Del bipartidismo imperfecto a los bibloques perfectos

Del bipartidismo imperfecto a los bibloques perfectos
Juan Antonio Zuriarrain
Economista y Diplomado en Comunidades Europeas por la Escuela Diplomática. Exdiputado del CDS en la Asamblea de Madrid.

Durante lustros nuestra democracia se ha movido a base de alternancia entre partidos de centro derecha y centro izquierda, con la necesidad en algunas legislaturas de los partidos nacionalistas entonces y geometría variable en los apoyos parlamentarios. La representación de centro fue muy escasa y insuficiente e innecesaria y la de la izquierda unida igualmente ya que cuando crecía era a costa del PSOE y el bloque perdía las elecciones, mientras que cuando el PSOE ganaba ellos eran muy débiles.

En 2015 por primera vez se rompe el bipartidismo imperfecto, y la representación se abre al centro y al populismo de izquierdas, y consecuencia no se consigue la formación de un Gobierno y se celebran nuevas a los seis meses, con un resultado parecido, que la caída de Sánchez en su partido permite formar Gobierno al PP. Posteriormente dos años después caería el Gobierno Rajoy con el triunfo de la primera moción de censura de la actual época constitucional. Al pluripartidismo le ha faltado dialogo y amplitud de miras para formar Gobiernos de coalición entre partidos constitucionalistas, como sucede en muchos partidos europeos que como en Alemania socialistas y democristianos gobiernan en coalición si es necesario. Probablemente en España lo fuese sobre todo después del Golpe de Estado en Cataluña, pero las ansias personales de algún protagonista lo ha impedido y es más se ha apoyado en los partidos golpistas para desalojar al PP de la Moncloa.

En las últimas elecciones en Andalucía así como en las encuestas ha aparecido una nueva fuerza política a la derecha del PP, que conlleva a una mayor atomización de las fuerzas parlamentarias, haciéndose imprescindibles las coaliciones para la formación de Gobiernos. Pero la decisión del Comité Ejecutivo de Ciudadanos ha decidido ni apoyar ni a Sánchez ni a su PSOE por apoyarse en los separatistas catalanes, solo se podrá votar o coalición de centro derecha o coalición de socialistas con separatistas, populistas comunistas, nacionalistas, filoetarras y las antiguas mareas gallegas y valencianas coaligadas antes en Podemos. Esto es o Ciudadanos + PP + Vox, o PSOE + Podemos + Esquerra Republicana de Cataluña + PDCat + Compromis + mareas + PNV + Bildu (menudo coctel), eso sin saber si podemos irá sola o IU en muchas provincias, como Navarra, Asturias, etc…, pero claro está que hay dos bloques los del pro-diálogo con los partidos catalanes que propugnan la separación de Cataluña de España, o el bloque de centro derecha que es radical en la Unidad de España, o lo que es lo mismo una clara decisión entre dos bloques. Solo queda una diputada que si repite ha sabido estar a la altura de las circunstancias apoyando a PSOE en su malograda investidura, apoyando a PP en su conseguida investidura y absteniéndose en la moción de censura, es la diputada de Coalición Canaria Ana Oramas, que desde aquí mi felicitación por todo su trabajo parlamentario lúcido y cuantioso y si votara en su circunscripción tendría mi voto.

Ciudadanos ha tenido que renunciar a un posible pacto con PSOE, por no fiarse del Presidente de Gobierno y de su influencia en su partido al haber pactado con separatistas, y pensar que lo volvería a hacer ni los resultados se lo permiten, y ha querido cerrar su puerta a que votos de centro le permitan continuar su andadura ya que nunca se sabe, cuál será su siguiente paso. Con esta decisión trata de frenar asimismo que los votos de centro pudiesen ir al PP si había dudas de su apoyo posterior a Sánchez. Creo que es una buena idea cerrar las elecciones a la Unidad de España frente al dialogo indefinido con separatistas. Cataluña hoy por hoy es el principal problema de España y será bueno que el pueblo decida teniendo muy presente esta premisa. Buena idea la de Ciudadanos de incorporar a Arrimadas a la política nacional, aunque creo que ella podía haber sido la primera Presidenta de Gobierno, si unas primarias en su partido allí la colocasen.

Al PSOE se le ha cerrado la puerta constitucionalista a su futuro gobierno y tendrá que pactar con su bloque independentista si quieren seguir en el mismo colchón. Ha intentado forzar un desacuerdo que pocos creen para acudir a las elecciones con la farsa del enfrentamiento. Su socio populistas se enfrenta a sus horas más bajas, con la crisis de Madrid de Errejón y Carmena, la crisis con las mareas gallegas donde habrá dos listas, la crisis con Compromis donde habrá dos listas también en Valencia, las crisis en diversas comunidades con IU, donde en Navarra, Asturias, Murcia y quien sabe Madrid pueda haber también dos listas, además de la crisis del liderazgo Iglesias-Montero, y de su chalet en Galapagar.

Los independentistas catalanes además de su matraca, tendrán su lucha fratricida por el dominio en Cataluña. El PNV está entre el lamento por el adelanto electoral, su anima versión a Ciudadanos y Vox y su mea culpa por echar a Rajoy, que tanto les necesitaba y que era buen pagador. Coalición Canaria sola ante el peligro de desaparecer del Congreso.

El PP luchará porque su desangre en votos a la derecha y el centro, lo compense como en Andalucía con la Presidencia, pero si no lo consigue, Casado puede jugar su última partida. Además está entre dos frentes si se escora al Centro, sus votos se van por la derecha, y si se escora a la derecha, sus votos se irán por el centro, con el llamamiento a Adolfo Suarez Illana pretenden evitar la catástrofe. Para Vox cualquier resultado será bueno.

Las elecciones se complican con la división para las elecciones al Senado. El PSOE ganará muchos senadores si la lista de la derecha va separada, tendrá que pensar el PP su estrategia para las candidaturas al Senado, pueden presentar uno o dos candidatos en lugar de tres para que los partidos complementarios hagan los mismo en determinadas provincias, y al votarse tres los votos sumen a dos o tres candidaturas, pero la decisión es difícil puesto que además las encuestas son muy volátiles y no se puede uno fiar de ellas totalmente y además las decisiones pueden influir en la decisión de a quién votar en el Congreso.

Así pues en poco más de dos meses tendremos vencedor de las elecciones de bloques.

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