“En España se entierra muy bien” (Alfredo Pérez Rubalcaba)

“En España se entierra muy bien” (Alfredo Pérez Rubalcaba)
José Joaquín Flechoso
Articulista de la actualidad política en diversos medios. Experto en networking sobre cuya actividad dirige jornadas entrevistando a personajes del mundo empresarial, administración, cine y moda.

Posiblemente no es la frase que escogerán muchos de los que hoy, ante la desaparición del destacado político socialista glosan su figura, pero para mí es una de las mas acertadas, porque define muy bien la idiosincrasia patria. Su muerte nos ha pillado por sorpresa y lo inesperado de la noticia ha elevado aún más la conmoción por su fallecimiento. Fue y será una figura muy importante a la hora de recordar lo que fue la llegada del PSOE al poder, allá por 1982.

Era un hombre de universidad, brillante profesor y hombre de inquietudes. Celebradas las primeras elecciones democráticas en 1977, el PSOE empezó a constituir unos grupos de trabajo que deberían ir perfilando un futuro programa de gobierno, más allá de un programa electoral. Se buscó entre las personas vinculadas al partido, pero también se tendió la mano a independientes próximos al socialismo. Así nacieron equipos dedicados a estudiar propuestas de futuro, con la idea de ir creando una especie de “gobierno en la sombra”. Coordinaban aquellos equipos Javier Solana primero y posteriormente Joaquín Almunia, ambos en su condición de secretario de Estudios y Programas en la Ejecutiva Federal del partido. En estos equipos estaba Rubalcaba, un joven atleta y profesor universitario, muy activo en dar un nuevo aire a la política universitaria española, aprovechando los conocimientos adquiridos tras su estancia en Montpellier (Francia) y Konstanz (Alemania). Su gran mentor fue el gran ministro de Educación José María Maravall que lo elevó a subdirector general de Enseñanzas Medias, valiéndose de su condición de funcionario cualificado, algo por aquel entonces escaso en los primeros pasos de los socialistas en el poder en 1982. Fue el artífice de desarrollar el programa electoral en materia de universidades para las elecciones de 1986 y tras la victoria en las urnas, Maravall lo nombró secretario de Estado de Educación, cargo desde el que accedió posteriormente (1992) a ser titular del departamento hasta 1993. Su carrera da el salto definitivo a la política de Estado con mayúsculas, cuando González lo nombró ministro de la Presidencia y de Relaciones con las Cortes hasta 1996 cuando los socialistas perdieron las elecciones ante el PP de Aznar.

Para definir sin lugar a dudas la figura de Rubalcaba, podíamos decir que fue el verdadero hombre de la transición socialista pues González, Almunia y Zapatero, los sucesivos secretarios generales del PSOE, lo tuvieron como hombre de confianza. El simple hecho de estar en el Gobierno con Felipe González ya implica su relación con el que fuera secretario general y presidente del Gobierno, pero tras la derrota socialista en 1996 que pone fin al periodo de Felipe al frente del partido, se abrió la renovación inevitable. Tras unas ajustadas primarias donde Borrell gana la batalla por la sucesión, finalmente es Almunia quien accede a dirigir el partido e incluye en la Ejecutiva Federal a Alfredo como responsable de la secretaria de Comunicación. Tras la derrota de Almunia en las siguientes elecciones generales (2000) nueva crisis que desemboca en un nuevo congreso socialista y la victoria de José Luis Rodríguez Zapatero. Con éste se convierte en responsable electoral de la campaña que lleva a ZP a ganar las elecciones en 2004. Pasa a ser portavoz en el Congreso y posteriormente es nombrado ministro de Interior. Pero su gran consolidación fue en 2010, cuando fue designado vicepresidente primero y portavoz, a la vez que ministro de Interior.

En aquella etapa se dieron los pasos más decisivos en la lucha contra ETA, algo en lo que Rubalcaba era experto pues desde la tregua de los terroristas en 1999, ya era una pieza fundamental. Su paso por Interior fue decisivo y por primera vez ETA estaba tocada de muerte, esa misma muerte que ellos han llevado a más de ochocientas familias. Pero en su gestión al frente de dicha cartera, siempre quedará la incógnita del “caso Faisán” cuando un chivatazo aun sin aclarar, permitió a los terroristas evitar una redada policial contra la red de extorsión creada para el pago del “impuesto revolucionario” exigido a empresarios. Es justo en este punto donde empieza a tomar sentido la frase de Rubalcaba que da título a este artículo.

A raíz de la investigación de este oscuro asunto, dirigentes del PP y medios de comunicación conservadores afines a los populares, inician una serie de graves descalificaciones del recientemente fallecido político socialista, haciéndole “cómplice de los terroristas” y acusándole de ser “la misma mano asesina que ejecutaba inocentes con el tiro en la nuca”. La campaña fue feroz y mezquina. En cualquier caso, el objetivo de iniciar el principio del fin de la banda, tiene sus resultados. En mayo de 2005 el Congreso de los Diputados —con la única oposición del PP— autoriza al Gobierno para emprender un diálogo con la banda terrorista tras casi tres años sin víctimas, siempre que ésta abandonara la violencia,. “Éste es el mejor momento en muchos años para empezar a ver el inicio del principio del fin de la violencia”, anunciaba el presidente Zapatero en febrero de 2006. Cuando la banda terrorista definitivamente ha entregado las armas y se ha disuelto, nadie en el gobierno de Rajoy se acordó de señalar y recordar, el importantísimo papel del que fuera ministro de Interior socialista.

Otro de los casos del fariseísmo de los que hoy recuerdan compungidos a Rubalcaba, lo tenemos a raíz del caso Gürtel. El número dos de la trama y líder popular en Galicia Pablo Crespo, defendió ante la comisión de investigación creada en el Congreso de los Diputados que la causa fue “organizada por Rubalcaba y sus amiguetes de la Policía”. Igualmente se pronunciaron gran multitud de dirigentes populares desde el impresentable exministro de Defensa (Yak-42) Trillo, que se reafirmaba en que era “un montaje de Rubalcaba y la Fiscalía”, hasta incluso el propio Rajoy que llego a decir que “esta no es una trama del PP, sino una trama contra el PP”. Ahora se entiende muy bien el artículo del anterior presidente del Gobierno, ensalzando la figura del fallecido cuando dice que en el PP habría hecho falta un Rubalcaba. Evidentemente Mariano, mas Alfredos y menos Luis Candelas…

Rubalcaba pasó al retiro político a raíz de una derrota ante las urnas (¡tomen nota en Génova!) pues los socialistas son críticos y autocríticos. Sin ruidos, se fue a su departamento universitario tal y como anunció en su despedida. Las únicas puertas giratorias que conocía eran los tornos del Estadio Santiago Bernabéu cuando acudía a ver a “su Real Madrid”. Se fue ayer, como se fue un cercano 7 de abril de 2017 su adversaria a la secretaria general del PSOE en el 38 Congreso Carme Chacón, macabra paradoja que, tanto en un caso como en otro, han dejado un profundo vacío, solo equivalente a su gran legado. Se fueron sin hacer ruido y por sorpresa, con la discreción que caracterizó sus vidas.

Hoy Madrid le rinde homenaje a ese hombre enjuto de tono cordial, sin estridencias ni prepotencia. España entierra muy bien Alfredo, cierto, todos somos muy buenos una vez que nos hemos ido, pero en tu caso España también entierra con enorme cariño, aquel que te has ganado compañero. Fue un honor conocerte. Alla donde estés no olvides ponerte tu bata blanca… madridista, como tu decías. DEP.

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