
«No hay barrera, cerradura, ni cerrojo que puedas imponer a la libertad de mi mente»
Virginia Woolf (1882-1941)
La democracia es un modelo de gobierno en el cual el poder decisorio recae sobre la población. Esta emplea dicho poder para elegir a sus representantes y conformar instituciones. Siempre hemos aceptado que era el sistema menos malo de todos los sistemas; pues bien, parece que ya hay ciertas dudas sobre su efectividad y solvencia incluso se le da ya por muerto; radicales interesados y rancios prebostes de la política, la comunicación y la cultura tratan de acabar con el sistema democrático en beneficio de otros más radicales y de mayor censura y control. Hemos de analizar bien la influencia que ha tenido la globalización sobre las políticas y los políticos y por lo tanto sobre el tema que nos lleva: La Democracia.
Es esta una nueva situación que nos debe llevar a repensar las consecuencias de estar inmersos en un mundo globalizado; como consecuencia de ello parece ser que los acontecimientos catastróficos se han multiplicado, el mundo parece entregado a un caos irrefrenable, ha generado una mayor desigualdad económica y exclusión social, ha provocado la homogeneización de la cultura y la pérdida de identidad local, las economías hacen aguas y los bancos centrales fallan en sus pronósticos y las medidas de corrección que toman se vuelven estériles.
En el caso de lo que significa vivir en democracia, tengo que decir que en el caso que más nos concierne, el español, bajo mi percepción sería inexacta tal consideración pues la realidad es que no hemos disfrutado de una democracia real. El convenio, acuerdo o apaño al que llegaron en la transición, entiendo no fue otra cosa que un blanqueamiento del anterior sistema para que se pareciera lo más posible a la tan cacareada y valorada democracia.
Nos debería llevar a la reflexión ya pasados los años. ¿Cómo podría ser que personas nacidas y educadas bajo la supervisión y el control de un nacionalcatolicismo totalitario, fueran conocedores y estuvieran dispuestos a competir en condiciones de igualdad y de libertad bajo un sistema como es el democrático? ¿Fue el bipartidismo imperfecto nacido de aquel acuerdo entre AP/PP y el PSOE de González lo mejor que podía dar de si aquel nuevo sistema democrático? Seguramente fue aquello el resultado de un acuerdo nacido gracias a unos «nodemócratas» que lo llevaron a cabo y que tuvo como consecuencia que hayamos vivido uno de los periodos de más corrupción que se han producido en nuestra historia.
«De aquellos polvos estos lodos» venimos padeciendo una degeneración y un retroceso del sistema y de las políticas, sin duda como consecuencias de aquellos acuerdos, el tiempo esta dejando al descubierto las carencias de aquella operación tan valiosa que la sociedad española, abstraída y complaciente, acepto ciegamente.
Actualmente la situación política que estamos sufriendo nos está desangrando con sus peligrosos e irresponsables vaivenes, nuevamente nos están trasportando a un nuevo enfrentamiento entre «fascistas y rojos» algo similar a lo vivido un siglo atrás, algo que parece que para muchos es lo ideal pues es donde se encuentran más cómodos y seguros, donde se manejan a su estilo y maneras, al ordeno y mando. Estamos nuevamente ante «El mito de la caverna de Platón»
La sociedad española pasa por un mar de dudas, se mezclan lo nacional con los nacionalismos regionales, los problemas de la economía no sabemos muy bien de donde proceden ni a que se deben, parece que no hemos entendido o no nos han explicado con claridad meridiana que organismo en la sombra gobierna de verdad; quienes dirigen y determinan en que hay que invertir y gastar; como y porque estamos endeudados y qué consecuencias tiene para España la deuda de incumplirse.
A pesar de una situación tan catastrófica lo que si parece claro es que hay un interés desmesurado, yo diría que fratricida, por alcanzar el poder y tener acceso a gestionar todos esos «cuartos» que nos llegan allende los mares, a pesar de la mala situación y la quiebra económica que todos pregonan y se lanzan a la cara, una quiebra que parece imposible de solventar y reducir.
Hemos pasado por unas nuevas elecciones y lamentablemente hemos sufrido nuevamente una campaña vergonzosa, los contendientes han reducido sus discursos a descalificarse vergonzosamente los unos a los otros, sin rubor alguno, han traspasado una vez más todas las barreras más elementales de la cortesía y lo ético. Nos han demostrado hasta donde la ambición por el poder puede sobrepasar los límites de lo tolerable con tal de ganar una batalla. Se ha ladrado más que hablado, ha habido de todo menos ofertas concretas y claridad para la gestión y el control de lo público, lo de todos los ciudadanos que pagamos y costeamos.
¿Qué temen todos esos constitucionalistas que tanto pregonan la división y la destrucción de España? La constitución de la que tanto presumieron sus hacedores, y que se aprobó masivamente por todos los españoles, parece que deja bien claro lo que se puede hacer y lo que no, si alguien intenta sabotearla o incumplirla para eso está el tribunal constitucional que es el máximo intérprete de la Constitución, es el encargado de conocer y enjuiciar la constitucionalidad de las leyes, la vulneración de los derechos fundamentales y los conflictos de competencias. Habría que preguntarse: ¿todos los partidos y formaciones políticas que están con representación en el congreso y senado son legales? Si lo son, ¿de qué nos quejamos?, ¿es legal formar coaliciones, sean Frankenstein o lo que sean para gobernar nuestro país? Si es legal, ¿de qué nos quejamos si tan claro lo tienen algunos?, ¿por qué cuando los partidos mayoritarios gobiernan no plantean la reforma? Todos hablan de la reforma del sistema electoral. ¿Por qué no se ha reformado ya? ¿Es posible la reforma de la Constitución? ¿Qué es necesario para poder hacer una reforma de la misma?
Son muchas las cuestiones pendientes y las quejas y denuncias que hacen unos y otros con tal de vencer, el objetivo no es otro que divide y vencerás, el resultado de esta humillante campaña de descrédito de personas e instituciones es algo que nos lleva sin paliativos a la confusión y a que nos resulte tremendamente complejo y dificultoso elegir qué es lo más conveniente para todos.
La realidad es que emplean a unos medios comunicación que están completamente mediatizados y dirigidos por los poderes políticos y que a través de ellos somos bombardeados masivamente con sus peroratas, mensajes y fake news, el objetivo no es otro que el ganar cuota de poder; de igual manera son utilizados para lanzar cortinas de humo para justificar frustraciones y fracasos.
Esta situación que estamos atravesamos me trajo a la memoria una película que vi hace años y a la que hago referencia a continuación y que demuestra cómo es posible manipular la vida y las costumbres de las personas y los pueblos a través de los medios de comunicación, de cómo es posible llevar a todo un país y a todo el mundo en general a donde unos ambiciosos avispados deseen solo con tener el suficiente poder para llevarlo a cabo.
Hace ya aproximadamente veinticinco años se estrenó la película El show de Truman de Peter Weir. Es una historia que se ha convertido en un referente ilustrativo de temas tan particulares como la filosofía y la psicología; El show de Truman es una película basada en una vida en directo durante las 24 horas del día, pero sin que el sujeto lo sepa, lo que hace que tenga muchas connotaciones filosóficas y psicológicas sobre nuestra propia vida y sobre nuestra existencia.
La idea principal de El show de Truman no consiste solamente en entretener al espectador, si no el de realizar un experimento sociológico sobre cómo se puede manipular a la gente, algo que incluso uno mismo puede pensar que estas siendo manipulado.
Es un ensayo a «la alegoría de la caverna» de Platón, donde uno no puede saber si Truman será más feliz fuera o dentro del programa pues no sabe lo que le aguarda fuera de él.
Aunque también analiza a la sociedad, a cómo vivimos inmersos en esa gran cúpula que llamamos Tierra, a cómo nos dejamos engañar y manipular constantemente en creencia de que lo hacemos para conseguir lo que más nos conviene, interesa y queremos.
Lo que parece que desconocemos o no queremos entender es que, han convertido nuestra vida en una gran mentira, que estamos monitorizados y manipulados las 24 horas del día.
La salida de Truman simboliza la libertad a equivocarnos y a tomar riesgos ante la vida, poniendo en jaque la influencia que la política, la religión la economía, los medios de comunicación, internet o nuestros propios pensamientos, ejercen sobre nosotros.
Creemos vivir una vida feliz, satisfactoria, ajenos a todo, dentro de esa enorme cúpula que nos han construido como ciudad o universo, y cuando sospechamos algo o nos entran las dudas, nos encontramos que no podemos salir de ese mundo que nos han creado ya que somos prisioneros de nosotros mismos como consecuencia de los miedos, las inseguridades y el desconcierto que nos han ido generando desde nuestra infancia.
Estamos viviendo una realidad en la cual todos somos Truman. La única opción que tenemos de ser auténticos será cuando se produzca en nosotros el despertar de nuestra conciencia. Será nuestra propia voluntad la que nos ayude a superar el miedo que nos embargue el tener que afrontar los escenarios que nos esperen.
El show de Truman es una pesadilla, nuestra pesadilla, el no poder desprendernos de la mentira en la que vivimos, sabemos que existe otra forma de hacer las cosas, de afrontar la vida con más garantías de éxito y alcanzar una convivencia más relajada, que podemos participar en mucha mayor medida para crear un mundo más justo, ese mundo y esa vida que se nos niega mientras estemos dentro del guion de la película ejerciendo el simple papel de extras.
Ojalá, algún día seamos capaces de encontrar esa escalera que nos permita traspasar esa puerta que ha de permitirnos el poder vivir con entera libertad y serenidad.













