¡El llegar a mayor, ese problema!

¡El llegar a mayor, ese problema!
Jesús de Dios Rodríguez
Fundador del Club de Debate ALETHEIA. Actualmente jubilado. Empresario Import-Expot Sector Servicios. Diplomado en Desarrollo y Dirección de Empresas en el IESE (Universidad de Navarra). Diplomado en Dirección de Marketing en ESADE. Participó activamente en Política en los años 1986 a 1992. Perteneció al CDS, siendo presidente de la Ejecutiva de Majadahonda.

Y también los ancianos son abandonados, y no solo en la precariedad material. Son abandonados en la egoísta incapacidad de aceptar sus limitaciones que reflejan las nuestras, en los numerosos escollos que hoy deben superar para sobrevivir en una civilización que no les deja participar, opinar ni ser referentes según el modelo consumista que solo a la juventud le es aprovechable y que la puede gozar.

Papa Francisco

Ante todo, dejar claro que soy mayor —vamos, viejo— y además, con perdón, soy pensionista, o sea, una carga para el resto de los mortales; y todo esto, después de más de cuarenta años de cotización por encima del máximo la mayoría de los años cotizados, obligado por ley pues así estaba el sistema para que en el futuro pudiéramos acogernos a una pensión o salario digno. Ahora, todos los que estamos en esa situación estamos sufriendo la miserable campaña que se ha orquestado contra las personas mayores y el gasto que representan para la economía, se nos presenta como el problema económico de nuestro tiempo.

Leía el otro día la lúcida idea que se le ha ocurrido al Fiscal Jefe de Salamanca, D. Juan José Pereña, sobre los mayores. Asombra la imaginación de la que hace gala el señor Fiscal. ¿habrá asuntos de muchísima más relevancia e interés en el que pensar y trabajar?

Parece que como no tienen bastante los fiscales y jueces con los casos que se amontonan en los juzgados y que según el personal no dan abasto para atenderlos, pues parece que, si les sobra tiempo para atender casos políticos, es cierto que la política da más popularidad y éxito.

La idea del señor Fiscal proponía que había que poner una placa o pegatina con la letra “M” para los conductores mayores de 70 años, con ello trata de advertir al resto de usuarios de la vía, para que aumenten las precauciones y tengan más paciencia con los conductores de mayor edad.

El objetivo sería que los demás conductores sepan que la persona que va delante (no contempla a la que va detrás y te puede embestir) tiene más de 70 años y procuren no atosigarlos, como ocurre con los noveles a los cuales se les ha marcado con la placa “L”; no solo se conforma este caballero con marcarnos como ganado, además plantea que a partir de esa edad demostremos nuestras actitudes psicofísicas cada dos años y anualmente después de los 75.

Y digo yo, ya puestos, se ha planteado este Fiscal que es más peligroso y de resultados mortales la conducción bajo los efectos de las drogas, se imagina el fiscal si te tropiezas con un conductor bajo los efectos de estupefacientes (actualmente superan estos a los mayores de edad conduciendo por todos los lugares), si les recriminamos por conducción irregular los resultados pueden ser impredecibles y trágicos al tratarse de una persona que conduce y actúa bajo los efectos de las drogas. ¿no ha pensado que podríamos marcarlos con la placa “D” (consumidor de drogas)?

Ya metidos en materia, igualmente podríamos valorar la corrupción y los corruptos, sean del tipo que sean, ya hemos visto como han caído infinidad de políticos y empresarios en delitos de esa clase, no cabe duda que conducir bajo la presión del chanchullo penalizado es generadora de una excesiva tensión que entraña un riesgo vial peligroso, como prevención podríamos marcarlos con la placa “C” (corruptos).

Tengamos en cuenta a los violadores y pederastas, ya podemos imaginar en la situación que conducen si están en plena involucración violadora, caso que ya es de una frecuencia alarmante. Pues sería conveniente marcarlos con una “V” (violador a bordo).

No dejemos en el olvido a los narcotraficantes de estupefacientes, que generalmente van a toda velocidad y cargados de material, violentos y armados en la mayoría de los casos, como para recriminarles o corregirles en algo, pues nada, marquémosles con la placa “N” (de narcotraficantes.)

A los políticos de profesión, según su ideología deberían llevar la identificación con la placa “D” (si son de derechas.) La placa “I” (si son de izquierdas.) La placa “F” (de extrema derecha.) La placa “P” (de extrema izquierda.) La placa “S” (Sofistas) a los que nos quieren vender lo que ni ellos mismos se creen. La placa “G” (gay) evitando poder ofenderlos sin intención alguna. La placa “T” (para terroristas) en evitación de que si les recriminas alguna acción te respondan a tiros o cuchilladas.

No olvidemos a los profesionales de las variadas religiones pues según sea el dios al que profesan su fe, podríamos ser condenados al infierno o dar lugar a que nos corten el cuello por blasfemos. Marquémosle con la placa “R” Y, para terminar, al personal de justicia, marcarlos con la placa “J” pues podemos imaginarnos si cometemos el error de provocar un conflicto de tráfico y resulta que el contrincante es una autoridad de la justicia, el resultado podría ser de fatales consecuencias.

Si nos ponemos puntillosos nos faltarían letras del abecedario para prever y evitar situaciones de peligro en la conducción y en la vida cotidiana de nuestros ciudadanos.

Según el último informe sobre siniestralidad vial de la DGT con datos completos del año 2018, los mayores de 65 años, que son el 19% de la población, representan el 27% de los fallecidos (496) en accidentes de tráfico, aunque esta cifra incluye a los peatones fallecidos por atropellos (237), de los que el 66% tenía 65 años o más. “Es verdad que representan el 27% de los fallecidos, pero más de la mitad son peatones atropellados en vías urbanas. No son un grupo de riesgo como conductores”.

Déjennos en paz a los mayores, es vergonzoso que se utilice a este sector de la sociedad para fines partidistas ante la falta de recursos de nuestros dirigentes para tapar la ausencia de proyectos de futuro para los jóvenes y otros menesteres, de esos jóvenes que no pueden abandonar en su mayoría las casas de sus padres por falta de recursos, las ofertas de trabajo que se les ofrecen son escasas y denigrantes, la remuneración no les permite a los jóvenes emprender una vida independiente y crear una familia con las mínimas garantías de estabilidad. ¿Cuántos mayores ayudan con sus pensiones a infinidad de familiares en precario?, atienden a los nietos para dar oportunidad a los padres asistir a sus trabajos además de darles cobertura en muchas de las necesidades diarias necesarias.

No deberían olvidar que gracias al esfuerzo sin reservas que han llevado a cabo, a la buena voluntad de aceptar los retos del cambio político vivido, y que el tiempo nos está demostrando fue una trama fraudulenta para seguir con los mismos manejos políticos y económicos de antaño. La capacidad de esa generación, posiblemente irrepetible, que ha sabido adaptarse a una gran evolución cultural y tecnológica, que ha permitido el asentamiento del sistema “democrático” que como consecuencia de la deriva generacional de la clase dirigente, que antepone una desmedida ambición personal a los intereses nacionales, están conduciéndonos a la destrucción del sistema democrático en beneficio del capitalismo dominante, están destrozando ese esfuerzo incondicional que generosamente ofrecieron esa generación de “Mayores”, que lucharon incansablemente con todo su esfuerzo e ilusión para dejar un legado del que se pudieran beneficiar las generaciones futuras.

Es una exigencia que la Justicia se centre en su cometido, que no es otro que el repartir justicia con equidad e imparcialidad, de una forma independiente, totalmente al margen de ideologías y colores. Castigando como se merece a los que amparándose en el poder que la política les confiere han dejado a cientos de miles de pensionistas estafados e indefensos por grupos financieros que les han utilizado vilmente para tapar los desfases económicos de sus corruptelas impunes. Seguimos teniendo fe y esperanza en la justicia y esperamos lo mejor de ella.

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