Rusia al desnudo

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— P U B L I C I D A D —

Este domingo pasado publicó La Vanguardia una interesante entrevista con José V. Casanova, profesor emérito de Sociología de la Religión y Teología en la Universidad de Georgetown en Washington DC, EEUU, al parecer, uno de los máximos especialistas del mundo religioso ortodoxo. El título de esta entrevista es “La guerra con la OTAN es una de las tres que libra Putin en Ucrania” [enlace].

Estas tres guerras serían, en esencia, una contra la Ucrania escapada del seno imperial ruso; otra la de la Iglesia Ortodoxa rusa contra la Iglesia Ortodoxa ucraniana, más liberal y secesionista; y, finalmente, una más contra el mundo occidental, incluidos los EEUU y la OTAN, por el dominio de Europa.

Todo ello subraya que Rusia (la eterna) no quiere convivir con otros Estados en Europa. Lo que quiere es dominarlos para lo que le estorban los americanos, la OTAN y la UE, no teniendo validez sus compromisos internacionales, empezando por el Acta Final de Helsinki, la OSCE y el respeto a la integridad territorial ucraniana.

A lo más que se puede aspirar con Rusia, no sólo con Putin, es a una buena relación vecinal (de la que estamos a años luz) antes de incorporarla a una participación de la gobernanza europea que ahora utilizaría para su objetivo de predominio continental para lo que le es fundamental que la OTAN se disuelva o sea inoperante, que los EEUU se desentiendan de Europa de una manera u otra y que en ningún caso la Unión Europea se erija en una potencia equivalente o superior a Rusia.

Macron acaba de proponer la creación de un nuevo organismo pan europeo, la Comunidad Política Europea, que permitiría cooperar con la UE a democracias que comparten nuestros valores. Añadiendo la supresión de la regla de la unanimidad y una reforma constitucional europea se facilitaría una Europa de círculos concéntricos con un núcleo duro tendente a la constitución de una Europa Federal.              

Todo muy bien mientras no se trate en esta CPE cuestiones de seguridad vitales para Europa con Rusia y sin los EEUU. Diariamente comprobamos la agresividad rusa con las armas y declarativamente en Ucrania y con Finlandia y Suecia, amenazadas por Moscú tras expresar su deseo de ingresar en la OTAN. Una Finlandia cuya neutralidad, por cierto, ya había sido forzada por Moscú, como la austriaca.  

La CPE ya fue sugerida por otro Presidente galo, Mitterrand, a modo de una Confederación, tras la caída del Muro de Berlín en 1989 y, entonces, su propuesta no parecía descartar a Rusia. Bien es verdad que en esos tiempos Mitterrand llegó a hablar de mantener las dos Alemanias y de disolver la OTAN, dos malas ideas.

No parece Macron incluir a Moscú, pero incluso una Rusia democrática debiera dar pruebas acumuladas de un comportamiento democrático antes de aspirar a participar en esta CPE, si es que ello fuese posible. En realidad, ya tenemos en Viena la Organización de Seguridad y Cooperación en Europa.

En todo caso, debe asegurarse que la relación transatlántica no sufriría de esta nueva estructura. Deben permanecer la OTAN y el vínculo transatlántico. Una cosa es que la UE idee formas de incorporar a países aún no maduros para el ingreso en la Unión y otra caer en tentaciones que puedan satisfacer las incontrolables ansias de dominio moscovita. “Vade retro, Kremlin”, porque América, hija del Viejo Continente, es más europea que Rusia.

El lema “De Lisboa a Vladivostok”, que algunos apadrinan provocaría actualmente un desequilibrio negativo en materia de seguridad para la UE y sería un error. Lo acuñado al final de la guerra fría era más amplio y tranquilizador: “De Vancouver a Vladivostok”. ¿Qué seguridad hay actualmente frente a Rusia sin los EEUU? Sánchez y Borrell lo entienden.

1 Comentario

  1. Lamento disentir de alguien que, por su preparación política y diplomática, afirma cuestiones sorprendentes. La última de ellas es que «Sánchez y Borrell, lo saben». ¡Sorprendente, muy sorprendente…!
    También lo sabía el «clan de la tortilla» (OTAN, de entrada NO) hasta que Suresnes en 1974 y los «Flick» o «Flock» les hicieron cambiar de idea: «OTAN, Si». En ese momento el socialismo histórico, el de la defensa de los débiles, salía por el desagüe de la Historia. Así fue con los líderes que han utilizado el socialismo para engaño de bobos (hay que leer a Tolstoi ya a pps. de siglo) adaptándolo a intereses más prácticos (los suyos), como demuestra el enriquecimiento cuestionable de muchos de sus líderes (Craxi tuvo además que salir pitando huyendo de la fiscalía italiana). No hay más que comprobar cómo la alianza con el capitalismo «en nombre de los parias de la Tierra», les ha convertido en sus más serviles lacayos.
    Otra afirmación chocante es la de que «América es más europea que Rusia», nos llevaría a un interesante debate para comprobar cómo «EE.UU» siempre se ha considerado hegemónica sobre el resto del mundo (al decir EE.UU. me refiero a sus gobiernos, no a los americanos), salvo en los años en que Trump decidió ocuparse de sus propios asuntos internos y dejar de ser el «faro que ilumina el mundo», los «elegidos de Dios» (Galtung), con licencia de poder absoluto sobre los demás.
    En fin, podíamos ir desgranando el artículo en todos sus párrafos pero al fin y al cabo es una simple opinión.

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