Destitución presidencial

Foto: Flickr /Official White Houseby Shealah Craighead
Carlos Miranda
Carlos Alonso Miranda y Elío, V conde de Casa Miranda, es un diplomático español Licenciado en Derecho, que fue Embajador de España en el Reino Unido desde julio de 2004 hasta 2008 y Embajador Representante Permanente de España en el Consejo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) desde julio de 2008 hasta su cese en febrero del 2012.

Florida es ideal para jubilarse. Su clima e infraestructuras turísticas, así como hospitalarias, hacen de ese Estado un lugar de vida agradable a quien ya solo le importa su salud y el ocio. Donald Trump, propietario en el “Sunshine State” de hoteles, campos de golf y clubs, acaba de trasladar su residencia formal del Estado de Nueva York al de Florida alegando “maltrato” de los políticos neoyorkinos (¿demócratas?). Al poco de saberse, le abuchearon cuando asistió a un evento deportivo en el Madison Square Garden de Nueva York.

Los Demócratas en el Congreso quisieran verle instalado en Florida cuanto antes. Ya iniciaron el procedimiento público de su destitución con el aval de la reticente y veterana Nancy Pelosi, Presidenta de la Cámara de Representantes, que hasta ahora veía en ello más inconvenientes que ventajas. Pero, acontece que en lo de Ucrania las evidencias de una conducta inapropiada de Trump son más claras que en el caso de las interferencias rusas en la elección presidencial de 2016.

Por ahora, ningún Presidente norteamericano ha sido destituido. Hubo dos intentos en 243 años: contra los Demócratas Andrew Jackson en el siglo XIX y Bill Clinton en el XX. En ambos casos fueron imputados por la Cámara de los Representantes sin que el Senado les condenara luego. Bien es verdad que el Republicano Richard Nixon, Presidente desde 1969, dimitió en agosto de 1974 antes de que se llegara a una votación para imputarle en la Cámara de los Representantes por el escándalo del Watergate.

El “Impeachment” es un juicio politizado en el que los miembros de los dos grandes partidos cierran filas con contadas excepciones. El procedimiento se inicia en la Cámara de Representantes que realiza la Instrucción del sumario recomendando, o no, por mayoría simple, la destitución. En esta Cámara los Demócratas son ahora mayoritarios. Trump será imputado.

El siguiente paso está en el Senado que actúa como un tribunal bajo la Presidencia del “Chief Justice” que encabeza el Tribunal Supremo de los EEUU, su máxima instancia judicial. Los Senadores, dos por cada uno de los 50 Estados, actúan como un jurado necesitando una mayoría de dos tercios para esa destitución. Actualmente, la mayoría de Republicana en esta Cámara está poco inclinada a votar contra su Presidente.

En las audiencias públicas ya se han producido testimonios de funcionarios en la Casa Blanca que ratifican la conducta impropia de Trump. Entre ellas una notable rectificación del Embajador en misión especial para Ucrania, Kurt Volker, que, ahora, en público, recuerda con más severidad la conducta de Trump que cuando testificó a puerta cerrada. El Embajador norteamericano ente la Unión Europea, Gordon Sondland, muy activo en este chantaje al Presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, admitió este miércoles los hechos reprochados y la dirección de su Presidente quien, por su parte dijo que “no conocía bien” a este Embajador … Trump descalifica a los testigos, lo que encanta a sus partidarios, que le importan más que “the Nation”. Sondland involucró también en el conocimiento de lo ocurrido al Vicepresidente Mike Pence y al Secretario de Estado, Mike Pompeo.

Se estrecha aparentemente el cerco, aunque queda por ver si prosperará la destitución en el Senado. En efecto, muchos Senadores republicanos admiten que Trump presionó a Zelensky para que investigara en Ucrania a Jo Biden (un posible rival incómodo en 2020 para la Casa Blanca) y a su hijo Hunter por, alega Trump, presiones inadecuadas del padre cuando era Vicepresidente de Barack Obama y por corrupción del hijo.

Sin embargo, argumentan, condicionar ayudas a otro país es legítimo y se hace constantemente, añadiendo que Trump no señaló específicamente a los Biden como objetivo, sino a la corrupción en general, “caiga quien caiga”. Argumentaciones “leguleyas” que, esperan, puedan permitirles salvar la cara y a Trump. Este, sin embargo, afirma rotundamente que no presionó al Presidente ucraniano.

Nos esperan unos meses de intriga. Si Trump sobrevive, su imagen se agigantará. Si es destituido, accederá a la Casa Blanca su Vicepresidente, Mike Pence, un hombre sin lustre y más conservador que Trump porque lo es por convicción y no por oportunismo. Sin embargo, a los efectos internacionales, podría, quizás, ser más razonable. En cuanto a los Biden, puede que tengan que comparecer para testificar. Todo ello puede tanto favorecer la candidatura presidencial del antiguo Vicepresidente como dañarla.

FOTO: Flickr /Official White Houseby Shealah Craighead

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