Democracia en riesgo

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Carlos Miranda
Carlos Alonso Miranda y Elío, V conde de Casa Miranda, es un diplomático español Licenciado en Derecho, que fue Embajador de España en el Reino Unido desde julio de 2004 hasta 2008 y Embajador Representante Permanente de España en el Consejo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) desde julio de 2008 hasta su cese en febrero del 2012.

El hartazgo de los políticos en general y de algunos en particular es tal que nuestra democracia corre peligro. Hay, incluso, quien habla de fin de régimen. Cuando un sistema político no funciona, acaba siendo sustituido. No tiene por qué ser con un golpe de Estado.

Hay también otras maneras de desvirtuar la democracia. En Polonia el Poder judicial, controlado por el gobierno, no es independiente. La Unión Europea quiere retirar su voto a Varsovia. Otro país europeo con democracia rebajada es la Hungría de Viktor Orban.

Se imponen favorecidos por un guirigay de políticas ineficientes y de políticos ineficaces que se pelean como verduleras, se corrompen con facilidad y abandonan su dignidad personal e institucional. Madrid es un buen escaparate, aunque no el único.

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Los Trump, Maduro, Orban o Putin no están tan lejos, aunque Cataluña es el laboratorio más cercano. Además de la CUP, antisistema, y de sus cercanos CDRs, adictos a disturbios y violencias callejeras, el PDECat y ERC ofrecen su condición populista y mendaz. En la izquierda el PSC no atina y los Comunes desvarían junto a Podemos y otras confluencias dispares. Encandila el constitucionalismo de Ciudadanos mientras el PP mengua.

En la sociedad catalana se ejercen presiones separatistas al margen de la democracia, soterradas, explícitas o agresivas, para objetivos anticonstitucionales. En el País vasco también. En Cataluña, las leyes de desconexión aprobadas en septiembre de 2017 contra la Constitución y el Estatuto catalán, tras imponer un reglamento sectario, fueron un “golpe legislativo”. Esta metodología sigue siendo válida para los secesionistas.

Podría el resto de España no ser inmune al contagio si nuestros políticos siguen a su propia bola o llegara a partirse nuestro país. Mejor no imaginarlo, aunque conviene no ignorarlo. Sin embargo, según el CIS en Cataluña ha disminuido el apoyo a la independencia (de 47,5% el 21-D a 36,5% ahora) pero ello es más fruto del desastre separatista que de los aciertos políticos para resolver una problemática que sigue intacta.

UGT y CCOO desfilaron en Barcelona junto, asombrosamente, a quienes pedían la liberación de los pretendidos “prisioneros políticos”. ¿Se han vuelto independentistas estas sindicales obreras olvidando su […]

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