
“Ha sido coherente Rosa Valdeón. Lo mejor que tenía el PP. Una mujer valiente, honesta. Desde la diferencia política, una gran pérdida. Pena”. Este comentario de Twitter, escrito por un podemita, lo podía haber escrito un compañero del PP, de la mitad del PP me refiero. La otra mitad, no. La otra mitad ha ido a por ella. ¡Qué casualidad! Ha sido la expresión más repetida entre la ciudadanía al conocerse el percance de la vicepresidenta del gobierno de Castilla y León. ¡Qué casualidad!, repetimos muchos.
Ha sido coherente @rosavaldeonZam .Lo mejor que tenía el PP .Una mujer valiente,honesta.Desde la diferencia política,una gran pérdida.Pena
— Pablo Fernández (@_PabloFdez_) September 10, 2016
En un incidente de tráfico superó los límites permitidos de alcoholemia con “dos cervezas y un ansiolítico”. El ansiolítico por temas personales y problemas de familia. Pero no es suficiente como para terminar con la carrera política y la calidad humana de la política zamorana. Circulaba de Madrid a Zamora, tras embarcar a su hijo con destino a Europa con beca de Erasmus. Pero no hubo roce con camión al adelantar. Los roces de su coche están en la parte trasera izquierda, imposible de hacerlos en un adelantamiento. Alguien se los hizo en Madrid. Y volvió a Zamora en su coche, nada de coche oficial como utilizan otros ‘políticos’ pegados al poder en la capital.
¡Qué casualidad! Y le van a hacer el control en Morales de Toro, pocos kilómetros antes de Toro. Si hubiese rozado el camión en el kilómetro 118 de la A6 se le había disipado el alcohol hasta Morales. La Guardia Civil la hubiese controlado en Medina del Campo, en Rueda o en Tordesillas. ¡Menudos son los guardias de Valladolid! No hubiese pasado. Así que este cuento a contarlo a otros lugares, queridos compañeros de la Opinión de Zamora. ¡Qué casualidad! Vosotros supisteis antes el resultado que la propia interesada. A lo peor ya lo sabíais con antelación… Con tanta tecnología… Y con medio partido dictando lo que tenéis que escribir. ¡Oye! De esto Maíllo no sabe nada, ¿no? Por nada. Como eran ‘amigos’…
Claro que su gente, la que dirige el PP en Zamora, pide que Rosa se vaya a casa. Que abandone todo. Menos mal que Herrera, el presidente, la está sujetando. Sino se va. Está destrozada. También por la familia. Y todo por dos cervezas. ¿Dónde tendrían que haber ido los Echevarría, expresidente de la Asamblea de Madrid, los Rodríguez, exportavoz de Aznar, que se llevó por delante el lateral de coches de la calle Serrano de Madrid, tras cuadruplicar la tasa de alcohol. O Uriarte, vocal de la comisión de Seguridad del Congreso. Y más concejales, como la de Alcorcón. Poquita cosa pasó.
El “vergüenza ajena” de Rosa sobre Soria le ha pasado factura. Lo saben hasta los Ángeles, comentan por Zamora. Es el PP de Zamora quien más se ha ‘ensañado’ con la compañera. Ha exigido que se vaya de todos sus cargos y de diputada de la Comunidad. ¡Qué casualidad! Se huele guerra. Alcohol y navajas. Valdeón iba a suceder a Herrera. Pero no le gusta a Maíllo. Éste, con poder en Madrid, es el número tres, tiene sus fieles en la Comunidad de Castilla y León y quiere decidir el futuro. Controlar la sucesión. A Valdeón se le exige todo. En su día, a Fernando Maíllo, imputado por los créditos irregulares de Caja España, nadie le exigió nada. Ni la renuncia de la presidencia de la Diputación. Varas de medir distintas. Así está el PP de Zamora. Ah, le ayuda el vitalicio senador Dionisio García Carnero, conocedor de todo el entramado ‘Caso Zamora’. ¡Qué casualidad! Los navajazos están servidos. El río Duero baja manchado.













