente del Báltico al Mar Negro y el Cáucaso. Si Trump abandona a Europa, Putin lo tendrá fácil y, así, reafirmará aún más su autocracia interna basada en la recuperación del prestigio de la Rusia eterna, zarista o comunista.

—Si la Unión Europea no supera la crisis económica, el Brexit y la problemática de los refugiados, lo que pone en cuestión, todo ello, su funcionamiento democrático, económico y su futuro que solo será independiente mediante una integración federalista, y no invierte más en defensa, no nos respetarán ni en Moscú ni en Washington —añadió Pesadillas—. Entonces bailarán los europeos al son combinado de Trump y Putin, dos elefantes que al danzar juntos aplastarán las hormigas circundantes.

—No olvidéis China —dijo Centrocampista—. Beijing tampoco ha aceptado paz americana alguna. La primera se consagró en 1945 con la creación de las NNUU, pero sin la presencia de la China continental y comunista que, por ello, y a pesar de haber recuperado su escaño en NNUU, no quiere reconocer ese orden mundial, ni siquiera siendo ahora salvajemente capitalista. Además, con el Brexit y Trump se convierte ahora el país paladín de la globalización.

—Soviética o putinista, la política exterior rusa siempre ha seguido las pautas imperialistas del zarismo —afirmé—, pero ahora están en el Kremlin mucho más inquietos que antes por una China pujante económicamente y muchísimo más poblada que Rusia en su frontera siberiana. Una China que se está comportando de un modo expansionista en el Mar de China meridional a expensas de sus vecinos que miran a Washington para su protección con la excepción de Filipinas que tiene a Duterte como Presidente, uno tan chabacano como Trump. ¡Qué diferencia con la elegancia de Obama, un verdadero gentleman!

—¡Que les zurzan a todos! —exclamó Centrocampista, un tanto alegre—. La tercera guerra mundial se está librando ya contra el terrorismo yihadista. No solo lo temen los occidentales, también Rusia, China y los propios árabes. Hay potencial para ampliar más la coordinación internacional en estos temas.

—¿Guerra o lucha? —pregunté.

—¡Qué más da! —gritó Centrocampista enervado.

—Lo que pasa es que en ese marco general contra el terrorismo cada cual quiere mantener sus intereses y los de sus vasallos, como ha ocurrido con Putin y Asad en Siria —señaló Pesadillas mientras ANDREA pasaba a su lado asintiendo con su cabeza robótica ante nuestro asombro.


Publicación original: Estrella Digital

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