Barcelona contra Madrid

Puerto de Barcelona
Carlos Miranda
Carlos Alonso Miranda y Elío, V conde de Casa Miranda, es un diplomático español Licenciado en Derecho, que fue Embajador de España en el Reino Unido desde julio de 2004 hasta 2008 y Embajador Representante Permanente de España en el Consejo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) desde julio de 2008 hasta su cese en febrero del 2012.
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Durante mucho tiempo las tensiones entre la capital de España, la Villa de Madrid, y Barcelona, la Ciudad Condal, capital de Cataluña, una importante región española, se centraban esencialmente en la rivalidad entre el Real Madrid y el Barça. Desgraciadamente, desde hace un tiempo, en Barcelona ciertos políticos atizan el rencor, el odio, el mal ambiente, las recriminaciones hacia Madrid, acusándola de opresora, de colonialista, de robarle (con el resto de España), culpable, asimismo, de inquina a Cataluña. Madrid, capital del anticatalanismo. Madrid tiene mentalidad centralista, sin duda, pero acepta las Autonomías. Eso sí, lleva mal el independentismo y las falsas acusaciones.

Esos políticos regionales reclamaban seguir su propia política sanitaria contra el COVID-19. Ahora se quejan de que la Comunidad de Madrid siga la suya. Incluso hay quien amenazaba con hacer de Madrid una Autonomía cuyo gobierno sería establecido por las demás Comunidades.

¿Madrid, Distrito Federal? La Comunidad madrileña estaría a contracorriente, acusan, de la sensatez general al mantener su restauración abierta tarde y negar un cierre perimetral. Ciertamente, Ayuso parece querer hacer lo contrario que Sánchez. Si éste cierra la mano, ella la abre y viceversa. Ahora bien, Madrid ejerce sus competencias como consecuencia de que Sánchez haya entregado la lucha contra el virus a las Autonomías, como ellas deseaban.

De los horarios no parecen quejarse los madrileños. En Madrid los restauradores no rompen platos para protestar. En otras Comunidades han sido menos “permisivos”, cerrando casi todo. En Madrid cuesta más, ciertamente, doblar la curva pandémica, pero lo consiguen también. Por otra parte, Madrid es la única Comunidad que ha creado empleo en el Estado de Alarma actual según señalaba El Confidencial del pasado 7 de marzo.

Lo de Madrid como Comunidad “aperta” significa que puede venir el que quiera, pero desde Madrid no se puede ir a ninguna parte, salvo pretexto válido, porque está rodeada de territorios cerrados. En realidad, apenas se controlan los desplazamientos. La aplicación de las medidas restrictivas depende esencialmente del sentido cívico de los españoles. También podían las dos Castillas apostar sus agentes en la zona fronteriza de Madrid, Autonomía que considera, finalmente, que se ha visto obligada a cerrarse perimetralmente de cara a San José y Semana Santa. Ha recurrido. Veremos que dice la Justicia.

Muchos desearían doblegar a Ayuso, pero no se ve como lo van a hacer desde otras Comunidades. Ahora, con el bodrio político iniciado por Ciudadanos y PSOE en Murcia y respondido por Ayuso en Madrid convocando unas elecciones que un tribunal decidirá si son posibles debido a dos mociones de censura cuasi simultáneas del PSOE y Más Madrid, comprobaremos el veredicto de los votantes. Si hay elecciones.

Posiblemente, Ciudadanos debiera de haberse apeado, si motivos tenía, del gobierno regional en Murcia y verlas venir, quizás provocando unas elecciones, u otra solución, en lugar de cambiar de caballo en pleno recorrido. “Manca Finezza” decía Andreotti de la política española. Faltó a naranjas y socialistas olfato acerca del contagio vírico de su apuesta murciana, finalmente anulada por el PP local al dividir a Ciudadanos con unas poltronas. Nadie sale bien parado, pero Ciudadanos peor que nadie.

Hablando de sensatez, son las demás Comunidades las que han ido a contracorriente autorizando despliegues feministas el 7 y 8 de marzo mientras en Madrid se prohibieron por motivos sanitarios por decisión del Delegado del Gobierno. ¿Qué ocurrió en las demás Comunidades?

Como en otras circunstancias, rezuma en estas luchas barriobajeras entre políticos que Madrid se beneficia de la capitalidad nacional. ¿Será que Madrid no tiene ni mar ni puerto y que la capitalidad del Principado no aporta nada a Barcelona? Eso sí, ésta última, tiene concedida una zona franca industrial que Madrid no tiene. Asimismo, el Rey fue, junto a Sánchez, a respaldar las fábricas de SEAT sin que eso le importara al gobierno separatista catalán. Luego vienen las críticas y las envidias periféricas. Parece, más bien, que en Barcelona hay quienes han encontrado otra manera más de enfrentar a las dos capitales.

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