Carta abierta a Felipe VI

El texto que viene a continuación de esta entradilla, es una carta que el autor envía el Rey como Alto Patrono de la Real Academia de la Lengua Española, en vistas de las anomalías que se están produciendo en la institución que “limpia, fija y da esplendor”. Misiva que, igualmente, fue enviada a la RAE.

Felipe VI con traje de gala
Miguel Manrique
Periodista y escritor.
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Madrid, 14 de mayo 2021

A Felipe VI Rey de España

Majestad:

Como usuario y amante del idioma castellano, quisiera ponerle en conocimiento de lo que está ocurriendo en la Real Academia de la Lengua Española.

Últimamente esta institución parece haber entrado en una época de frivolidad y ligereza conceptual, nada apropiadas para las funciones que intelectual e históricamente le corresponden. El “todo vale” se ha instalado en la Academia, hasta el punto de aceptar como válida cuanta palabra se habla en la calle, sin que pase por los filtros reglamentariamente obligados.

Como usted sabe muy bien, don Felipe, existe un académico por cada letra del alfabeto, en su versión minúscula o mayúscula. Para que una palabra sea aceptada, el académico en cuestión debe presentar un informe en el cual conste si el neologismo posee un número considerable de hablantes entre la población de un país; en nuestro exclusivo caso, España.

No parece estar sucediendo así, Majestad. En los últimos tiempos la Academia viene aceptando —muy alegremente— términos como ‘arrascarse’, sinónimo de rascarse, sin que se sepa de qué país procede para que figure con el correspondiente “ismo”; es decir, si es de uso común en Nicaragua, por ejemplo, debe figurar como ‘nicaragüenismo’ [sic]. Nada de esto está haciendo la Casa que no sólo “limpia y da esplendor”, sino que debe “fijar”.

El problema, don Felipe, creo que está en que últimamente la RAE se ha llenado de escritores y otros usuarios del idioma, y no está ocupada por filólogos, lexicógrafos o historiadores del castellano, profesionales apropiados para la labor lingüística.

Respetuosamente le sugeriría, Majestad, que en su condición de Alto Patrono de la Academia que le confiere el artículo 62 j) de la Constitución tome usted cartas en el asunto, poniendo orden en una institución tan importante para España y todo el mundo hispánico, afectada de frivolidad y dejadez.

Reciba un afectuoso saludo de,

Miguel Manrique Romero

2 Comentarios

  1. Y no sólo en la RAE. Si nos damos cuenta, el mundo académico parece sin pulso plegado a lo que el gobierno imponga.
    ¡Qué decir de los muchos desmanes en las instituciones públicas, donde la Jefatura del Estado -que ostenta Felipe VI- tiene la función constitucional de intervenir en el funcionamiento regular de las mismas. La sanción de decretos inconstitucionales como gran parte de lo que se ha dado durante la pandemia, parece mostrar la desnudez de la situación, donde los supuestos “asesores” de la institución parecen más bien estar al servicio del ejecutivo.
    Enhorabuena por la carta. Un saludo.

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