Puntualizaciones

Gibraltar
Carlos Miranda
Carlos Alonso Miranda y Elío, V conde de Casa Miranda, es un diplomático español Licenciado en Derecho, que fue Embajador de España en el Reino Unido desde julio de 2004 hasta 2008 y Embajador Representante Permanente de España en el Consejo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) desde julio de 2008 hasta su cese en febrero del 2012.
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En este blog subí una entrada el 15 de enero, titulada Guía para Gibraltar, sobre el acuerdo de principio entre España y el Reino Unido acerca del Peñón tras el Brexit, en el que decía yo que la Ministra de Exteriores “Hace mal en tardar en darlos” [los detalles del acuerdo].

Un entrañable amigo me dio cariñosamente una colleja diciéndome que debía haber elegido una fórmula más suave para expresar mi crítica, legítima, al firmar indicando el grado de “Embajador de España”, como entiendo es mi derecho tras haber sido ascendido a esa categoría en 2008 por un Decreto del Consejo de Ministros, sin perjuicio de estar jubilado desde 2013.

Pido, pues, disculpas. Espero que la Ministra tenga en cuenta que tiene mi apoyo para este acuerdo como lo demuestran mi referida entrada y otra previa del 25 de diciembre titulada “Peñón Pro Europeo”. Solo la he saludado una vez al principio de su mandato poniéndome, naturalmente, a su disposición, si lo necesitaba, que no lo necesita visto los buenos colaboradores que tiene.

No obstante, sigo pensando que hubiera sido mejor mostrar rápidamente el acuerdo al Parlamento y a la opinión pública pues, actualmente, en la esfera pública es esencial la transparencia (algo acerca de la que Bruselas no nos felicita). Lo prueba que en Santa Cruz intentaron responder a esta necesidad enseñando el acuerdo a unos periodistas que lo comentaron. Me chirría, sin embargo, que antes que el Parlamento lo haya visto la prensa.

Argumentarán, asimismo, algunos, que las negociaciones diplomáticas no se hacen con luz y taquígrafos, pero, para eso, se debía de haber sido más discreto al anunciar el acuerdo. Mejor que ya hubieran opinado ahora los miembros de la Comisión de Exteriores del Congreso que esperar tanto tiempo, sin perjuicio de que pueden pasar meses para que se firme el acuerdo entre la Unión Europea y el Reino Unido.

Cuando no se ofrecen explicaciones a tiempo, surgen bulos, falsas interpretaciones y textos huérfanos. Ello sólo facilita la tarea de rechazar un acuerdo sensato que cumple tres condiciones que ya expuse: aleja al Peñón del RU, lo acerca a la UE, de la que España es parte, y hace ver a los llanitos que su bienestar nos importa, lo que, todo ello, beneficia la reclamación española.

Asimismo, hay posibles confusiones por esclarecer. Si en inglés se hablase de “removing all physical barriers”, en la lengua de Shakespeare no significaría ello forzosamente eliminar la verja (fence). Igual solo se refiere a los impedimentos en los puntos de paso, cuestión ya muy simbólica. Se puede, naturalmente, derribar la verja erigida por los británicos y apropiada por el franquismo, pero, si lo hacen, tendría probablemente que permanecer un vallado de protección del aeropuerto que cruza todo el Istmo.

Los diferentes y extraños derroteros de este Gobierno son muchas veces sorprendentes. Hace pocos días el Ministro de Justicia señaló que la ley electoral no contemplaba retrasar unas elecciones convocadas para, luego, ver, sin rechistar, cómo el PSC, partido federado al PSOE, aceptaba retrasarlas. ¡Vaya por Dios! ¿Ministro pisoteado?

Las elecciones fueron aplazadas porque así conviene a los independentistas para amortiguar el “efecto Illa”, positivo en Cataluña a pesar de una gestión en Sanidad mejorable. ¿Iceta pisoteado? ¿También Sánchez? En EEUU Trump no consiguió retrasarlas, y mira que allí hay virus en abundancia… Veremos, también, como irán los indultos a los separatistas encarcelados, sin contrición alguna y sin ni siquiera pedirlo para garantizar que el favor es gratuito y que, como dicen, volverían a hacerlo. ¿A quién se pisotea?

Para más salidas de pista, las de Iglesias, siempre dispuesto a mostrar que está más en la oposición que en el Gobierno, que impone las disposiciones progresistas gubernamentales y que desde su Vicepresidencia se pueden socavar los pactos constitucionales de convivencia de la Transición, empezando por la Monarquía.

A todos los que dan a los suyos cheques en blanco sin autocrítica, Juan José Millás les llama “feligreses”.

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