In memoriam

Víctor Lainez

La izquierda ostenta esa superioridad moral de quien se cree en posesión de los valores de Justicia y Paz. La izquierda radical, hija de esa superioridad moral se cree en el derecho de imponer su ley por la fuerza. ‘Para avanzar, a veces es necesaria la violencia; es lo que nos enseña la historia’, verbalizan. Y no, no han estudiado al Padre Mariana y su tesis sobre la legitimidad del tirancidio. Ni siquiera saben quien es el padre Mariana ni cuáles son los requisitos que establece. Simplemente, ellos lo valen…

La violencia es consustancial a su ser. Por eso cuando les pillan con el carrito del helado se inventan teorías conspiranoicas para blanquear el delito. Lo primero es ocultarlo. Si la noticia no trasciende, no existe. La derecha acomplejada avala la estrategia para “evitar confrontación”, dicen. Y así, el pasado martes se confirma la muerte de Víctor Laínez sin que una sola televisión se hiciera eco de la noticia. ¿Pluralismo informativo?, ¿periodismo? Noticia es que un hombre muerda a un perro, no que un perro muerda a un hombre. Será…

Las redes explotan con tal fuerza que ni Zoido puede detener el ‘tsunami’. Así que los medios de izquierdas se lanzan a tratar de blanquear el asesinato ‘comprando’ la versión del presunto. Un presunto tan presunto que tiene condena firme por dejar tetrapléjico a un urbano de Barcelona mientras defendía sus ‘derechos’ de ‘okupación’. Cuando las ‘fuerzas represivas’ violan los derechos sociales de los ciudadanos, estos tienen derecho a defenderse con la fuerza. “Medicina democrática” que diría Pablo Iglesias y sus amigos ‘antifascitas’…

Pues bien, el presunto argumenta que Laínez tenía una navaja y que actuó en defensa propia, que no le agredió por llevar unos tirantes con la bandera de España sino porque le llamo “sudaca de mierda” dada su condición y acento chileno. La realidad lo que señala el auto al que le doy más veracidad que las declaraciones del presunto es que Rodrigo Lanza (el presunto) actuó movido por razones ideológicas. En lo que ideológico tengan unos tirantes con la bandera de España, claro…

El auto de la jueza de Zaragoza dice también que no existe prueba alguna de arma de la víctima y que el presunto asesino actuó “por la espalda” sin que Laínez tuviera oportunidad alguna de defensa. No sólo eso, sino que afirma que una vez caído al suelo y moribundo, el presunto se ensañó con él. También señala que el presunto utilizó un “objeto suficientemente contundende” como para provocar una fractura ósea. Y todo esto lo afirma por los testimonios del dueño del bar, de cinco clientes y de sus propios acompañantes.

Cada uno puede creer a quien quiera. Los amigos del presunto y los grupos de izquierda radical los del jarabe democrático defienden la inocencia del asesino, que pobre se defendió de un ataque fascista. La jueza, sin embargo, opina que el presunto es un cobarde y un mal nacido. Uds. pueden escoger la versión que prefieran.

Laínez es la primera víctima —presunta— de la hispanofobia. Sí, la hispanofobia, mata. Presuntamente. Algunos acomplejados prefieren evitar la realidad para evitar la confrontación y el estallido social. Fines loables por medios inadecuados. La mentira y el apaciguamiento sólo conducen a la miseria. La de la izquierda prepotente que reparte carnets de demócrata y algún que otro guantazo…

Descanse en paz. Y para el ‘hijo de papá’ esto sin presunción de Lanza, todo el peso de la ley. Con todas las garantías y presunciones de inocencia, pero con todo el peso de la ley que se merece todo presunto.

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