Democracia y plutocracia a la vasca

Por
— P U B L I C I D A D —

En una democracia, el poder emana del pueblo y es ejercido por los representantes del mismo. Pero no faltan quienes opinan que entre bambalinas se esconden los poderes fácticos que llamamos bancos.

Dicen que a nivel del Estado, Santander, BBVA y una firma financiera americana están detrás del PSOE y PP, y detrás de C´S la Caixa; y que entre todos ellos empujan la formación de un gobierno de coalición del que debe quedar excluido Podemos sí o sí…

En Euskadi, el entramado político financiero tiene más bien aspecto de puzle y de mosaico multicolor. Para Confebask, «la alianza PNV-PSOE garantiza al País Vasco un marco estable y condiciones de certidumbre para su desarrollo». Detrás de ambos está también el poder financiero estatal del Santander-BBVA y la firma americana. Seguramente apoyadas también por Kutxabank, la fusión de las Cajas de las tres provincias vascas. A más de ese otro poder fáctico del Grupo Mondragón, con sus empresas, su Cadena Eroski, su Laboral Kutxa…

Pero el puzle se complica cuando se entremezcla este plano con el político, en el que aparecen como partidos nacionalistas PNV y Bildu, como partidos constitucionalistas PP y PSOE, y para más Inri irrumpe en escena Podemos-Ahal Dugu, que tanto a nivel estatal como autonómico alardea de autofinanciarse al margen de los poderes financieros en plaza.

La primera batalla de los actuales contendientes tuvo lugar en las elecciones municipales, en las que PNV salvó los muebles y mantuvo su hegemonía con el bastón-comodín del PSOE. La segunda, ya con Podemos-Ahal Dugu más en forma, ha dibujado un panorama alarmante para los partidarios de la estabilidad y la certidumbre en el desarrollo. PSOE se ha hundido, PP prácticamente ha desaparecido, Bildu ha quedado en tercer lugar muy lejos de PNV y Podemos-Ahal Dugu, que quedaron casi empatados en el primer puesto, con una ligera ventaja para los Jeltzales peneuvistas.

¿Y ahora qué? Ahora tenemos a la vista una nueva convocatoria de elecciones autonómicas…

Hay un dato nuevo. Las encuestas sociológicas señalan que el independentismo solo cuenta con un 19% por ciento de adhesiones entre la población, y un 38% contrario a la misma, y que entre 2014 y 2016 el independentismo ha perdido 11 puntos.

Y la querencia de los votantes hacia los programas de contenido social como los de Podemos-Ahal Dugu, evidenciada en las votaciones anteriores, obliga a todos a cambiar de chip en dos direcciones: potenciar en primer lugar los objetivos sociales y de mantenimiento del bienestar, y bajar la voz y moderarse en las reivindicaciones de índole nacionalista.

Ahí sigue Arnaldo Otegi, con Bildu, recién salido de la cárcel, con sus demandas independentistas. Pero PNV y los demás prefieren hablar más de «derecho a decidir» y «avanzar en el autogobierno». O sea, expresiones y quizá contenidos más light.

Justo estos días, PNV, el hasta ahora todopoderoso árbitro de la política vasca, inaugura su ronda de conversaciones con los otros grupos políticos, comenzando por los más próximos: Podemos-Ahal Dugu, Bildu, PSOE…

Tal vez el nuevo momento político europeo, peninsular y vasco reclaman ese cambio del discurso. Los tradicionales movimientos populares de Gesto por la Paz, de inspiración cristiana, de Izquierda no nacionalista más a la izquierda del PSOE, han encontrado en Podemos-Ahal Dugu la fórmula política para intentar el asalto a Ajuria Enea, la residencia del Lehendakari.

En todo caso, el partido que demuestre más flexibilidad de cintura para captar este nuevo momento político tendrá quizá las de ganar. En todo caso, estos antecedentes auguran quizá una política vasca menos traumática que la catalana que hemos vivido últimamente. Y tal vez una madurez política de este pequeño rincón de Europa que es uno de los preferidos por la emigración.

Serralaitz
Serralaitz, el seudónimo usado por el autor en atención a su lugar de nacimiento, es un localismo que corresponde al nombre dado en la zona a una sierra riojana: la Sierra de la Hez, un conjunto de montañas en el corazón de La Rioja, entre las comarcas de Rioja Baja y Alto Cidacos-Alhama y Cameros y a una altura superior a los mil metros. Desde esa altura, cuando no hay niebla, las cosas se aprecian de una forma muy especial.
Artículo anteriorLa tragedia se repite como tragedia
Artículo siguienteQuiebra de la Memoria Histórica

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.