Salvar lo insalvable

Carlos Miranda
Carlos Alonso Miranda y Elío, V conde de Casa Miranda, es un diplomático español Licenciado en Derecho, que fue Embajador de España en el Reino Unido desde julio de 2004 hasta 2008 y Embajador Representante Permanente de España en el Consejo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) desde julio de 2008 hasta su cese en febrero del 2012.

Evaristo ha estado muy ocupado últimamente, pero ha encontrado un hueco para reunirnos en la terraza de mi bar favorito, atendidos por sus eficaces androides, ANDREA y SAM. Hace frío y llovizna. Evaristo está de mal humor. Le enfada el panorama político español. Empieza, sin embargo, hablándome de Biden, Merkel y Macron.

—Es un trío importante, le digo. La imprescindible relación transatlántica estará ahora esencialmente moldeada por Washington, París y Berlín. Londres, fuera de la UE, pierde importancia, aunque sólo en términos relativos ya que sigue en la Alianza Atlántica y los británicos son “primos” de los americanos.

—En efecto, admite, pero los dos europeos continentales están ahora en el candelero.

—Es verdad, reconozco. Merkel se retira y veremos quien le sustituye en la Cancillería germana tras las elecciones que tendrán lugar en septiembre. Muchos piensan en Armin Laschet, su sucesor en su partido, políticamente continuista, pero nada está garantizado, aunque la CDU encabeza claramente los sondeos. Los socialdemócratas siguen vivos, pero los verdes les superan y la extrema derecha anda rondando.

— En cuanto a Macron, señala Evaristo, se presentará a la reelección en mayo de 2022 contra, probablemente, otra vez Le Pen como opositora principal. La derecha francesa le acusa de fomentar esta bipolarización para su propio beneficio. En la izquierda, Melanchon y sus “podemitas” locales no tienen posibilidades y tampoco, creo, la gaditana de nacimiento, Anne Hidalgo, alcaldesa de Paris, aunque postularse le foguearía de cara a 2027 cuando Macron ya no podrá presentarse más. En todo caso, finaliza Evaristo, la estabilidad internacional pasa por Macron, pero su patio está revuelto.

—Biden, por su parte, recuerdo, se enfrenta a cuatro años difíciles con una sociedad a la que siguen azuzando los “trumpistas” hacia la polarización, aunque se nota en ciertos republicanos el deseo de deshacerse del magnate.

—Ciertamente, concede Evaristo, pero, como en casi todo hoy en día, hay que ir paso a paso. Veamos, primero, que pasará con el “impeachment” y cómo afectará a Trump, cualquiera que sea el resultado del juicio que se desarrollará a partir del 9 de febrero en el Senado.

Se olvidan de Pedro Sánchez”, señala ANDREA, inactiva en el fondo de la terraza, casi vacía en esta tarde desapacible.

—¿No pretenderás que está al nivel de Biden, Merkel o Macron?, le preguntó medio en serio.

“No”, responde por ella SAM que acaba de limpiar la cafetera. “Pero está disgustada con sus piropos a Abascal que revalorizan a Vox como partido responsable y con visión de Estado”. ANDREA se acerca. “Algo peligroso, incluso irresponsable”. “Y eso, solo por criticar a Pablo Casado que cae en la trampa de una oposición dura, sin concesiones”, precisa SAM. “En lugar de buscar sensatamente la complicidad de la oposición, Sánchez prefiere aliarse con la extrema izquierda y enaltecer la extrema derecha” para presentarse como el orden progresista frente al caos conservador”, sentencia ANDREA.

— Tienen razón, afirmo mirando a mí sobrino. Pero, Sánchez se sale con la suya… partido a partido. El Simeone de la política.

Sánchez pedalea hacia la insensatez, se subleva Evaristo, a medida que comprueba como Pablo Iglesias se rebela cada vez más contra él y se desconcierta ante una pandemia ruinosa frente a la que prefiere desentenderse, como cualquier avestruz, añade, enfadado, mi sobrino.

—Ahora necesita un buen resultado en Cataluña.

¡Eso es pedir un imposible o una conjunción de todos los planetas con el sol!, exclama Evaristo, aún más enfadado. Con el desenfreno de los capos independentistas a los que desea indultar, a pesar de que están dispuestos a violar otra vez la Constitución, es difícil vislumbrar un resultado que aclare la situación, gane quien gane, aunque sería mejor que ganase el PSC, sin añadir la incógnita de cómo se desarrollará la jornada electoral. Esas elecciones son como ir a ver una película de vampiros.

Nos quedamos en silencio, mentalmente exhaustos. Decidimos recogernos con la sola alegría de habernos visto, aunque sea con los bozales puestos.

1 Comentario

  1. Como veo que Trump sigue cabalgando, es interesante conocer la confesión explícita de la conspiración contra él para “salvar la democracia” que publica “Time”. Volvemos al fudamentalismo “teológico-político” de la política exterior americana (Galtung), poco escrupuloso con los medios con tal de lograr sus fines: el negocio. Un saludo.

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