40 años de aquellas elecciones de 1977. Memorias.

Elecciones Generales 1977
José Joaquín Flechoso
Articulista de la actualidad política en diversos medios. Experto en networking sobre cuya actividad dirige jornadas entrevistando a personajes del mundo empresarial, administración, cine y moda.

Aquella Nochevieja de 1976, TVE como siempre se aprestaba a retransmitir las campanadas desde la Puerta del Sol de Madrid. Entonces no existían Anne Igartiburu ni Ramón García, solo se oía la voz del presentador que no era otro que el mítico Matías Prats (padre) la voz más popular de España, que retransmitía partidos de futbol, ponía su voz al NO-DO y era reconocido como el locutor español por antonomasia. Eran para todos las campanadas de la esperanza, que culminaron con el encendido del luminoso de 1977que dio la bienvenida al año nuevo bajo la cúpula de la Real Casa de Correos. En la celebración TVE  no escatimó en gastos, con  un desfile de estrellas internacionales, humor y  coreografías. Bien conocía el poder de la televisión el entonces presidente del Gobierno Adolfo Suarez, que había sido Director General de RTVE desde 1969 hasta 1973 con el dictador agotando sus últimos años de mandato. Era el periodo en el que cada 1 de Mayo fiesta del trabajo, Suarez debía esmerarse en programar partidos de futbol de la selección española, o las cinco Copas de Europa del Real Madrid la víspera de tal fecha, con el fin de poner sordina a las movilizaciones clandestinas, lideradas por los sindicatos y el PCE como principal oposición a la dictadura.

Suarez había aprendido muchísimo del poder de la televisión como elemento aglutinador de masas y como trasmisor de mensajes por la pequeña pantalla, y la ocasión de hacer un especial campanadas que entronizaban  el 1977, era algo más que celebrar un año nuevo. Se buscó a los dos mejores realizadores de la época  Fernando García de la Vega que con el título “La vida continúa”, daba todo un mensaje a navegantes y el macro-show “Brindis” dirigido por Valerio Lazarov un visionario de la televisión moderna, culminaba un plantel de lujo dotado además de un mega presupuesto jamás  alcanzado. El año prometía grandes acontecimientos y había que tener a los telespectadores contentos y felices.

Pero no todo sería un camino de rosas de cara al año de la reinstauración democrática en España. Los nostálgicos de Franco y la dictadura, intentaron dinamitar el cambio con un atentado cometido por terroristas de extrema derecha en la calle de Atocha 55 la noche del 24 de enero de 1977. Los pistoleros entraron en el despacho de Comisiones Obreras (CCOO) matando a cinco personas y dejando heridas a cuatro. Aquel sangriento atentado fue algo más que un acto terrorista. Fue un intento de amedrentar a los españoles a dar los pasos en pro de un país democrático y libre.

Aquel tremendo mazazo no hizo cambiar la hoja de ruta de Adolfo Suárez y a pesar de la tensión subyacente, un Sábado Santo 9 de abril, un día sin periódicos, pues en aquellas fechas en Viernes Santo cerraban todos los diarios y la televisión programaba  El Beso de Judas o la Sabana Santa, el periodista de RNE Alejo García llevaba un teletipo en la mano. La emisora había interrumpido la programación para dar la primicia: “Señoras y señores, hace unos momentos, fuentes autorizadas del Ministerio de Gobernación han confirmado que el Partido Comunista…, perdón, que el Partido Comunista de España ha quedado legalizado e inscrito en el…, perdón…” cita textual donde el locutor parecía no dar crédito a lo que narraba. Minutos después Lalo Azcona apareció en TVE en un avance del Telediario: “Buenas tardes a todos, señoras y señores, interrumpimos la programación… a las siete y veinte de la tarde para ofrecerles una información de alcance: el Partido Comunista de España ha sido legalizado”.

El hecho se produjo a los dos meses de que dicho partido hubiese solicitado su legalización y a la semana de que el Tribunal Supremo se declarase incompetente en el asunto y devolviese la documentación al Gobierno, como diciendo, allá tú te las arregles. La legalización constituyó incluso  una sorpresa para los dirigentes del PCE que se encontraban fuera de Madrid en su mayor parte. Santiago Carrillo, secretario general del PCE, estaba en Francia y era el centro de todas las miradas. En la sede del PCE de la calle Peligros (el nombre de la calle se las trae…) fueron congregándose numerosos militantes que festejaron la noticia, e izaron una bandera del partido en el interior del edificio. Una bandera con la hoz y el martillo ¡Si Franco levantase la cabeza!, repetían los nostálgicos ante tan insólito hecho.

Con la legalización, volvía a España “la bicha” del franquismo Dolores Ibárruri  Pasionaria. Yo tuve el privilegio de ser protagonista en primera persona del regreso de la histórica dirigente comunista a Madrid. Vivía entonces  en un piso de la calle Sanjenjo cerca de La Vaguada y ella se instaló en un bloque de viviendas a dos portales del mío en un segundo piso. Cada tarde, ella con su inconfundible pelo blanco y su vestido negro, se asomaba al balcón a corresponder a los vítores de sus correligionarios. A escasos metros, un coche de policía velaba por la seguridad de manera discreta. Un día me saludó con una sonrisa mientras iba a comprar el periódico. La vi en su terraza y la salude con la mano: “Bienvenida”, le dije y la veterana dirigente me dio las gracias, correspondiendo con un saludo. Ella pasaba muchas horas en el balcón mirando el descampado de lo que luego fue la Avenida de la Ilustración, como intentando encontrar un Madrid irreconocible para Dolores, después de tantos años de exilio.

Las elecciones fueron convocadas en marzo de ese año por el presidente Suárez, con el objetivo de crear unas Cortes Constituyentes que legislaran una nueva constitución y con ello completar la reforma del antiguo sistema franquista. La fecha elegida fue el 15 de diciembre de 1977.

Los resultados de las elecciones como era de prever, marcaron una tendencia de signo moderado, ya que los votantes apostaron mayoritaria y claramente por el centroderecha y una izquierda moderada no comunista. El presidente Adolfo Suárez, nombrado un año antes por el rey para conducir la reforma política, organizó desde el poder una plataforma con la cual agruparse en coalición una serie de partidos denominada Unión de Centro Democrático (UCD). Dicha formación política concentró a un gran número de pequeños y medianos partidos centristas o liberales, quedándose a unos escaños de la mayoría absoluta.

La gran sorpresa de la jornada electoral fue el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) liderado por el joven abogado Felipe González desde 1974, que logró obtener la segunda posición con 118 escaños, convirtiéndose además en el primer partido de la oposición. Le arrebató así la hegemonía en la izquierda al Partido Comunista de España (PCE) formación política que durante los cuarenta años de dictadura se había distinguido por su lucha contra Franco y, hasta entonces, había sido el principal partido de la oposición en el exilio. El PCE obtuvo el tercer puesto con 20 diputados. El PSP del emblemático profesor Enrique Tierno Galván, concurrió a las elecciones en coalición con varios partidos que habían formado parte de la Federación de Partidos Socialistas y sólo obtuvo 6 escaños. Manuel Fraga lideró la Federación de Partidos de Alianza Popular(AP) que, representando al franquismo sociológico aunque no ultra, obtuvo 16 diputados.

Aquel 15 de junio, fue el primer día que yo y otros muchos de mi generación nos encontramos por primera vez con unas papeletas plurales y las urnas, aquellas que estuvieron secuestradas desde 1936 y que jamás volverán a guardarse en los trasteros. Desde aquel día, siempre siento especial emoción cuando ejerzo mi derecho como elector, pues era algo añorado que como mucho, sabíamos de su existencia por padres y abuelos ¡Viva la democracia! ¡Viva el 15 de junio de 1977!

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