Espantás, prontos y manías de Doña Democracia

Serralaitz
Por
— P U B L I C I D A D —

El intento frustrado de las elecciones del 20-D ha dado lugar a un fuego cruzado de acusaciones entre los partidos implicados, más que a una reflexión serena, desapasionada y objetiva sobre las razones que han hecho imposible la formación de un nuevo gobierno.

Es tanto como decir que el mapa político de España, el marco histórico de nuestra historia democrática de antes y de después de la Transición de los años 1970, no daba lugar a que en esta situación cuajase un gobierno de coalición.

¿Cuándo han gobernado en coalición liberales y conservadores en nuestro país? Nunca, salvo pequeños escarceos pasajeros. Sólo ha habido una alternancia entre los Cánovas del Castillo y Práxedes Mateo Sagasta y sus sucesores sospechosamente prefabricada y pactada de antemano, pucherazos incluidos.

¿Cuándo ha habido un gobierno en coalición de izquierda y derecha en la etapa republicana? Durante unos meses en 1936 y con el triunfo electoral de la Unión Popular, que dio lugar a una guerra civil, tres años de lucha y cuarenta de dictadura.

Así ha ocurrido esta vez, como un «suma y sigue» de este proceso irreconciliable entre la izquierda y la derecha, que PSOE, C’s y Podemos han sido incapaces de fraguar una coalición en la que la derecha del C’s y la izquierda de Podemos cohabitasen y compartiesen gobierno. ¡Era demasiado pedir!. Ni Podemos aceptaba a C’s como compañero de viaje, ni C’s aceptaba a Podemos, ni PSOE aceptaba quedarse con uno solo de los dos como compañero de aventuras.

Resulta pues un tanto hipócrita que los tres personajes de esta historia se acusen mutuamente, a fuer de sinceros deben reconocer que ninguno de ellos estaba en condiciones de intentar un gobierno conjunto con un programa de izquierda y de derecha entremezclados.

Por su parte, el PP habría «tolerado» un «menage a trois» con C’s y PSOE, o un matrimonio de conveniencia con solo uno de los dos, pero de ninguna manera con Podemos, mientras que ni PSOE ni C’s estaban dispuestos a hacer «tándem» con el PP.

A día de hoy, visto lo visto, el 26-J tendrá que proporcionarnos una de estas soluciones de gobierno: coalición PP-C’s, Coalición PP-PSOE-C’s, Coalición PP-PSOE, o bien Coalición PSOE-Podemos-IU. No se ven otras soluciones, y por otra parte tampoco se ve suficiente «química» entre PSOE-Podemos vista la agresividad de PSOE con sus posibles partenaires.

Los socialistas, que han aceptado de buena gana compartir poder municipal y poderes autonómicos con Podemos, se resisten a compartir con ellos el gobierno del Estado. Solo un resultado electoral que coloque a Podemos por delante de los socialistas abriría las puertas a un posible gobierno Podemos-PSOE, y respectivamente de PSOE-Podemos si los primeros quedasen por delante. Pero no se excluye que PSOE se empeñe en continuar su alianza con C’s…

Está claro, nadie excluye un final que devuelva el gobierno a la derecha, bajo la batuta del PP al que se supone, aunque no todos lo ven así, que repetirá la primera plaza en los resultados electorales. Pero está también superclaro que un gobierno de la izquierda, despertaría a todos los demonios de tiempos pasados rabiosamente enfurecidos. Y quizá nos llevaría a una situación parecida a la que está pasando Dilma Rousseff en Brasil.

El ciudadano votante debería ser informado leal, clara e insistentemente sobre las perspectivas que nos ofrece esta nueva convocatoria electoral. Con todas las ventajas y todos los inconvenientes que presenta cada una de estas opciones…

Serralaitz
Serralaitz, el seudónimo usado por el autor en atención a su lugar de nacimiento, es un localismo que corresponde al nombre dado en la zona a una sierra riojana: la Sierra de la Hez, un conjunto de montañas en el corazón de La Rioja, entre las comarcas de Rioja Baja y Alto Cidacos-Alhama y Cameros y a una altura superior a los mil metros. Desde esa altura, cuando no hay niebla, las cosas se aprecian de una forma muy especial.
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1 Comentario

  1. La cuestión es que todos son (o se dicen) «socialdemócratas» o, lo que es lo mismo, alineados en lo «políticamente correcto» tras un falaz discurso de supuestas izquierdas y derechas, tan artificiales como quienes dicen que las representan. Por eso el problema es de quien es el que manda y, en consecuencia, quien se arroga ese supremo poder entre todo el batiburrillo socialdemócrata consagrado en la C.E.

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