¿Irak después de Afganistán?

¿Irak después de Afganistán?
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— P U B L I C I D A D —

Después de lo sucedido en Afganistán, ¿ocurrirá lo mismo en Irak? En 2001 tuvo lugar el atentado de las Torres Gemelas en Nueva York. En 2002, EEUU ayudó a la Alianza del Norte afgana a derrotar a los talibanes que se habían apoderado del país tras la retirada soviética y acogían a terroristas yihadistas como Bin Laden. Fue necesario, luego, ocuparlo para impedir un retorno talibán; desarrollar y modernizar con protección militar (único modo de hacerlo) uno de los países más pobres del mundo; y ayudar al nuevo gobierno, pretendiendo aderezarlo al gusto occidental. “Nation building” lo llaman los anglosajones.

Tras 20 años en los que Afganistán no fue santuario de terroristas, los talibanes han vuelto, derrotando un ejército afgano bien armado y entrenado, pero, lamentablemente, sin moral ni confianza en sus propios dirigentes. Su derrumbe precipitó una evacuación occidental aérea y caótica.

Mientras EEUU y sus aliados se enfangaban en Afganistán en una contienda excesivamente prolongada, el Presidente George Bush (Jr), hijo de un anterior Presidente, George Bush (Sr), decidió invadir Irak, desposeer a su dictador, Sadam Husein, e instalar una democracia a la occidental, otro “Nation building”. Decía su gran aliado británico, el Primer Ministro Tony Blair, que ello contagiaría todo el Oriente Medio, poblándolo de democracias que resolverían los conflictos de la región. ¿Ingenuidad o desfachatez?

Tanto Bush (Jr) como su Vicepresidente, Dick Cheney, y el Secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, eran de aquellos descontentos porque en la primera Guerra del Golfo (1991) para liberar Kuwait de la invasión y ocupación ilegal del Irak de Sadam Husein, guerra legítima y bendecida por el Consejo de Seguridad de las NNUU (al contrario que la guerra del hijo), Bush (Sr) paró el conflicto tras echar a los iraquíes de Kuwait.

Se dio cuenta que proseguir hasta Bagdad podría exceder del mandato de la ONU y rompería con la parte árabe de la coalición para liberar Kuwait. Una cosa era que el americano rescatase al hermano kuwaití y otra que se cargase al iraquí, también hermano, aunque fuese un dictador sádico y cruel. Desprovisto de la sensatez de su padre, Bush (Jr) invadió y ocupó Irak en 2003 pretextando la presencia de inexistentes armas de destrucción masiva.

Irak no es Afganistán. Mayoritariamente árabe y musulmán, tiene más cuerpo de país. Dicen que su actual ejército, también adiestrado por los occidentales y armado por EEUU, es más de fiar, al menos partes del mismo. Aún están presentes 2.500 soldados americanos. Parece que se marcharán en unos meses si bien podrían, asimismo, intercambiar su rol de combate por uno exclusivamente de adiestramiento. Suena a conocido.

El “Estado Islámico”, importante organización terrorista de musulmanes suníes autoproclamada como Califato en 2014 en amplios territorios de Siria e Irak, y que llegó en su día con sus yihadistas armados a 100 kilómetros de Bagdad, fue derrotado, pero no destruido. Ahora mismo, actúa en Afganistán. Como los talibanes, pastunes, a los que desprecian por “blandos”, piensan que tienen el tiempo a su favor. Esperan su hora. Aunque las poblaciones suníes iraquíes y sirias se desencantaron de ellos, también en Afganistán hay una mayoría desencantada con los talibanes, pero las minorías armadas se imponen.

Súmese unas milicias chiís enfeudadas a Irán, un gobierno forzado a pisar huevos y a ser malabarista, así como una población que vive mal. Veremos qué ocurrirá tras las elecciones de este domingo 10 de octubre que, posiblemente, no serán limpias como no parece que lo fueran las anteriores.

Los especialistas opinan que se mantendrán los equilibrios internos actuales, que los americanos no se pueden permitir el lujo de marcharse del todo, y menos tras lo de Afganistán, con el agravante de que, en tal caso, podrían dejar a Irak, con su mayoría chií, frente a las minorías suní (árabe) y kurda (irania), en manos del vecino Irán, musulmán y chií, aunque no árabe. El retorno talibán a Kabul, las acciones del ISIS en Afganistán y el fiasco occidental allí dan ánimos a los terroristas que asolan frecuentemente casi todo Irak.

Los altos mandos militares estadounidenses reprochan públicamente a Biden de haber rechazado mantener un retén de 2.500 hombres en Afganistán y a cuenta de ello presionan al Presidente para que, ahora, no retire a todos los militares de Irak.

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