¿Qué nos deja al descubierto el virus Covid-19?

¿Qué nos deja al descubierto el virus Covid-19?
Jesús de Dios Rodríguez
Fundador del Club de Debate ALETHEIA. Actualmente jubilado. Empresario Import-Expot Sector Servicios. Diplomado en Desarrollo y Dirección de Empresas en el IESE (Universidad de Navarra). Diplomado en Dirección de Marketing en ESADE. Participó activamente en Política en los años 1986 a 1992. Perteneció al CDS, siendo presidente de la Ejecutiva de Majadahonda.

Si algo positivo hemos podido aprender de esta pandemia, es la cantidad de fallos estructurales, culturales, educacionales, morales, democráticos (sería interminable la lista que podríamos hacer) se han producido, tanto a nivel nacional como a nivel mundial.

Sería el momento oportuno, para acometer un serio análisis de lo que nos ha dejado al descubierto esta catástrofe vírica, acometer urgentemente una seria y profunda reflexión de por qué hemos llegado a esta situación y dar gracias a esta pandemia por abrirnos los ojos y hacernos ver la realidad y dejarnos claro el camino que debemos tomar sin dilación para corregir esta situación.

Este camino que ha quedado claro nos lleva a la destrucción, nos ha puesto frente al espejo y nos ha desenmascarado dejando a la luz clara del día como somos y que pensamos, creo que ha llegado la hora en la que los intelectuales independientes, con verdadero espíritu pedagógico y auténticos conocimientos, den un paso al frente, que den la cara y hablen claro, sin miedo ni remilgos, ya está bien de intelectuales de libreto, de chuleta de colegio, que tanto daño están haciendo a la sociedad con la interesada colaboración de los partidos políticos y todos los medios de comunicación, a los que les deben su fama y que están al servicio y beneficio de los poderes económicos.

Ha quedado claro en esta pandemia como se mezclan los intereses personales, políticos, religiosos y económicos por encima de las vidas de los ciudadanos, hemos podido comprobar y sufrir como han salido a la luz los ocultos sentimientos de muchos ciudadanos y personajes de la política y la cultura, y también empresarios, por qué no decirlo, cuanto resentimiento y odio hay todavía acumulado en el interior de muchas personas de nuestra sociedad, como están mezclados los intereses particulares con los ideales políticos y religiosos de mucha gente. Cuánta miseria humana circula por este mundo desmadrado y falso, ausencia total de los más elementales valores para la convivencia y el respeto hacia la vida en comunidad. Cómo hemos podido llegar a esto.

Se hace urgente, necesario e imprescindible un serio y profundo análisis de lo que nos ha traído hasta aquí y como corregirlo, las deficiencias morales y culturales que lo han permitido, el engaño que ha llevado a la sociedad a perseguir la fama y el triunfo, el culto al dinero y a adular al poderoso, estos conceptos se han convertido en un fin primordial para que a nivel personal nos permita alcanzar el éxito en la vida, éxito sin el cual, la frustración y el fracaso se nos hace irremediable, esa desmoralización que nos provoca una sensación, un sentimiento de inutilidad y de falta de credibilidad ante la sociedad. La mentalización que nos han ido trasmitiendo de que sin éxito y fama estamos abocados al fracaso y el ostracismo.

Al Covid-19 podríamos denominarlo el virus del sistema, que ha dejado claro las carencias que se han ido acumulando a través de los años como consecuencia de la degradación de las clases políticas y la imposición de un capitalismo radical, donde el concepto del beneficio está muy por encima del bienestar general. Uno de los casos más claros ha sido el de la Sanidad, de la cual han presumido descaradamente nuestros políticos haciéndonos creer que es la mejor del mundo pero que en este caso ha dejado claro cuál es la situación en la que se encuentra. Demos gracias al empeño, la profesionalidad y el sacrificio del personal sanitario que con su esfuerzo y generosidad han combatido hasta la extenuación la pandemia, un personal que sin reservas y valientemente no ha dudado poner en riesgo su salud personal y su propia vida en beneficio de la sociedad, han trabajado en la precariedad, sin medios de seguridad anti-contagio y con las condiciones más elementales para atender los casos que se les han presentado diariamente.

Los medios de comunicación, muchos de ellos al servicio de los partidos políticos, (lo pregonan los mismos partidos políticos y no lo ocultan, aludiendo a las ayudas económicas del poder para que silencien o amplifiquen noticias interesadas) no han dudado en interpretar interesadamente los datos de los que se disponía apoyando una guerra partidista, en graves momentos de crisis, en busca de ayudar a mantener o a conseguir el poder, sin valorar el precio que se pagaba por ello, han confundido a los ciudadanos continuamente a la hora de valorar la situación y poder tomar decisiones en los comportamientos que debíamos asumir. Las redes (internet) han demostrado que pueden convertirse en armas de destrucción masiva si son utilizadas por personas sin escrúpulos, el bombardeo continuo que se ha producido a través de wasap y de Twitter de mensajes vergonzosos, tanto por su contenido como por su intención provocadora, tratando de buscar el enfrentamiento entre ciudadanos presuntamente de distintas ideologías, no quiero reproducir ni hacer la más insignificante referencia a algunos de ellos por su miserable contenido manipulado burdamente y falso, hiriente en la moral de cada uno, con un montaje tan malo que demuestra el bajo perfil de las personas que los envían.

Así mismo, deberíamos replantearnos qué clase de democracia es la que gobierna el mundo, que se entiende por ser demócrata, que supone pertenecer a una Europa unida, que es y en que consiste la globalización, que hemos entendido lo que suponen las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial para el futuro de las sociedades mundiales.

Es hora de analizar sin miedos como el neoliberalismo ha ido convirtiendo a los gobiernos democráticos en dictaduras locales a su servicio, por encima del bien común está el resultado económico, las normas y las leyes han ido siendo modificadas para que ese neoliberalismo maneje impunemente sus intereses, gobierne el sistema que gobierne y sea en el lugar o país que sea del mundo. No es fácil resolver este tema, pero debemos enfrentarnos a él enérgicamente y exigir medidas de regeneración y de reposición del estado de bienestar que la sociedad en general ha ido perdiendo, todos tenemos derechos y también obligaciones, el éxito estará en la capacidad de ensamblar los compromisos de las distintas capas de la que está compuesta actualmente nuestra sociedad para la reconstrucción de un sistema que nos ponga a todos en el sitio que merecemos.

Es inasumible que no se entienda que cualquier ciudadano desee tener la oportunidad de vivir dignamente, que pueda gozar de oportunidades para según su capacidad ejercer una profesión remunerada adecuadamente a los tiempos que vivimos, que el sistema democrático deje bien sentado cuales son las obligaciones y los derechos que permitan llevar a toda persona a vivir con dignidad e independencia. Es vergonzoso e indignante asistir al espectáculo que nos ofrecen día tras día los gobernantes que nos representan y cuáles son sus prioridades y sus preocupaciones, solo les interesa el poder por lo que significa económicamente, la denuncia permanente de casos de corrupción, ya a niveles de limosna, deja a las claras en el estado de descomposición que se encuentra el sistema. Se decía en mi pueblo “que se mueran los feos”. Pues eso, hasta ahí hemos llegado.

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