A la hora de distribuir los dineros de Euskadi para el año 2017, en ese triple terreno de juego que deben jugar unos y otros en el plano de Diputaciones forales, Gobierno autonómico, y Cortes de Madrid, los partidos están entretejiendo un complicado entramado de pinzas, telas de araña, zascas y otras maniobras en las que uno no sabe si se sitúan en la derecha, o en la izquierda, en el soberanismo abertzale o la sacrosanta unidad del Estado.
Lo último es que los de Podemos-Ahal Durgu de Álava se han enfrentado, 5 diputados quieren votar No a los presupuestos forales, y 3 prefieren abstenerse. Y la dirección de Podemos Euskadi reclama, bajo de amenazas de expulsión, que los 5 del «no» se abstengan.
Por el contrario, parece ser que Podemos votará no a los presupuestos forales de Vizcaya y Guipuzkoa…
Lo penúltimo es que PNV y PSE, ligados por un pacto de gobierno a nivel de Euskadi, defenderán un solo presupuesto,
Y lo antepenúltimo es que al más alto nivel, Rajoy en persona y Aitor Esteban dialogan desde hace tiempo para pactar unas concesiones de Madrid a Vitoria, y como contrapartida pactar también el apoyo del PNV a los presupuestos del Estado en las Cortes españolas.
A primera vista, uno diría que la derecha vasca y la estatal, PNV y PP, no están tan lejos como podría parecer; como tampoco parece estarlo la derecha catalana independentista que se acerca en el tema de los presupuestos a las demandas del PP de Madrid.
Algunos incluso podrían sugerir que en cuestión de repartos del erario público el consenso entre las derechas estatales y autonómicas, y la flexibilidad del PSOE de cara a las propuestas de a derecha, se están madurando poquito a poco.
El caso es que los presupuestos nos van a marcar las limitaciones que habrá que imponer a las demandas del Parlamento estatal o los parlamentos autonómicos. La Ley Mordaza, la LOMCE, la subida del salario mínimo, de las pensiones, y otros recortes que se quieren derogar, tendrán que someterse a los imperativos del «no hay dinero», del FMI, de Bruselas, de Montoro…
Y entre pinzas, telas de araña, zascas y golpes por debajo de la mesa, entre bravatas de Pablo Iglesias y desplantes de Mariano Rajoy y noes y síes y abstenciones y congresos de partidos en febrero de 2017 o en fecha sin concretar por la Gestora del PSOE, el PP seguirá gobernando como si nada hubiera cambiado.
¿O no?













