Cada uno su merecido

Cada uno su merecido
Carlos Miranda
Carlos Alonso Miranda y Elío, V conde de Casa Miranda, es un diplomático español Licenciado en Derecho, que fue Embajador de España en el Reino Unido desde julio de 2004 hasta 2008 y Embajador Representante Permanente de España en el Consejo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) desde julio de 2008 hasta su cese en febrero del 2012.
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Mal que le pese a los dirigentes, militantes y votantes socialistas, Ayuso leyó mejor la cartografía política de Madrid. Estaba digitalizada mientras Sánchez y Redondo intentaban situarse en un mapa de papel.

El primer pecado socialista fue dejarse madrugar. Pensaron, erróneamente, que sus tejemanejes en Murcia, fracasados, no tendrían consecuencias. El contraataque, legítimo, de Ayuso fue fulgurante, cogiéndoles por sorpresa. Sin candidato, repescaron a Gabilondo sin méritos de oposición, sólo aspirante a Defensor del Pueblo.

Otro, fue despreciar a Ayuso. Sánchez, Redondo y Gabilondo fueron prepotentes. En plena jornada de reflexión, un insultante artículo del politólogo sanchista, Tezanos, trataba a Ayuso casi de retrasada mental. ¿Quién es Tezanos para juzgar a nadie? 

Otro más, fue dejar que creciera Más Madrid desde 2019 al no hacer Gabilondo una oposición sensata. Luego, al ponerse éste en manos de Iglesias, alejó votantes hacia MM e, incluso, el PP. Gabilondo quedó como embustero al pasar de rechazar a Iglesias a abrazarle estrechamente. ¿Puede defender al pueblo quien actuó como un trilero?

Ayuso capitalizó una política de apertura de Madrid que ha salvado la restauración, beneficiado la economía regional y el equilibrio mental de muchos madrileños. Con contagios. Es verdad. ¿Muchos más que en otras Comunidades cerradas a cal y canto como el País Vasco? Ayuso tiene también sus aciertos, salvo que la izquierda siga minusvalorándola. Ha capitalizado, asimismo, el gran rechazo de muchos madrileños a la pareja Sanchez-Iglesias, aunque la lectura principal era: “¡Iglesias: en Madrid no desembarcarás!”.

Los madrileños están, asimismo, hartos del maltrato catalán a Madrid: “España nos roba”; “Los de Madrid son fachas”; “Hacen dumping fiscal”. ¿Quién es Rufián para exigir más impuestos en Madrid cuando pretende que nadie entre en su cotarro catalán, mal gestionado y propiedad privada independentista? Para muchos, Sánchez es cómplice de este antimadridismo catalán. Ayuso supo darse cuenta. No es nacionalismo, como el del Secretario General del PSOE en Madrid, Franco, apartado por perder, que llegó a calificar a Madrid de “Nacionalidad” en su día, es orgullo de ser madrileño.

“Gobernará con el beneplácito de Vox”. Inquietante, sin duda. ¿Pueden tirar esa piedra quienes gobiernan con la extrema izquierda? Igual de inquietante para muchos. Una izquierda que pacta con independentistas empecinados en no arrepentirse de sus fechorías inconstitucionales, así como con Bildu, partido constitucional que, sin embargo, festeja a los asesinos de ETA que tampoco se han arrepentido. Cuando se llega a un cruce, conviene mirar a la derecha y a la izquierda, no solo a un lado.

Deberían los socialistas hacer examen de conciencia. Evaluar cuantos beneficios les ha reportado, y al país, su enfeudamiento a Podemos y sus aliados del PCE. Averiguar cómo se han desguarnecido frente a MM que es como Podemos. ¿Qué diferencias ideológicas hay entre Iglesias y Errejón?

La victoria de Ayuso lo es de Casado y una gran derrota de Sánchez, como derrota suya es que MM le haya dado el sorpasso al PSOE. ¿Quién llevó la campaña?

La batalla de Madrid deja tres grandes vencidos: Sánchez, Iglesias y Gabilondo. Las dos ganadoras han sido Mónica García e, incuestionablemente, Isabel Ayuso. Si en Ferraz y Moncloa cierran los ojos, como hizo Ábalos en la noche electoral, al PSOE puede irle mal no solo aquí. Ha sacado más votos MM que el PSOE, tercer partido, ahora, en Madrid y al que no debiera corresponderle la jefatura de la oposición. Es más, si sumamos MM con Podemos, el sorpasso al PSOE es monumental. Dura realidad. Ayuso ha arrasado y Sánchez, derribado del guindo dorado.

¿Bal? Solo queda desear a Ciudadanos, traidores a sus propósitos iniciales, que Arrimadas se vaya con Rivera. Igual, Bal, válido, podrá rescatar al partido naranja. Difícil. Iglesias se va. ¿Verdaderamente? Fue útil: mostró todo lo que no debiera hacerse. El PSOE, partido “milenario”, se repondrá. Mejor sin Sánchez. Con otro que cure heridas y vuelva a la socialdemocracia. España necesita entendimientos hacia el centro.

A Gabilondo le han tirado, tras las elecciones, como a un kleenex. Sánchez quiere resarcirse del varapalo con Susana Díaz. Pez frustrado se quiere comer al más chico.

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