Favor del PNV al PSOE, o granujada

Favor del PNV al PSOE, o granujada
José Luis Heras Celemín
José Luis Heras Celemín es autor del libro “El Caso Bankia y algo más… o menos” y Director de Comunicación de la Fundación Emprendedores.

Hace tiempo que la relación PSOE-PNV es útil para ambos. Como muestras, sus andanzas en el País Vasco con favores mutuos no siempre conocidos, y el ascenso de María Chivite a la presidencia del Gobierno de Navarra. Hoy nos ocupamos de otro ejemplo, el último: El apoyo del PNV a un Gobierno de Coalición PSOE-PODEMOS con algunas grietas; una de ellas es tan importante que, en función de lo que se haga, el apoyo puede convertirse en favor del PNV al PSOE, o granujada.

Grietas en el Gobierno de Coalición. Se han aireado estos días. Pero las descubiertas, que parecen importantes y tienen su origen en las biografías de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, solo han puesto de manifiesto la credibilidad de ambos. Sin embargo, hay una grieta más importante que las que puedan tener su origen en las mentiras con las que Sánchez e Iglesias engañaron en el pasado o puedan engañar en el futuro: La GRIETA mayúscula, la económica, la que con una cuña en ella puede acabar con la menudencia de unas carreras políticas personales o, más trascendente, con el Gobierno de España de la coalición PSOE-UP.

Advirtamos que la cuña es una herramienta sencilla que, metida entre dos elementos o en una grieta entre ellos, sirve para dar firmeza; o para, hendiéndola, dividirlos o romperlos. Hasta ahora, en las grietas entre PSOE y UP, las cuñas conocidas son las trolas de Iglesias y Sánchez, sus principios mutantes, y los apaños entre ellos con acaso más voluntad de sacar beneficios personales y de partido que de procurar el interés nacional o el bien de todos.

La cosa, digo, iba así, pero apareció el PNV cambiando votos por favores y metió la cuña económica en la grieta. Con efectos más graves que los insomnios que usaba Sánchez para no coaligarse con UP, que el enfado de UP por sentirse vigilado desde las que llamaban Cloacas del Estado, que los protocolos de coalición para mitigar desconfianzas, o que la imposición-transigencia en la Fiscalía del Estado.   

Hasta ahora, las imposiciones, que llaman pactos, podían tener motivo y se justificaban en una doma del PSOE a UP, o en la tolerancia beneficiosa para un UP amansado. Pero con la impuesta por el PNV no caben motivos, ni justificaciones. Puede ser un favor al PSOE, o una granujada con la UP y lo que representa saltarán por los aires. En añicos. Componiendo, de paso, una jugada de táctica política magistral que produce un ridículo en UP tan colosal y humillante que merece: Consideración por maquiavélico. Aplauso por inteligente. Respeto por la forma de plantearlo. Y admiración por eficaz.

Antes de adentrarnos en la cuña y en la GRIETA, admiremos la forma de encajar la cuña: Sin estridencias. Como un pacto menor apoyando un gobierno de coalición, que, de sopetón, se convierte en destructor de la esencia de UP.

Veamos la cuña. UP proclamaba como principio, en favor de la clase proletaria, la necesidad de un banco público para impedir las imposiciones del mercado y procurar la tutela de los desfavorecidos. Había señalado para eso a Bankia, de titularidad pública y saneada por el FROB. Pero ha llegado el PNV, con raíces en los clanes del Neguri vasco, y ofrece-acuerda con el PSOE la píldora para administrar (y si se deja ridiculizar) a UP: La unión de Bankia con BBVA. O, lo que es lo mismo, inyectar los fondos públicos que citaba UP en un banco comercial. Con la presidencia del resultante para José Ignacio Goirigolzarri, el gran Goiri, que sustituyó a Rodrigo Rato en Bankia y que ahora en BBVA-BANKIA continuará el trabajo de su antiguo jefe Francisco González.

Aunque se intuya como motivo principal controlar la que se convierte en primera entidad bancaria nacional y se consiga, como objetivo secundario, difuminar el paso de Pedro Sánchez por Caja Madrid, origen de Bankia, es lo cierto que hay otros: Manejar desde la legalidad la situación bancaria como convenga. Imponer autoridad y vigilar desde el Banco de España y Comisiones Nacionales del Mercado Valores (CNMV) y de los Mercados y la Competencia (CNMC). Controlar desde dentro la actividad del nuevo banco. Y, amansado y desprestigiado, colocar a UP donde convenga.

Eso puede ser así, y parece que se ha pactado así. Pero la jugada no es definitiva y admite réplicas políticas y las propias de las actividades bancaria y económica. Si se logra, estaremos ante un favor del PNV al PSOE, o ante una granujada. Si no se consiguiera y se hubiera previsto así, sería grave, porque la granujada sería canallada, podría tomarse como un ataque contra España y merecería otra atención.

Sin embargo, sin rizar rizos y por pura coherencia, también el favor y la granujada pueden no ser unidireccionales, ni siquiera bidireccionales, sino pluridireccionales con actores y propósitos varios. Con ello, además del PSOE y PNV, habría que tener en cuenta a todos los que están en liza. Ellos pueden diseñar, hacer, y parar éste y otros favores; y ésta u otras granujadas.

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