El ‘gatopardo’ de Sánchez

Cambia todo para que todo siga igual. Renueva para impulsar, desconociendo -o no- que el problema es él

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La paradoja del ‘gatopardismo’ expresada por Giuseppe Tomasi di Lampedusa es que es necesario que todo cambie para que todo siga igual. Esa es la estrategia seguida por Sánchez: cambiar todo su gabinete para que todo siga igual. Porque el todo es él. Y el problema es él.

¿En qué consiste el maquillaje? Primero, mantener intactos a los ministros de Podemos. Negociar con Yolanda Díaz un cambio de carteras era un riesgo doble: por una parte, filtración casi segura de esos socios tan ‘leales’… Por otra, abrir una caja de Pandora que hubiera devenido en una segura ‘guerra civil’ una vez que el ‘macho alfa’ se ha cortado la coleta.

Tampoco hay cambios en el equipo económico y Nadia Calviño asciende a vicepresidenta primera. Sánchez necesita a alguien medio creíble para que Bruselas afloje la cartera con la que aceitar lo que le quede de legislatura. Ahí está Nadia que habla idiomas y sabe sumar…

Más. Carmen Calvo sale porque nunca debió de entrar. Es el paradigma de la torpeza. Su enfrentamiento a Podemos con la Ley Trans ha sido la puntilla. No es que a Sánchez le importe. Ni le va ni le viene. Pero le sirve para hacer ruido y distraer al personal.

A Ábalos se le pasó la mano con las maletas del Delcy y el Plus Ultra. Una cosa es querer resolverse la vida y otra que te pillen y que desgaste al presidente. ¡A comer paellas!

Más interesante es lo de Iván Redondo, ese ‘amoral’ sobrevalorado en los círculos políticos. Su torpeza en la gestión de la crisis de Murcia y su posterior dominó madrileño fue el causante del ‘ayusazo’. En la PSOE no se lo perdonan. Era un ‘zombie’. Unos días se gana y otros se aprende…

Redondo le había vendido que con un poco de Valle de los Caídos y otro poco de Ley de Aborto, el desgaste quedaba opacado. Pero ya no cuela tanto maquillaje…

Tampoco le ha ido bien a Mikel Iceta, el muñidor de los indultos. Había vendido paz institucional y lo que ha cosechado es ‘chulería’ secesionista. Ni un ápice de arrepentimiento ni de agradecimiento. Ni un mínimo de lealtad. Nada. Así que el ‘bailarín’ se va a Cultura y Deportes, que viene a ser lo mismo que ‘pinta y colorea’…

La cabeza de Laya es ofrecida al ‘moro’ tras haber incomodado a Marruecos con el Sahara. Y el ministro de Justicia también es despedido para poder meter mano en la Justicia con más libertad. ‘¿Quién nombra al CGPJ? El gobierno, ¿no? Pues ya está’.

Todos los que auparon a Sanchez a la Moncloa han sido liquidados. La lealtad de Sánchez sólo tiene un nombre: Pedro Sánchez,, el ‘killer’.

¿Quién actuará ahora de ‘fontanero’? Felix Bolaños y Oscar López, dos históricos de la PSOE que tendrán que gestionar la ‘carpeta catalana’ con algo más de autoridad y racionalidad: tajada en los fondos europeos a cambio de apoyo en los presupuestos. La pela es la pela.

Sánchez cambia el colchón, pero sigue manteniendo el mismo sueño: mantenerse en la Moncloa vendiendo a su madre -la nación- si fuera necesario. Diferentes caras, mismo objetivo. Bienvenidos al marketing Sánchez.

1 Comentario

  1. Totalmente de acuerdo con su artículo. Sólo creo que hay un error en la frase “lampedusiana”: Es necesario que ALGO cambie para que TODO siga igual”. Un cordial saludo.

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