Del cielo al Gobierno

Del cielo al Gobierno
Carlos Miranda
Carlos Alonso Miranda y Elío, V conde de Casa Miranda, es un diplomático español Licenciado en Derecho, que fue Embajador de España en el Reino Unido desde julio de 2004 hasta 2008 y Embajador Representante Permanente de España en el Consejo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) desde julio de 2008 hasta su cese en febrero del 2012.
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La terraza de mi bar favorito nos calienta con sus radiadores mientras unas lonas intentan resguardarnos del viento y de la lluvia. Los androides ANDREA y SAM nos atienden con eficacia, casi con cariño. Mi sobrino Evaristo está muy agitado.

 —El objetivo inicial de Pablo Iglesias afirma, era el de asaltar el cielo. La Constitución española de 1978, la Monarquía parlamentaria, la unidad de España, la pertenencia a la Unión Europea, así como, entre otras cosas, la Alianza Atlántica, constituía, todo ello, un paquete que debía saltar por los aires.

—Exageras.

—Tu memoria es corta, cortísima, me dice.

 “Nada de todo eso está en vigor”, irrumpe ANDREA de paso a otra mesa. SAM se acerca para dejar unas aceitunas. “Iglesias”, afirma, “se ha hecho un traje oscuro con corbata; acompaña al Rey en viajes de Estado; su compañera Irene Montero está junto a la Reina en actos oficiales; ambos se pliegan al besamanos protocolario de Palacio; la UE les parece un paraíso y ni se acuerdan de la OTAN”.

—¿Como puedes pretender, pregunto a Evaristo, que le quede a Podemos, líder y lideresa incluidos, energía revolucionaria alguna?

—“¿Pensáis que Pedro Sánchez y Adriana Lastra les han domesticado?, contraataca Evaristo. ¿Creéis que no son más rojos que Carmen Calvo? ¿Que ésta es la verdadera extrema izquierda del Gobierno?

—Ni tanto ni tan calvo, respondo riéndome solito de mi estúpido juego de palabras, pero el león no ha resultado ser tan fiero ni tan rojo.

—¿Lo han amaestrado?

—Sí, respondo envalentonado: Podemos ha sido domado. Es un juguete en manos de Sánchez y Redondo, añado irreflexivamente y alzando la voz.

—¿No obtienen nada los de Podemos?

—Cosillas …, respondo sin mucha convicción.

—¿Que Andoni Ortuzar, señor del PNV, diga que Sánchez parece estar a las órdenes de Iglesias te deja indiferente?

—En efecto, respondo acorralado y sin capacidad de retractarme, ni siquiera de matizar. Además, ¡No soy del PNV!

¿Que le haya impuesto Iglesias a Sánchez la gobernabilidad adjunta de Bildu y ERC no te preocupa? ¿Que Sánchez les prefiera a Ciudadanos te regocija tanto como a los socialistas que siguen ciegamente a Sánchez contra vientos, mareas, viejos del PSOE y Gonzalez? ¿Te parece que Felipe chochea?

—Naturalmente que no, balbuceo.

—Pues, tendrás que convenir que Iglesias ha asaltado el Gobierno en lugar del cielo, algo mucho más productivo.

SAM, intenta ayudarme mientras recoge unos vasos. “Una vez pasada la aprobación de los presupuestos, Sánchez se liberará de los peajes de Podemos y los pondrá firmes”.

—¿Y vuelta a la socialdemocracia los próximos tres años?, pregunta irónicamente Evaristo.

—Es un gobierno progresista, subrayo.

—Sin duda, y que ha renunciado al centroizquierda.

Los centros han desaparecido, Evaristo. Nadie los cultiva al primar los extremismos. Salvo Arrimadas, los líderes políticos prefieren radicalizar sus partidos y la propia opinión pública para consolidar sus posiciones y aspiraciones. A Trump casi le sale bien y el centro, izquierda o derecha, es considerado hoy en día una cobardía política. Líderes como Biden o Macron son denostados por la “verdadera izquierda”, así como el nuevo jefe de los Laboristas británicos, Keir Starmer, mientras Jeremy Corbyn, mucho más radical, es santificado a pesar de su desastrosa derrota de diciembre de 2019 frente a Boris Johnson. Algunos parecen querer facilitarles las cosas a los Le Pen y Maduros.

—Ahora el que exagera eres tú, me dice mi sobrino.

Abogo por el centro en términos generales y, en estos tiempos de profundas crisis, por respuestas que unan a los moderados de izquierda y derecha, como ocurre en el Parlamento Europeo, y no por profundizar el radicalismo como pasa en España.

“Parece lo más sensato”, admite ANDREA, añadiendo “¡Ay! ¡Si viviera Rubalcaba!” mientras yo pago y dejo propina. “¿Dejas propina a unos androides?”, pregunta asombrado Evaristo. “Sí”, respondo. “La costumbre. Además, me parecen más inteligentes que los humanos…”.

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