¿A quién beneficia el destruir la sanidad pública?

Manifestación en defensa de la Sanidad Pública vs. Conferencia Internacional sobre Atención Primaria de Salud de Alma Ata.
Por
— P U B L I C I D A D —

 «La mejor manera de evitar que un prisionero escape es asegurarse de que nunca sepa que está encarcelado»

F. Dostoievski

El domingo día 13 de noviembre se celebró una manifestación convocada en defensa de la Sanidad Pública. ¡YO ESTUVE ALLÍ!, y puedo decir que fue un éxito como hacía muchos años no habíamos celebrado, fue de todo menos política, es cierto que hubo una exigua representación de políticos y algunos revoltosos que aprovecharon, no sin razón, recriminarle a la “Thatcher Madrileña” (tal y como algunos admiradores suyos la denominan), la gestión tan deficiente y destructiva de la sanidad madrileña que está llevando a cabo.

El Paseo de la Castellana, desde los cuatro puntos cardinales estaba “Abarrotado” de cientos de miles ciudadanos, familias al completo, abuelos, padres con sus retoños junto a médicos, enfermeros y personal sanitario. Cánticos defendiendo la sanidad, pañuelos blancos y muchas, muchísimas batas blancas que taparon y borraron a las escasas banderas y pancartas de partidos políticos. Fue una oleada ordenada y tranquila, apenas policía ni helicópteros, ni casi prensa ni cámaras de TV, a menos de que estuvieran escondidas. Pero eso sí, al día siguiente no faltaron las críticas feroces, las mentiras sobre la politización de la manifestación, y lo que más nos enseñaron las cámaras fue el monigote aludiendo a Ayuso y los escasísimos gritos que, por hacer una valoración, podemos decir que no llegaban ni a la centena, llamándola asesina. Era lo que realmente les interesaba a algunos para politizar un acto de reivindicación ciudadana a su derecho bien ganado de tener una sanidad digna y profesional, que nuestros cuartos nos ha costado. Fue de las manifestaciones más tranquilas y correctas que recuerdo, con un ambiente festivo y familiar ejemplar.

Pero pasando al meollo de la cuestión hay que decir que los que la han querido politizar la manifestación son los mismos que apoyan la desaparición del sistema sanitario público español. Porque es cierto, la sanidad y sobre todo la madrileña está en deconstrucción desde hace tiempo, no nos engañemos.

Me parece excesivo y poco constructivo que algunos hagan mención del juramento hipocrático con la intención de manipular la realidad por la que atraviesa la sanidad en general y la madrileña en particular.

«Como miembro de la profesión médica, prometo solemnemente dedicar mi vida al servicio de la Humanidad»

Este juramento tiene un contenido de carácter solo ético porque orienta al médico en la práctica de su profesión, y me pregunto ¿duda alguien de la dedicación incondicional de los médicos con los pacientes?, ¿tiene algo que ver la dedicación con los medios que son necesarios para desarrollar correctamente la profesión? Podríamos decir que ante la falta de medios y reconocimiento deben callar y dejarse explotar de una forma vil y humillante, tanto laboral como psicológicamente, estar obligados a no decir ni pío cuando su trabajo está fundamentado en la responsabilidad de atender y tratar con la salud y las vidas de TODOS NOSOTROS.

Somos conscientes de que esa explotación del sistema y su personal conlleva una mala atención hacia los enfermos. Es absurdo y tendencioso mezclar lo que significa ejercer con verdadera vocación y generosidad una profesión con los intereses políticos espurios y partidistas. Es una profesión mal pagada y poco reconocida, motivo por el cual nos estamos quedando sin médicos, que huyen a otros países donde se les reconoce su profesión gratificándoles de acuerdo a su formación y responsabilidad. Maltratamos a una profesión que cuida de nuestra salud, el bien más preciado que poseemos.

Hay que conocer el tiempo que dedican la mayoría de los sanitarios sin compensación ni medios a atender generosamente a sus pacientes, mientras otros, que juran ante la Constitución y la Biblia el servir incondicionalmente a su país, luego se dedican a destruir y malvender lo que ya funciona, amparándose en un liberalismo de alcantarilla.

Al final todos lo terminamos pagando en forma de impuestos para, en la mayoría de los casos, tapar el aprovechamiento y el fraude de la mala gestión que muchos llevan a cabo y de esa manera evitar en lo posible y, hasta en lo imposible, que no se les haga pagar tal frivolidad fraudulenta y prevaricadora contra los intereses de su país. No dejemos atrás a todos esos que cometen perjurio al jurar en vano sobre la Biblia y delante del mismísimo crucifijo de Cristo, con cara angelical, el servicio y la dedicación que prometen dedicar para su país y el bienestar de sus ciudadanos; eso sí, en coches oficiales, con infinidad de asesores y todos los gastos pagados.

Aquí los únicos que han politizado hasta a las hormigas han sido los políticos y sus hooligans palmeros que los jalean y defienden, ellos sabrán a cambio de que.

Pensar que los médicos y personal sanitario están utilizando a los enfermos como mercancía y como arma injusta y aberrante para vendettas partidistas es sinónimo de mala fe o de desconocer la realidad del sistema sanitario que nos lleva. Si queremos demonizar a la sanidad pues adelante, cuando nos duela algo ya sabemos lo que hay que hacer, vayamos a guardar cola a la privada que por cierto también se beneficia de lo público a través de conciertos para compensar la falta de medios y demoras de la pública. ¿Se nos ha olvidado que en plena expansión del COVID el personal sanitario se tenía que hacer con bolsas de basura y plásticos los trajes para protegerse del contagio y atender a los miles de enfermos que trataban sin rechistar? ¿Es eso poner a los enfermos como mercancía para intereses políticos? Y ahora, para no invertir ni cinco, nos quieren vender una atención a través de videoconferencia… ¿Alguno desconoce las responsabilidades penales que conlleva una atención medica deficiente con consecuencias para el paciente? ¿Alguno se atrevería a tasar el valor de un coche o la avería del mismo por videoconferencia?

Es curioso como muchos de los que apedrean al sistema sanitario hoy día, no hace mucho, sacaban pecho y presumían del mejor sistema médico del mundo como participes de ese éxito. Han pensado muchos de los que tienen un seguro privado que el día que deje de existir la sanidad pública no van a poder acudir a su médico de cabecera con las recetas de los tratamientos que les mandan en la privada para que se las convaliden en la seguridad social y ahorrarse los cuartos que paga lo público que pretenden destruir, ¿se figuran por un momento lo que será la sanidad privada sin la competencia y el freno de la pública?

El principio de Hanlon ya nos deja su visión de la diferencia entre estupidez y maldad y las dificultades que encontramos para combatir el daño que pueden producir la una y la otra. Para Hanlon “La maldad actúa con cierta lógica, mientras que la Estupidez carece completamente de ella”. Aplicando este criterio, podemos decir que, si conseguimos vencer a la maldad, el mundo de hoy podría ser mejor, pero si conseguimos neutralizar la estupidez seriamos todos más felices, pues habríamos eliminado la mayoría de los problemas que nos oprimen y acucian.

Sería ya el colmo que los que presumimos de haber traído la democracia a esta nuestra España y defendemos la Constitución como si la hubiéramos negociado nosotros mismos, nos vayamos a rasgar las vestiduras y poner a los pies de los caballos a un sector como el de la sanidad totalmente vejado, vilipendiado y maltratado por los políticos y sus palmeros incondicionales.

El derecho a la huelga figura entre los derechos fundamentales de la Constitución Española y como tal está recogido en su artículo 28. En él puede leerse:

«Se reconoce el derecho a la huelga de los trabajadores para la defensa de sus intereses»

Un derecho que ha sido ejercido desde su aprobación en multitud de ocasiones por todos los sectores del tejido industrial, económico y financiero, medios de Trasporte como Trenes, Aeropuertos, líneas Aéreas, Taxis y Camioneros, Comercios y hasta Policía, Guardia Civil y Bomberos, por lo tanto, no vamos ahora a crucificar a un colectivo que ha tenido un escaso historial en huelgas, quizás motivado por el poco corporativismo existente en esta profesión, sus sindicatos son casi desconocidos. ¿Quién conocía a AMYTS (Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid)? Dirigido por profesionales de la medicina, que poco tienen o han tenido que ver con reivindicaciones políticas, ni de derechas ni de izquierdas, y que solo ante gravísimas situaciones de deterioro han utilizado —correctísimamente— la huelga como medio de presión para mejorar las condiciones de su trabajo, algo que redunda en beneficio especialmente de los enfermos, pues sus peticiones han ido en la dirección de mejorar la atención sanitaria a la población española. Es ese el verdadero motivo por el que están sufriendo graves ataques a su ejemplar y buen hacer, ataques indecentes provenientes de unos mercaderes mal llamados “liberales” que lo único que vienen intentando es vender todo lo vendible a quien sea para favorecer a la empresa privada con tal de tener aseguradas las puertas giratorias que les permitan garantizar su futuro y deambular de un lado a otro laboralmente teniendo garantizado su pecunio particular.

Todos los que componen la atención sanitaria, desde médicos a personal de enfermería, padecen de una escasa visibilidad y reconocimiento a pesar de estar presentes en hospitales, en centros de atención primaria y también en los colegios, en las cárceles, en las ONGs, en las residencias de personas mayores, en las mutuas, en empresas, en asociaciones… y en todas las etapas vitales de la persona, desde el nacimiento hasta el final de la vida.

Es mezquino acusar al colectivo médico y de enfermería de peseteros y de utilizar a los enfermos como moneda de cambio cuando lo que solicitan no es precisamente dinero para ellos, aunque estén mal pagados y reconocidos, sino especialmente mejorar en todos los aspectos la atención a los enfermos.

Por supuesto que también hay ovejas negras y desahogados en el personal sanitario, faltaría más, hay de todo como en botica, nunca mejor dicho. El anti-izquierdismo instintivo nubla la mente y la razón de muchos llevándolos a defender cualquier cosa que entiendan perjudique sus intereses políticos y de un estatus social fuera de lugar para los tiempos que corren. Ese contrarianismo nos lleva a ser políticamente incorrectos y a perder el rumbo en temas que nos afectan directamente a todos y que deberían estar fuera de cualquier planteamiento político, en muchas ocasiones nos lleva a pasarnos de frenada.

Un tema central en el día a día es LA SALUD vista no sólo desde la perspectiva individual, sino también colectiva. Y es que, su importancia radica en que la salud es un medio para llegar a un fin. Como bien, lo dijo en algún momento Arthur Schopenhauer (1788-1860) en su obra el Arte del buen vivir, “La salud no lo es todo, pero sin ella todo lo demás es nada”.

Conviene recordar que, a nivel mundial, una vez analizada y estudiada la importancia y trascendencia de este tema, se llegó al convencimiento y la necesidad de potenciar la atención primaria en todo el mundo, por lo que el día 12 de septiembre de 1978 se celebró en Alma Ata la “Conferencia Internacional sobre Atención Primaria de Salud”, convocada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), con una asistencia de 134 países, 67 organismos internacionales y muchas organizaciones no gubernamentales; lamentablemente China fue la gran ausente. En la reunión se expresó la necesidad de una acción urgente por parte de todos los gobiernos, de todos los profesionales sanitarios y los implicados en el desarrollo, y por parte de la comunidad mundial, para proteger y promover la salud para todas las personas del mundo.

Después de varias décadas, sigue siendo el marco en el que se reconocen y confluyen la mayor parte de quienes luchan por el derecho a la salud de los pueblos. Alma Ata proclama que “La Atención Primaria de la Salud” (APS) es la clave para lograr salud para todos los pueblos del mundo en el tiempo de una generación.

La Declaración de Alma Ata, copatrocinada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), es un breve documento que expresa «la necesidad de una acción urgente de todos gobiernos, todos los trabajadores de la salud y el desarrollo, y la comunidad mundial para proteger y promover la salud de todas las personas del mundo». Fue la primera Declaración internacional que establece la importancia de la atención primaria de salud y describe el papel y las responsabilidades de los gobiernos del mundo para con la salud de la población.

La Declaración de Alma Ata comienza afirmando que la salud, «es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no meramente la ausencia de enfermedad o dolencia es un derecho humano fundamental y que el logro del más alto nivel posible de salud es un objetivo social mundial más importante…».

Continúa pidiendo a todos los gobiernos, independientemente de la política y los conflictos, que trabajen juntos por la salud mundial. Estos siguen siendo algunos de los principios fundamentales que guían el trabajo de la OMS en la actualidad. Quienes ratificaron la Declaración de Alma Ata esperaban que fuera el primer paso hacia el logro de la salud para todos en el año 2000. Aunque ese objetivo no se ha logrado, la Declaración de Alma Ata sigue siendo un esbozo para el futuro de la atención médica internacional.

Quiero dejar constancia de mi apoyo total al sector de la atención primaria en sus reivindicaciones así como al Sistema Sanitario en General, mi reconocimiento a todos los que en los momentos más difíciles y complicados de la epidemia COVID-19 hicieron un esfuerzo sobrehumano, por encima de sus propias vidas, para atender y contener la epidemia, acompañando a miles de enfermos en los últimos momentos de sus vidas, que en la soledad de lo que es una UCI, con gran generosidad les tendieron su mano y les ofrecieron la compañía y el cariño que no pudieron tener en aquellos momentos tan trágicos de sus propios y más íntimos familiares.


Para los que desconocen las reivindicaciones del personal público sanitario reproduzco aquí los puntos fundamentales de sus peticiones:

  • AGENDAS: agendas finitas como recoge ley de presupuestos de la CM, garantizando un mínimo de 10 minutos por paciente, máximo 31 pacientes/día en medicina de familia y 21/día en pediatría.
  • Dimensionamiento de las plantillas en base a las necesidades reales.
  • Cobertura inmediata de las vacantes estructurales.
  • Cobertura del 100% de ausencias de facultativo
  • Tiempo disponible para formación, docencia e investigación, dentro del horario laboral en base a ley.
  • Dotación económica suficiente a la sanidad de atención primaria.
  • Favorecer la conciliación familiar con turnos deslizantes en aquellos centros en los aún no se haya implantado
  • Adecuación de las infraestructuras, que en muchos casos están obsoletas. Hay un porcentaje importante de centros de salud que no cumplen, según la LPRL, las condiciones para pasar consulta. En la actualidad en algunos centros de salud se están adaptando de forma inadecuada espacios inicialmente no pensados para consulta, y, por tanto, no reúnen las condiciones necesarias.
  • Pediatría: o Consolidación de plazas fijas, resolviendo la problemática de los médicos de familia que atienden consultas de pediatría. o Turnos que permitan la conciliación con deslizantes fijos, independientemente de las bajas/ausencias. o Agendas finitas y correcta clasificación de los pacientes sin cita.
  • Resolución de los procesos de OPE en marcha. Cumplimiento de plazos de OPE, movilidad y traslados, con información en tiempo y forma sobre la marcha de los procesos.
  • Turno de tarde: abono del complemento de penosidad del 15 % aprobado en mesa sectorial en 2006
  • Negociación de la gestión de la atención del exceso de pacientes una vez se superen los límites de 31 en MF y 21 en pediatría como manda la ley de presupuestos de la CM.

FOTO: Manifestación en defensa de la Sanidad Pública vs. Conferencia Internacional sobre Atención Primaria de Salud de Alma Ata.

3 Comentarios

  1. Querido amigo:
    Veo que tu respuesta va en línea diferente a mi comentario generalizado sobre el mundo de la Sanidad (pública o privada) en el mundo, por lo que no insisto más en ello.
    En cuanto a la Sanidad madrileña que es -al parecer- la que más preocupa, «ni quito ni pongo rey» me atengo a los resultados electorales primero y en los aciertos durante la pandemia de descongestionar el sistema hospitalario con el hospital Zendal. Eso ha escocido especialmente porque dicen que «lo que molesta a quienes no hacen nada de quienes lo hacen, es precisamente que se les nota mucho lo que no hacen».
    Conozco un poco (pero en directo) ese mundo de la Sanidad, sus luces y sus sombras y simplemente ha caído dentro de la deriva institucional general. He tenido que pedir «altas voluntarias» ante errores evidentes en diagnósticos (salvados luego por atención privada de quienes tienen de verdad «ojo clínico»), así como en otros casos se ha acertado en el diagnóstico cuando tienen ya el «pelo blanco» y 40 años de servicio a sus espaldas.
    Como además tachas de «chula» y «soberbia» a una persona política determinada, creo que el que adopta una posición partidaria que no comparto, eres tú. Lo mismo que me da igual que haya o no profesionales del PP o de otros partidos siempre que no «ejerzan» en su función pública con influencia ideológica.
    En fin creo que no has entendido bien o yo me expliqué mal en mi comentario que preetendía más trascendencia en el análisis de la salud en el mundo, donde curiosamente a nadie parece preocuparle los datos reales o el origen de muchos problemas sanitarios. Eso sí, por reuniones internacionales a costa de los de siempre, que no sea.
    Un saludo.

  2. No hace falta irse (nada menos) que a Alma Ata para saber en qué consiste la Medicina desde los tiempos de Hipócrates, pero al igual que ocurre con el «cambio climático» todo sirve para mantener los «tinglados» nacionales e internacionales.
    La Medicina, como cualquier otro servicio público, no tiene ideología (mientras se realiza). Es más, requiere una vocación que cuesta encontrar en muchos casos. Requiere conocimiento, preparación y una absoluta humanidad que ha desaparecido de los «sistemas» tecnológicos, donde la responsabilidad de las máquinas no cuenta en caso de errores (y los hay pero no se publican).
    Pero distingamos las cosas. El mundo de la Medicina también tiene que ver con el mundo farmacológico (muchos farmacéuticos atienden mejor y conocen mejor esa farmacología) industrial donde (como ante la comisión del Parlamento Europeo), se llega a reconocer el carácter de ensayo de las vacunas al no ser testadas en sus consecuencias. Una cuestión que científicos importantes han denunciado sin ningún resultado.
    Otra cosa es que tales servicios públicos (como en la judicatura que no es menos importante) sean presionados para «producir» diagnósticos y sentencias en un número determinado, obligando a una atención superficial al paciente, pero no he visto ni conozco tal presión y siempre queda la posibilidad de denunciarlo. Bastaría con la denuncia del Colegio Profesional coprrespondiente.
    Llevar eso al terreno de la manifestación pública requiere la existencia de connotaciones de otro tipo como disponer de tiempo, medios, organización, relaciones mediáticas y dinero, para mover al personal.
    Asegurar que ésto sólo pasa en la Comunidad de Madrid, olvidando que la Sanidad es un problema mundial, me parece una exageración ( y demuestra que no hacía falta irse a Alma Ata para una conferencia internacional). No darse cuenta de cómo se va a utilizar una manifestación legítima para intereses políticos, incluyendo el insulto persdonal, me parece de una candidez sorprendente.
    Un saludo.

    • Querido amigo:
      Centrar en el perjuicio que le puede ocasionar a Isabel Ayuso el desmadre y desmantelamiento de la sanidad española, la denuncian un colectivo como el que atiende la sanidad me parece poco realista y excesivamente partidista. Supongo que eres de sobra conocedor de que una gran mayoría de ese personal no es precisamente de izquierdas, pero querido amigo cuando tienes delante a un enfermo, sea del tipo que sea, tienes una responsabilidad que atender y una obligación con la que cumplir. puedes caer en un delito castigado penalmente.
      Conozco muchos médicos que son y votan al PP y que echan pestes de la situación que se está viviendo en la atención sanitaria Española, lógicamente en pequeño comité, públicamente se contienen. las protestas no te engañes son en toda España y no hay más que ver la situación de desborde en muchos hospitales. A los pacientes no se les pide el carne del partido al que pertenecen para atenderles, se les mira solo a la cara y se les ausculta y reconoce en los males que les aquejan, sin distinción.
      No quiero entrar en un debate sobre la función pública en general, me limito a comentar el de la sanidad que es el que se ha demonizado interesadamente para defender las mentiras de una señora que ha generado expectativas de triunfo para su partido por su chulería y soberbia. no creo que sea el colectivo médico el que ha politizado la protesta, si los políticos, que ante la falta de respuestas y los intereses que defienden lo enmierdan todo como tu muy bien conoces y denuncias continuamente. Pocos insultos se han podido escuchar en los más de doce días ya de huelga hacia ningún político mientras que si hemos podido ver con gran rechazo las esperpénticas y obscenas intervenciones de sus señorías en el congreso y otros parlamentos autonómicos y municipales dando clara muestra de el tipo de representantes que hemos votado.
      No es bueno mezclar los problemas de los jueces, que por cierto están dando un espectáculo penoso, cuando deberían de dedicarse a lo suyo, y si quieren hacer política que cambien su profesión y se dediquen de lleno a la política. Separación de poderes, quien lo diría.
      Como siempre agradezco tus comentarios y entiendo que tu opinión está dentro del ánimo de crear más que de destruir. bienvenida sea.
      Un abrazo.

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