Confinamiento político

Confinamiento político
Carlos Miranda
Carlos Alonso Miranda y Elío, V conde de Casa Miranda, es un diplomático español Licenciado en Derecho, que fue Embajador de España en el Reino Unido desde julio de 2004 hasta 2008 y Embajador Representante Permanente de España en el Consejo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) desde julio de 2008 hasta su cese en febrero del 2012.

Una vez más nos tomamos mi sobrino Evaristo y yo un café telemático, cada uno en su casa, con mi bar favorito en una pantalla con sus dos androides, ANDREA y SAM, apenados de no estar rodeados de calor humano.

—Millones de ciudadanos están confinados en sus casas, me dice Evaristo desde su pantalla mientras se toma una ensaimada descongelada. El gobierno también, pero no por el virus sino por los otros partidos.

—En efecto, admito. El PP respalda con patadas en las espinillas y desea ser más consultado en una crisis tan grande. Ciudadanos apoya desde su irrelevancia. Vox lo hace, aunque intentando crecer a costa de Pedro Sánchez y de una Unión Europea aparentemente ausente. Los aliados y socios de Sánchez se desmarcan. Podemos tomar posiciones claramente a su izquierda mirando al futuro y eso que Sánchez le cede más de lo que quisieran Nadia Calviño y María Jesús Montero.

—El PNV, añade mi sobrino, partido de fácil puñalada trapera, gruñe por los militares en Vasconia y un cierre industrial decidido sin consultar ni con las Autonomías ni con la patronal. Hay portazos de ERC y Bildu, “amigos” indeseables. Quim Torra lo critica todo, aunque bajó el diapasón tras el cierre que reclamaba de actividades no esenciales, si bien los más radicales intentan sustituir el “España nos roba” por un “España nos mata”. Dudo que prevalezcan.

—Sánchez está bastante solo, reconozco. Curiosamente, parece ahora el más sensato. ¡Lo que hace un virus! ç

—Tiene un futuro complicado, señala Evaristo. La mejor salida para el país serían unos presupuestos de reconstrucción nacional negociados con el PP a los que se uniesen los demás partidos, o casi todos. A modo de unos nuevos “Pactos de la Moncloa” de la Transición. Luego, podría haber unas elecciones para determinar quién los gestiona, o, quizás, una gran coalición, gubernamental o parlamentaria.

—En efecto, señalo, pero, sin olvidar las responsabilidades anteriores.

“Esas están muy compartidas” afirma SAM. “Desde septiembre, NNUU y el Banco Mundial avisaron de una posible pandemia. Bill Gates también, hace años. Nadie los tomó en serio. La responsabilidad de la ausencia de reservas estratégicas de material sanitario es de todos los que han gobernado desde la gran crisis en Madrid y en las autonomías porque la sanidad está transferida”.

Muy caliente está, asimismo, la cuestión del 8-M, recuerdo. A la vista de los datos que tenían, sorprende que autorizaran esa manifestación, así como otros eventos políticos y deportivos. ¿Imprudencia? ¿Prevaricación para salvar la consagración feminista de Irene Montero?

—En todo caso, inconsciencia, afirma Evaristo, que es casi peor.

“Yo estuve a punto de acudir a esa marcha” manifiesta ANDREA.

—¿Tú? ¡Pero, si eres un robot! exclama Evaristo, sorprendido.

“Lo sé”, responde la ginoide. “Me liaron en un mercadillo multisex (¡¿qué haría allí ANDREA?!). “Asimismo”, añade, habrá que evaluar la gestión de la crisis”.

—Hacen, o improvisan, lo que pueden, afirmo.

Si has hecho mal lo anterior, no te puede salir tan bien luego, acusa Evaristo.

—En cuanto a la gestión económica de la crisis, será responsabilidad gubernamental, preciso, y de una UE poco solidaria.

—También está la gestión política de la crisis, recuerda Evaristo. Una cosa es pedir apoyo al gobierno, algo apropiado, y otra exigir un “yes bwana”. Los errores apreciados pueden ser comentados sin caer en críticas destructivas y sectarias.

ANDREA admira a los sanitarios, fuerzas de seguridad y a todos los que acuden cada día a trabajar. “Muchos androides podrían hacer su trabajo sin riesgo para esos humanos”.

—Todo se andará, pero a su tiempo, contesta Evaristo.

El virus volverá en el próximo otoño/invierno, afirmo. Para entonces debiera de haber mejor preparación, pero, como dicen los anglosajones, “nunca hay una segunda oportunidad de dar una buena primera impresión”. Esa, solo la han dado los surcoreanos.

Evaristo acabó su ensaimada y yo mi café con leche. Los dos androides apagan a regañadientes las luces del bar hasta una próxima conexión.

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