Disquisiciones macronianas

El Arco del Triundo iluminado de azul
Por
— P U B L I C I D A D —

Debidamente alimentada por quienes tenían interés en promover la incertidumbre, Francia vivió el domingo pasado una jornada de emoción pensando que Marine Le Pen podría ser Presidenta de Francia. Bien es cierto que Le Pen ha obtenido más votos que nunca en su tercera derrota para llegar al Palacio del Elíseo.

Muchos afirman haber votado a Emmanuel Macron solo para parar a Le Pen. Otros han votado a Le Pen para manifestar únicamente su descontento con Macron. Más fiables los primeros que los segundos. Siempre hay irresponsables.

Macron obtuvo el 58,5%. Le Pen 17 puntos menos con 41,5%. Conviene saborear un buen resultado sin olvidar que la diferencia en 2017 fue el doble, que hay un malestar importante en Francia y hubo más abstención en la segunda vuelta. ¿Pero, donde no hay malestar en el mundo? Todas nuestras sociedades están muy divididas. En Francia, en España, en EEUU. Donde no está dividida es en Rusia, alineada, su Iglesia Ortodoxa incluida, con su dictador, Vladimir Putin.

Muchos promueven radicalizaciones. Políticos de miras cortas, sin sentido del Estado y oportunistas favorecen un “o yo o el caos” que elude entendimientos en el centro. Pedro Sánchez dice que los españoles solo podemos elegir entre PSOE y Podemos frente al PP y Vox. Legitima así a los dos extremos, más plural el de la extrema izquierda, renuncia a la supremacía socialista y rehúye el centro que favorece Macron.

Al menos, Sánchez, en vísperas de la Cumbre de la OTAN en España en junio, anatemizada por Podemos, su socio íntimo, ha empuñado el timón euroatlantista apoyando la agredida Ucrania de palabra, visita y obra, con algunas entregas militares, y favoreciendo, por ahora sólo de palabra, un incremento del presupuesto español de defensa hasta un 2% del PIB, doblándolo.

Parece que también visitará Polonia y Moldavia, colindante esta última con las secesionista Transnistria, vecina de Ucrania, donde están acantonadas tropas rusas. Todos amenazados por Rusia, incluso Moldavia, una exrepública soviética colindante con Ucrania, neutral y aspirante a la UE.

Veremos cómo se ordenan las adquisiciones para Defensa no sea que haya una indigestión de material clásico cuando en Ucrania se ofrece una lección que revela la vulnerabilidad de plataformas importantes como portaaviones, carros de combate y bombarderos a baja cota frente a material denegatorio barato y drones.

Queda que Sánchez se sacuda el ridículo sufrido en la reconciliación con Marruecos y sus graves efectos colaterales negativos, fruto todo ello de una aparente falta de experiencia o acierto, si bien era necesaria esa reconciliación.

En España, socialistas y conservadores resisten mejor frente a sus extremos que en Francia donde Le Pen y Mélenchon se han apropiado una representación que no debiera sobrevivir tan fácilmente las elecciones legislativas de junio donde socialistas y conservadores deberían recuperar representación.

No obstante, los socialistas franceses parecen estar más cerca de su disolución si se integran en las candidaturas de la Francia Insumisa de Mélenchon o, quizás, de su irrelevancia si no lo hacen. Todo ello inquietante para el socialismo europeo como lo sería si en España el PSOE se integrase en Podemos o en el “espacio” de Yolanda Diaz.  

Con Macron Francia seguirá en la Unión Europea que sabe que debe incrementar su gasto en defensa y su confianza en la OTAN mientras reduce su dependencia comercial y económica de Rusia y China sin renunciar a una coexistencia pacífica con esas dos dictaduras, una fascista y la otra comunista. Si la UE quiere de mayor tener autonomía estratégica, como EEUU, China o Rusia, lo tiene fácil: basta integrarse en un Estado Federal Europeo. Sería fantástico, pero ni el gato se lo cree.

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