El verso suelto turco

El verso suelto turco
Carlos Miranda
Carlos Alonso Miranda y Elío, V conde de Casa Miranda, es un diplomático español Licenciado en Derecho, que fue Embajador de España en el Reino Unido desde julio de 2004 hasta 2008 y Embajador Representante Permanente de España en el Consejo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) desde julio de 2008 hasta su cese en febrero del 2012.

Hace tiempo que no veo a mi sobrino Evaristo. Se fue unos días y, ahora, mi bar favorito está cerrado. Los androides ANDREA y SAM me han enviado una foto de los dos en el local totalmente vacío, sin humano alguno. ¡Ni siquiera han permitido el acceso al dueño del local! Eso no nos ha impedido, a mi sobrino y a mí, tomarnos un café en casa de cada cual y charlar frente a dos pantallas, como si estuviésemos en La Moncloa. Por una veo y oigo a Evaristo. Por la otra están los dos androides, solos y casi tristes. Evaristo se interesa de nuevo por cuestiones internacionales olvidando, por ahora, la política nacional o una eventual independencia del barrio de Chamberí, en Madrid. Veo que está consultando una carta del Mediterráneo mientras compruebo que ANDREA y SAM nos han servido simbólicamente nuestras consumiciones.

—Muchos creen que la OTAN desaparecerá porque Trump la abandonará, me dice Evaristo. Los hay incluso que lo desean, pensando, ingenuamente, que la Unión Europea montaría inmediatamente su propia alianza casera, la Defensa Europea. Pero una cosa es que los EEUU exijan, no sin cierta razón, de Europa más esfuerzo defensivo, y otra que torpedeen el elemento que mejor justifica su presencia en Europa y su influencia, no solo militar. En todo caso el Senado en Washington se opondría a ello y los aliados realizan maniobras militares encaminadas a engrasar los mecanismos para que, si fuese necesario, Europa recibiese raudamente refuerzos militares norteamericanos. Dicho esto, esperemos que en noviembre Biden supere a Trump.

—Todo eso está muy bien, le respondo, pero algunos se inquietan de las disfuncionalidades que se pueden observar en la propia Alianza, y la mayor, actualmente, es Turquía. Representa un riesgo de disolución interna de la OTAN.

—La Alianza ha sobrevivido varias de estas situaciones, me recuerda Evaristo. Francia fue siempre muy díscola, aunque, ahora, menos que cuando De Gaulle. Grecia y Turquía fueron “congeladas” cuando tuvieron dictaduras militares y lo mismo Portugal en su fase protocomunista tras la caída de su dictadura fascista.

Pero, Turquía está pasando rayas rojas de política exterior, señalo, no interiores. Está enfrentada contra casi todo el mundo en el Oriente Medio y el Mediterráneo.

—Ciertamente, responde Evaristo. La retirada estadounidense del Oriente Medio deja un vacío que intentan rellenar los “chuletas de barrio” locales y Turquía es uno de ellos.

—Ankara se queja de que sus consideraciones de seguridad no son tenidas en cuenta, añado, en especial la representada por los independentistas y terroristas kurdos. Además, el creciente nacionalismo turco de carácter islámico, alentado por Erdogán, le aleja del occidentalismo fomentado por Ataturk, padre de la Turquía moderna, hace un siglo.

—Una desgracia, acepta Evaristo. Hasta ahora, Turquía era un baluarte occidental respecto de Rusia y del Oriente medio, pero, actualmente, se siente rechazada por la Unión Europea que le abrió sus puertas para luego cerrárselas.

“Un error” interrumpe SAM sin precisar cuál de las dos cosas fue la equivocación. Tras esta sorprendente intromisión, Evaristo filosofa:

—Tenemos tres potencias importantes, Rusia, China e India, interesadas, hoy en día, esencialmente en su vecindario, y unos EEUU, en cierto retroceso estratégico, dejando vacíos por rellenar.

La UE debiera de tomar posiciones, le señalo. Para ello necesita lograr una mayor integración política y disponer de unas fuerzas armadas propias y creíbles, sin que ello requiera disolver la Alianza Atlántica.

—Esas cuatro potencias disponen de armamento nuclear, recuerda mí sobrino. En la UE, solo Francia lo tiene. Los europeos deberán buscar su propia disuasión nuclear aceptando el ofrecimiento de Macron de mantener, con aquellos que lo deseen, un dialogo estratégico al respecto.

Evaristo me dice que debe hacer una colada y en mi casa me reclaman para desinfectar algo. Cortamos la comunicación dejando deprimidos a dos androides, sin tareas. Con el coronavirus, todo lo demás pasa al segundo plano mientras en los telediarios solo apilan a contagiados y muertos, sin apenas comentar los curados.

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