El último giro de Sánchez

Por
— P U B L I C I D A D —

Ya va refrescando por la tarde-noche en la capital de España, pero mi sobrino Evaristo y yo podemos estar confortablemente en la terraza de mi bar favorito sin que sea aún necesario encender los calentadores de butano. ANDREA y SAM nos atienden eficazmente con su presciencia tecnológica, trayendo nuestras consumiciones siempre correctamente, sin preguntar. Pasamos revista a numerosos acontecimientos recientes.

—González y Sánchez se han fundido en un abrazo reconciliador en el congreso socialista de Valencia, señala Evaristo.

No hubiera ocurrido, creo, si Sánchez no hubiese rectificado volviendo, aparentemente, a una concepción más socialdemócrata del PSOE, puntualizo. Además, añado, Felipe mantiene su derecho a opinar y disentir.

—Dijo que no dará su opinión sin ser requerido, precisa Evaristo.

—En efecto, pero lo uno no quita lo otro.

—Se nota que vamos hacia elecciones, afirma Evaristo. Quizás, estas no sean tan lejanas. En junio de 2022 hay una cumbre aliada en Madrid. ¿En el otoño de 2022? Salvo que Yolanda Díaz las fuerce antes de esa cumbre.

—No sé, respondo. En el segundo semestre de 2023 está la presidencia española de la Unión Europea que Sánchez no querrá perderse. Por otra parte, Yolanda va tejiendo aún su telaraña a la izquierda del PSOE.

—Los socialistas han de tener cuidado, avisa Evaristo, porque Yolanda tiene mejor bagaje ideológico y mano izquierda que Pablo Iglesias.

—Ambos comunistas, señalo.

—Pero, precisa Evaristo, el segundo se apuntó al populismo, difuminando su origen. En cambio, Yolanda esta solamente afiliada al PCE.

“¿El actual gobierno es “socio-comunista” como dice la derecha?”, pregunta, asombrada, ANDREA.

—En efecto, responde Evaristo, pero los sanchistas han conseguido que esa fraseología sea políticamente incorrecta, incluso “de derechas”. Decir “socio-podemita” o “socio-populista” aleja el espantapájaros del término “comunista” que provoca rechazo no solo en la derecha, sino también entre socialistas.

“Sin embargo”, interviene SAM, “Sánchez pactó el Gobierno descaradamente con Iglesias”.

—Tenía pensada esa opción, afirmo, desde las elecciones de 2015, aunque acabó realizándolo tras las de noviembre de 2019.

“¿Hay, pues, un giro tras este congreso de Valencia?”, pregunta ANDREA.

—Puede ser, le digo. Mandan las próximas elecciones y debe Sánchez recuperar las adhesiones que se le fueron por juntarse con Iglesias. Por su parte, Yolanda, sucesora aparente de este último, quiere marcar las diferencias con los socialistas y apuntarse los logros sociales en esta legislatura, señalando, asimismo, que si no se ha hecho más es culpa del PSOE. Consecuentemente: “Voten a Yolanda y su plataforma”.

“Una plataforma”, interviene SAM, “que parece un intento de reconstruir la de Izquierda Unida, que, al igual que ésta última, estaría esencialmente controlada por el PCE. A Errejón, eso le planteará algún problema.

—Sánchez también ha intentado apuntarse esos logros sociales en el congreso valenciano, afirma Evaristo.

“Las ponencias aprobadas son todo un programa electoral”, afirma ANDREA.

—El problema, señala mi sobrino, será la credibilidad de Sánchez tras sus giros del pasado y promesas incumplidas. La pregunta es si puede uno fiarse de él esta vez y los hay que lo van a dudar.

—¿Es más fiable Casado?, pregunto. Como has dicho, estamos ya en campaña electoral.

—En efecto. Estos próximos presupuestos son los últimos. Si se aprueban.

—Por otra parte, señalo, PSOE y PP, con Sánchez y Casado aparentemente reforzados ante los suyos, quieren mostrar, ahora, su cara centrista pactando algunas cuestiones entre ellos, dejando de lado a sus extremos.

—Así es, conviene Evaristo. Beneficioso para los españoles y molesto para otros partidos.

—Pero, si el PP ganase las elecciones, preciso, solo podrá gobernar con Vox.

—Tienes razón, admite Evaristo, salvo una gran coalición que Sanchez ya negó a Rajoy.

—Gobernar con Vox es gobernar con la extrema derecha, subrayo.

—Como, responde Evaristo, gobernar con Podemos, apoyado en independentistas y algunos radicales, es dirán otros, gobernar con la extrema izquierda y malas compañías.

—¿Un paralelismo válido?, pregunto.

Puede que, exactamente, no, responde Evaristo, pero cada cual lo ve según su óptica. Desgraciadamente, no tenemos en España, como en Alemania, unos partidos que hagan de puente entre derecha e izquierda. Rivera tiró por la borda esa posibilidad. Fíjate, prosigue mi sobrino, que, en Alemania, el SPD acepta pactar gobiernos con los democristianos de la CDU/CSU incluso como socio minoritario y con los Liberales, más conservadores, aún, en materia de economía. ¿Confiarán suficientes electores en Arrimadas en las próximas elecciones?

“Otegui, diez años después de que ETA cesara de matar”, señala SAM, cambiando de tema, “ha lamentado el daño causado a las víctimas del terrorismo. Eso ha sido, para unos, un buen gesto, algo insuficiente para otros”.

Mala división entre demócratas, señalo. Patxi López y Maixabel Lasa, viuda de un socialista asesinado, están entre los primeros. Maite Pagazaurtundúa, hermana de otro socialista asesinado, antigua socialista, ahora en Ciudadanos, está entre los segundos que recuerdan que ETA como tal no ha sido condenada por Bildu que sigue apoyando los festejos por la liberación de etarras no arrepentidos. La propia portavoz del Gobierno de la Nación ha señalado, incluso, que aún han de pedir perdón.

—Como el PSOE pacta con Bildu, lógicamente los habrá en su seno que tendrán una visión más constructiva de la declaración de Otegui, sugiere Evaristo.

“¿Quién ganará las próximas elecciones?”, pregunta SAM para cortar el silencio que se había instalado, “Y quienes gobernarán …”, añade ANDREA con una risita metálica.

—Las espadas parecen estar muy en alto, respondo. El PSOE bajando y el PP subiendo, pero muy emparejados, según bastantes sondeos salvo que se haga caso del CIS de Tezanos que muchos consideran vencido hacia los socialistas. Sánchez intenta reconstruir una imagen centrista de su partido y unir sus componentes. Casado, lo mismo. Las críticas de Vox le vienen bien.

“Significativa es la “recuperación” de Antonio Hernando como jefe adjunto del gabinete de Sánchez en Moncloa”, aventura SAM, “perdonado tras cinco años por haber rechazado, cuando era portavoz socialista en el Congreso, el “no es no” de Sánchez en 2016 y votar la abstención, como pedía la Gestora del PSOE tras la defenestración de Sánchez, permitiendo un gobierno de Rajoy en lugar de unas terceras elecciones seguidas”.

—Me parece, señala Evaristo, que el despido de Redondo, Calvo, Ábalos y Lastra, el acercamiento a Gonzalez, el ascenso de Bolaños y la recuperación de algunos disidentes, forman un paquete con el que Sánchez intenta girar al centro para recuperar votos que se fueron a la abstención y a Ciudadanos, incluso al PP, aunque desguarnece su flanco izquierdo. Tiempos interesantes.

Interesantes y difíciles, preciso. Inflación, alza del coste energético y escasez de suministros industriales ofrecen un panorama económico más complicado que el que algunos esperaban.

“Calviño es una ganadora del congreso socialista” afirma algo sorprendida ANDREA. “No está afiliada, pero fue muy aplaudida. ¿Vuelve el PSOE a una plena ortodoxia económica?”.

—Quizás, pero con Sánchez nunca se sabe, señala Evaristo.

—Pero, ahora, argumento, no debiera poder permitirse el lujo de que Gonzalez le vuelva a criticar.

—Visto así, afirma Evaristo, González sería una garantía de un PSOE que quiere volver a su esencia socialdemócrata antes de las elecciones, aunque, quizás, solo sea que tampoco querrá, si no apoyase a su partido, que le acusen de favorecer a la derecha.

—¿Y luego, después de las elecciones?, pregunto.

—Dios, o, mejor dicho, Sánchez dirá… responde, sonriendo, Evaristo.

—Sin embargo, recuerdo, al cerrar su congreso, Sánchez volvió a prometer la derogación de la Reforma Laboral de Rajoy y de la Ley Mordaza.

—Lo prometió, admite Evaristo, y eso que ya tuvo el tiempo suficiente de hacerlo desde que gobierna… Veremos. ¿Versión Calviño de la derogación laboral? ¿Yolanda dispuesta a romper por esto la baraja?

Ya cae la noche, y mi sobrino y yo nos retiramos mientras ANDREA y SAM recogen y limpian la mesa.

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