Malasaña ¿Agresión sexual consentida? La prostitución en estado puro

Marta Pastor
Periodista y poeta de Madrid, directora y presentadora de "Ellas Pueden" de Radio 5.
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El desgraciadísimo asunto de la falsa denuncia de una agresión homófoba, que ha sucedido hace unos días en Malasaña, tal vez, deba hacernos reflexionar sobre esa espiral de locura, odio, revanchismo y venganzas políticas que estamos viviendo y que desde luego dicen muy poco de esta sociedad. Además, hay otro tema, para mi mucho más importante, y me temo que está pasando desapercibido, y  es ni más ni menos, que en este caso, estamos ante una agresión sexual consentida por el mero de hecho que media un pago, es decir prostitución. Pagar para agredir. Pagar para dañar. Pagar para humillar. Pagar para obligar… pero ¿Qué pasaría si se llega a pagar para matar?

Este caso, el del chico de Malasaña, pone en evidencia a nuestra sociedad, que consiente la mercantilización de las personas hasta el punto de poder ser dañadas física y psicológicamente, eso si utilizando eufemismos como consensuar o consentir, para evitar decir que el que paga y compra el cuerpo de un hombre o una mujer por horas, puede hacer, durante ese tiempo, lo que le dé la gana con él.

Conviene no quedarse simplemente en el tema, que desde luego es grave, de la denuncia falsa del chico, conviene no rasgarse las vestiduras porque el chico mintió, y ahora, ¡vaya que fatalidad! hay muchos del periodismo y la política que se les calentó bien el pico, y que antes de que la policía hubiera terminado su trabajo, se tiraron a degüello unos contra otros, conviene, mejor ahondar en el fondo de esta situación, y pensar, si queremos vivir en una sociedad que permite dañar por dinero, que permite comprar cuerpos vivos de personas para vejarlos, marcarlos, golpearlos o violarlos, porque luego dejamos un billete entre sus piernas, eso más que una sociedad es una selva o un infierno.

Podría escribir más, pero creo que con estas palabras queda bien explicado lo que pretendo decirles. Así que agachemos la cabeza, entonemos el “mea culpa” e intentemos dejar la prostitución fuera de nuestro sistema de vida, porque no les quepa duda, mientras la prostitución campe a sus anchas entre nosotros, estaremos viviendo en una SOCIEDAD DE MIERDA. A los hechos me remito.

1 Comentario

  1. Estimada Marta: prostituirse sería ir contra los propios principios y valores a cambio de algún tipo de beneficio. Por eso la prostitución ha existido (en cualquiera de sus formas) desde hace milenios y es una forma de sobrevivir para unos, pero también es una forma de vivir estupendamente para otros.
    Tú te refieres a la sexual (muy apreciada por cierto en algunos ambientes políticos) consistente en el alquiler de favores donde la “progresía” ha inventado modalidades de todo tipo, como tú sabes.
    Yo la veo a diario en su forma más ingenua y directa:” ¿vamos a pasar un ratito?” , pero me consta que en ciertas esferas hay vuelos dedicados a prostituciones de “alto nivel” donde podemos ver al Sr. Clinton con menores o, como dijo de sus compañeros una conocida política española (pero no los denunció).
    No olvidemos quienes se prostituyen por un cargo, un sueldo o determinados privilegios. No habría prostitución si no se consintiera en ella y se mantuviera la dignidad personal y profesional por encima de cualquier propuesta.
    Las demás, aquéllas que surgen de la necesidad de comer o de sobrevivir al día, son otra cosa.
    Un saludo.

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