Trump se va

Trump se va
Carlos Miranda
Carlos Alonso Miranda y Elío, V conde de Casa Miranda, es un diplomático español Licenciado en Derecho, que fue Embajador de España en el Reino Unido desde julio de 2004 hasta 2008 y Embajador Representante Permanente de España en el Consejo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) desde julio de 2008 hasta su cese en febrero del 2012.

Saltó este jueves la noticia que muchos esperaban. Donald Trump quiere sabotear la elección presidencial de los EEUU del próximo 3 de noviembre. Su objetivo sería anularla a cuenta, falsamente, de que el voto por correo, que se espera amplio por culpa del virus, no es seguro y fomenta el fraude. Podría, así, perpetuarse en el poder “sine die”, emulando a Vladimir Putin, Xi Jinping o Nicolas Maduro. Los trumpistas se  frotan las manos y, asimismo, todos aquellos que desean su perdida, pero cuya fe es insuficiente. Así tendrían un pretexto …

Los temerosos de Trump suscitan desde hace tiempo la posibilidad de que siga en la Casa Blanca a cualquier precio. Podría, piensan, negase a abandonar esta morada si perdiese. Ver así las cosas es por haber subestimado al magnate en 2016 y sobreestimarle en 2020. Asumen, asimismo, el descaro de un millonario acostumbrado a romper cualquier regla. Este tipo de especulaciones apuntan a un golpe de Estado en un país donde nunca se canceló una elección presidencial. ¿Se imagina alguien a Trump atrincherado en la mansión presidencial ante la pasividad del Congreso? ¿Se cree alguien que los militares estadounidenses le respaldarían? Quizás, algún lunático.

La fecha de la elección presidencial fue decidida por una Ley aprobada por el Congreso estadounidense en 1845, estipulando que debe celebrarse cada cuatro años el primer martes después del primer lunes del mes de noviembre. Para modificarlo, necesitaría el magnate un respaldo parlamentario del que carece, incluso en las propias filas republicanas. La batalla es otra y gira en torno al deseo de Trump de deslegitimar el voto por correo poniéndose la venda de la excusa antes de la herida de su derrota anunciada. Está planteando los preliminares de una batalla legal postelectoral para desacreditar la victoria de Biden.

El voto por correo es complejo en los EEUU. Hay varias posibilidades: aquel que el elector debe solicitar previamente, alegando una justificación que será examinada. Hay otro tipo de voto por correo que también hay que solicitar pero que no necesita justificación. Finalmente, puede darse el caso de que el elector reciba de oficio las papeletas en su domicilio, decidiendo, luego, que hacer: abstenerse, votar presencialmente con esas papeletas o enviarlas por correo. Los demócratas favorecen una generalización de esto último. Algo complicado porque cada uno de los 50 Estados tiene su propia legislación sobre las modalidades de votar. Ahí está el lío y la maniobra es para sembrar el caos porque Trump considera que a rio revuelto, él siempre saca algo.

Trump intuye que va a perder. No solo los sondeos le son desfavorables y la gestión de la pandemia es desastrosa, sino que la economía americana puede estar desplomándose con una contracción de 9,5% en el segundo trimestre. No simboliza ya Trump una economía viento en popa a pesar de sus excentricidades y de su enfrentamiento global con China. Además, los afroamericanos, tímidos con Hillary Clinton, votarán a Biden; la “suburbia” americana se ha desencantado del magnate; y las mujeres, recelosas de Hilaria, votarán ahora al demócrata. Son previsibles más pataletas trumpianas y anuncios desconcertantes, algunos sin futuro, pero, otros, con posibilidades. El comentarista político John Harris especula, en el digital americano “Politico”, con que Trump podría desistir de presentarse a la reelección. Para no perder, evidentemente.

 Podemos suponer que apoyaría la candidatura del actual Vicepresidente, Mike Pence, un político profesional republicano muy conservador. Si Pence ganase, Trump influenciaría sus decisiones desde su Olimpo de Mar a Lago en Florida y el reinado republicano podría durar ocho años más. Si perdiese, la culpa sería de Pence y no del millonario que seguramente acabaría alegando que en realidad él no se ha marchado, sino que la política le ha echado. Recordaría que él solo fue un “outsider”, un ricachón  escupiendo verdades que no fueron recogidas por los políticos que en la capital del mundo no responden a los verdaderos deseos del pueblo americano. “Lo intenté”, sería su epitafio político. ¡Ojo!: solo faltan tres meses para la elección y ahora, en agosto, confirmarán los partidos a sus candidatos.

1 Comentario

  1. Es evidente que al Sr. Miranda no le gusta el Sr. Trump. Coincide con la “izquierda exquisita” (según Wolfe) alineada con el globalismo de los poderes salvajes que está de uñas porque ven el peligro de pérdida de privilegios (ya se sabe, esos bonitos “saraos” con cualquier excusa para mantener la copa en la mano, servidos por inmigrantes, cuya abundancia hace posible sus escasos derechos y su precariedad salarial). Como es lógico es una opción personal respetable, pero que parece esconder la trastienda de la realidad estadounidense (quienes mueven los hilos y porqué). Un cordial saludo.

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