Frente Popular a la vista

Frente Popular a la vista

Si el CIS acierta el PSOE tendrá que elegir entre apoyar al PP o a Unidos Podemos. Huyen de manifestarse porque niegan el ‘sorpasso’ como negaron la crisis. Pero como las meigas, haberlo, haylo.

Sin embargo, Margarita Robles —menos habilidosa— reconoce en El Economista que “el PSOE no puede apoyar al PP ni con una abstención”. Voilá. Habrá Frente Popular. Y por si no había quedado claro, el director del CNI, Felix Sanz Roldán, señala en El Mundo que colaborará con Podemos como con cualquier otro partido.

Gana Pablo Iglesias. Su estrategia de tensar la cuerda ha resultado exitosa. Se comió Izquierda Unida —espinita clavada desde hacía tiempo— se comerá al PSOE casi con seguridad y podría ser el próximo presidente del gobierno. Errejón, el conservador, se equivocó.

¿Y que cabe esperar? Su catálogo sueco no engaña: más impuestos para sufragar 60.000 millones de euros de mayor gasto. Más déficit y tensiones con la Unión Europea. Su tesis es que el sector privado está incapacitado para actuar de dinamizador y que lo que califican como ‘austericidio’ no sólo es injusto sino ineficiente.

Es el mismo discurso de Tsipras en Grecia. Y terminó recortando un 30% las pensiones. Por cierto, ningún recorte en gasto militar…

Porque predicar está bien; pero luego hay que dar trigo. Y ocurre que los que nos prestan dinero para seguir viviendo del crédito —porque vivimos de prestado— puede que no les guste que nos compremos una segunda residencia…

Sigamos. La creación de empleo de Podemos se basa en empleo público (educación y Sanidad) e inyección pública para la rehabilitación de viviendas. O sea, más ‘ladrillazo’. ¡Tima cambio de modelo productivo!

Lo que resulta interesante es la eliminación de la corrupción. Esgrimen el informe de la Comisión Nacional del Mercado de la Competencia que calcula en 48.000 millones el coste de la corrupción, un 4,5% de nuestro PIB, un 25% de los contratos públicos. Eso —dicen— lo van a eliminar impidiendo las puertas giratorias.

Suena bien. Pero no es lo que han hecho en los ayuntamientos donde gobiernan. Han colocado a novias y amiguetes sin preparación y han utilizado el dedazo, sobre todo en Cultura, o así…

Tampoco dicen nada de las puertas giratorias de la judicatura a la política y viceversa. Sus jueces son de ida y vuelta, tienen sospechas, y regresan a la carrera. ¿Independencia? Como Margarita Robles, el mejor ejemplo de la politización de la Justicia: secretaria de Estado de Justicia, consejera del CGPJ y candidata. ¿Se la imaginan instruyendo o juzgando los EREs de Andalucía?

Podemos tiene buena música: pegadiza, atractiva, visual. Explotan con enorme profesionalidad el hartazgo ante la decadencia del sistema. Pero son casta. Y enterarnos probablemente nos va a salir demasiado caro.Guardar

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