Trump’s Cavalry

Trump's Cavalry
Carlos Miranda
Carlos Alonso Miranda y Elío, V conde de Casa Miranda, es un diplomático español Licenciado en Derecho, que fue Embajador de España en el Reino Unido desde julio de 2004 hasta 2008 y Embajador Representante Permanente de España en el Consejo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) desde julio de 2008 hasta su cese en febrero del 2012.

Horrorizados por las terrazas vociferantes y sin mascarillas, mi sobrino Evaristo y yo mantenemos telemáticamente nuestra tertulia moderada por ANDREA y SAM desde mi bar favorito.

Trump conquistó la Casa Blanca con su Séptimo de Caballería, afirma Evaristo. Unos 88 generales y almirantes retirados firmaron una carta apoyándole durante la campaña electoral.

Muchos militares se enfadaron con Obama, preciso, porque limitó los refuerzos que pedían para Afganistán. Asimismo, apartó a generales críticos con él.

“Trump tuvo enseguida problemas con ellos”, señala ANDREA. “Nombró Consejero de Defensa Nacional al General Flynn, que dimitió enseguida al haber mentido sobre sus contactos con la Embajada rusa en Washington”.

—En efecto, admito, pero consiguió un “bingo” fichando para Secretario de Defensa al prestigiosos General Mattis.

—Ese romance también fue breve, recuerda Evaristo. Mattis y el Secretario de Estado, Tillerson, acabaron no teniendo buena opinión de Trump. Tillerson llegó a calificarle de idiota. Mattis se marchó por disconformidad con la retirada militar estadounidense de Siria. Ahora, sin consultar con nadie, Trump quiere reducir las tropas americanas en Alemania un 30%, dejándolas en 25.000 hombres, decisión unilateral que lamentan tanto la Canciller conservadora Merkel como su ministro de Exteriores, el socialdemócrata Maas. Tampoco gustará a los militares americanos.

—Es verdad, asiento. Asimismo, Trump ha tenido en puestos importantes de la Casa Blanca a otros generales (McMaster, Kelly) con los que pronto acabó tarifando. Trump desprecia la disciplina y una seriedad en el trabajo que los militares valoran.

El divorcio con “sus” militares se ha agravado, insiste Evaristo, al haber querido Trump involucrarles contra las manifestaciones antirracistas tras la muerte de George Floyd, el afroamericano asfixiado por un policía blanco.

—En efecto, afirmo. Trump empleó a militares para evacuar de manifestantes pacíficos la Plaza de Lafayette, situada enfrente de la Casa Blanca, para hacerse una foto con una biblia en la mano frente a una iglesia quemada la víspera.

—Eso provocó, precisa mi sobrino, la dimisión de un subsecretario del Pentágono reprochando al Secretario de Defensa, Esper, su actitud permisiva. Esper rectificó al día siguiente, enfrentándose a Trump sobre la utilización inconstitucional de los militares cuyos Altos Mandos estiman que no es su función reprimir manifestaciones legitimas y pacíficas. Para las que se desmadran, están la policía y, eventualmente, los reservistas de la Guardia Nacional en cada Estado, con dependencia dual de cada Gobernador y del Presidente.

—Es verdad, señalo, y Mattis reapareció ahora para afirmar que las Fuerzas Armadas no están para coartar el derecho de libre expresión de los americanos que los militares han jurado defender …

“Trump se quedará esta vez sin militares y sin afroamericanos”, pontifica SAM. “Biden puede, además, recuperar un voto femenino que renegaba de Hillary Clinton, una clase media ahora parcialmente descontenta con Trump y mantener las jóvenes huestes progresistas de Sanders. Los hispanos, están más descuidados por los Demócratas”.

Biden opta ahora por la discreción, señalo. Prefiere que Trump se hunda solo.

—No obstante, “law and order”, es un argumento serio en la sociedad americana, recuerda Evaristo, y Trump mantiene sus bases.

—Biden parece más “blando” que Hillary, pero tiene menos enemigos que ella y buenos sondeos. Obtendrá votos que desertaron a Clinton. Será simbólicamente importante quien le acompañe como Vicepresidenta. Prometió una mujer. Veremos a quien selecciona y como se acogerá esta decisión. 

 “¿Tendrá Trump suficiente arrojo como para emplear a militares en alguna operación exterior que le devuelva el favor de los uniformados?”, pregunta SAM.

No es descartable, respondo.

—Los analistas más osados tampoco descartan que Trump desconvoque las elecciones por la pandemia o que se niegue a salir de la Casa Blanca si pierde la reelección, interviene Evaristo.

—Con Trump, cualquier cosa puede ocurrir, reconozco, pero no alterará el calendario electoral ni se atrincherará. Con sus defectos e injusticias, EEUU es una democracia que no toleraría un golpe de Estado.

 Llegó el final del tiempo pagado para la tertulia y se cortan las comunicaciones…

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.