Un nuevo mundo

Un nuevo mundo
Carlos Miranda
Carlos Alonso Miranda y Elío, V conde de Casa Miranda, es un diplomático español Licenciado en Derecho, que fue Embajador de España en el Reino Unido desde julio de 2004 hasta 2008 y Embajador Representante Permanente de España en el Consejo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) desde julio de 2008 hasta su cese en febrero del 2012.

Mi bar favorito sigue cerrado, pero ofrece ahora, con éxito, tertulias telemáticas que cobra por conectar. “Hay que comer”, señalan los androides encargados del local repitiendo, como loros, al dueño. Ponen en la barra, casi un altar, a modo de decorado, unos apetitosos aperitivos que deben ser de plástico. ANDREA y SAM no lo comentan.

—Según Sánchez, dice desde su pantalla Evaristo, vamos a “volver a una nueva realidad”.

Parece difícil “volver” a algo nuevo, respondo, una formulación tan absurda como el título de la película “Regreso al futuro” ….

“Se entiende”, me corrige ANDREA, “que vamos a vivir de otro modo: mascarillas, distancia social, controles sanitarios, confinamientos, guantes, teletrabajo, etc, y, todo ello, en medio de una crisis económica”. “Eso”, completa SAM, “con, dicen, una nueva estructura mundial, aunque no está claro cuál”.

—Edward Fishman, un especialista americano en relaciones internacionales, comento, vaticina un nuevo orden mundial fruto de los temas por gestionar, algunos novedosos como las pandemias, el ciberespacio, la inteligencia artificial o el cambio climático, y otros más “clásicos” como la proliferación del armamento nuclear. Contempla dos niveles de Estados: los más involucrados y los demás.

Ya ocurre, responde Evaristo. Tenemos en NNUU un Consejo de Seguridad, con unos pocos miembros permanentes, y el resto del mundo.

—Pero, la ONU, señalo, ha estado muy ausente en esta crisis y su organismo de salud, la OMS, muy controvertida, sin perjuicio de las numerosas advertencias que desde hace años señalaban una posible pandemia.

“Este coronavirus”, vuelve a interrumpir ANDREA, “ha aflorado soluciones nacionalistas y difuminado la cooperación internacional, incluso en la Unión Europea. Ha sido un sálvese quien pueda”.

—Pero, indico, ya no es el caso. Lo internacional debe recuperar su carácter cooperativo. Parece difícil que desaparezcan la ONU, la UE, el G20, el G7, por ejemplo.

—Sin duda, concede Evaristo, pero es como si unos jugadores de bridge, que se juega con cartas francesas, fuesen a jugar, ahora, con cartas españolas, con palos diferentes de diez cartas en lugar de trece.

—Convengo, reconozco, en que cambiaran muchos temas de importancia y la manera de encararlos, más que los jugadores.

—En la Unión, dice Evaristo, Borrell acaba de reprender a los que quieren sustituir la alianza con los EEUU por un mayor acercamiento a China. Hay que volver al multilateralismo, dice, pero este último no es concebido del mismo modo desde occidente o en Beijing.

—En efecto, prosigo, la China comunista no participó en la construcción de la actual arquitectura mundial, occidental y liberal. Pretende moldearla ahora a sus intereses ideológicos en plena competición con EEUU por el liderazgo mundial.

“En suma”, intenta resumir SAM, “los temas van a cambiar la agenda mundial más que los actores, aunque estos tendrán que adaptarse, lo que puede modificar los protagonismos internacionales”.

—Posiblemente SAM, respondo, pero, ahora, lo inmediato van a ser las Cortes este miércoles. ¿Se prolongará el Estado de Alarma?

Si ocurre, será con menos votos a favor, más en contra y más abstenciones, estima, fácilmente, Evaristo. La duda es lo que hará el PP.

—No ayudar al Gobierno, aventuro. No traga Casado el señuelo de la “cogobernanza”, que considera un truco más de Sánchez, como tantos otros que le han permitido, piensa, evitar gobernar más colegiadamente con la oposición y las Autonomías, como hubiera sido deseable en semejante crisis.

—Algunos piensan, señala Evaristo, que la renuencia conservadora a una reconstrucción económica pactada es porque, unos, no se fían de Sánchez y, otros, le tienen tantas ganas que, ambos, prefieren un rescate controlado por Bruselas que uno nacional en el que, consideran, Sánchez e Iglesias no cederían nada a la derecha.

—¡Qué barbaridad! exclamo estupefacto.

—Ya, responde Evaristo. Iglesias lastra a Sánchez ….

En ese momento aparece en nuestras pantallas un aviso que dice que solo nos quedan 30 segundos con la tarifa de la tertulia pagada al bar y nos despedimos todos corriendo.

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