Empleo, paro, precariedad

Por
— P U B L I C I D A D —

«Si la enseñanza en España copiara a la Universidad de Mondragón, tendríamos una tasa de paro del 10%» pontifica César Molinas, matemático economista que tras trabajar en el Ministerio de Hacienda ha escrito el libro «Poner fin al desempleo».

El caso es que empresas del grupo Mondragón tienen establecido un sistema de trabajo por rotación que emplea a éste o ésta quince días, lo manda al paro otros quince a costa del Seguro de desempleo, y lo vuelve a llamar otros quince días, y así sucesivamente…

Será por esa rotación en el empleo por lo que César Molinas aventura que «En la pasada campaña electoral se habló de la precariedad, no de cómo acabar con el desempleo. Estamos ante un paro tan estructural que no depende de que la economía crezca más.».

En un tono subido superliberal, César Molinas vaticina que en un futuro no habrá paro, pero nadie tendrá un empleo con sueldo fijo, ni vacaciones reguladas» «Los trabajos que no tengan un componente de creatividad van a desaparecer, porque los puede hacer una máquina. En unos años no habrá taxistas sino coches autónomos. Cada uno tendrá que gestionar su propia cartera de ocupaciones».

César Molinas presume de tener unas cualificaciones que otros no tienen. No necesita cambiar el sistema educativo español, en el que no ha metido a sus hijos, que han estudiado en el extranjero. Vamos, que su receta no parece válida para los millones de personas que ni tienen su talento, ni las posibilidades de formación que tuvo él y tuvieron sus hijos.

Y por lo que se ve, empresas que este escritor elogia, lejos de promocionar y formar a sus empleados, los someten a un régimen de contratos de quince días y seguro de desempleo de otros quince días… Que es como decir que los empleados de dichas empresas los mantienen a medias la empresa que los emplea y las arcas del Estado, o mejor dicho las del Seguro de desempleo, que dicen que está a punto de quedarse sin un céntimo…

Será por eso que, en otro momento, César Molinas admite que «aquí tenemos empresarios muy mediterráneos, con empresas poco innovadoras . Y sus trabajadores igual no están bien formados para encajar en un mercado laboral».

Y vuelve a primer plano el mercado, el sacrosanto mercado, el sacrosanto superneoliberalismo.

César Molinas no cree en el Primero de Mayo, y prefiere llamarlo Día de la Madre… No sabemos qué pensará de la tan traída y llevada Declaración de los Derechos Humanos, que considera el Derecho al Trabajo, a un puesto de trabajo digno, como uno de los derechos esenciales de todo ser humano. Un derecho por el que tiene que velar y respetar el Estado. Un derecho que debe ser reconocido en el Primer mundo, en el Tercer Mundo, en Bangla Desh, en China, en el Sudeste asiático, en todas las Américas desde el Polo Norte a la Antártida.

César Molinas ha dicho todas estas cosas en un rotativo con fecha Primero de Mayo. con foto incluida, en la contraportada de dicho diario.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.