Estreno de «Sincronía. Una comedia amarga.»

Sincronía. Una comedia amarga.
Miguel Manrique
Periodista y escritor.
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El pasado viernes 17 de septiembre se estrenó en la sala “Plot Point”, sita en la calle Ercilla, 29, de Madrid, Sincronía. Una comedia amarga. Comedia en un acto escrita, dirigida e interpretada por Sandra Marchena Rejas.

Marchena ha estado hasta hace poco encarnando a Rosina, simpático personaje en Acacias, 38, en la sobremesa de la 1 en Televisión Española.

Siempre he dicho que el verdadero actor es el de teatro; y no porque el de cine no lo sea. La gran diferencia estriba en que en un plató se pueden repetir los planos todo lo que se quiera hasta el “ha valido”, del director; pero en teatro, no. Allí está el artista escénico en carne y hueso, presa de todos los dolores del cuerpo y del alma que ese día atormenten su ser; los que tiene que esconder muy en sus adentros para que no se le noten.

Sandra Marchena realiza el tránsito del plató a las tablas con una facilidad asombrosa. Conservando el registro que se le apreciaba en la serie de televisión, se vale de innumerables claves para encarnar a María. Una mujer que llega a un piso vacío con la intención de alquilarlo y allí se encuentra con José, su anterior pareja, quien viene atraído también por el anuncio. Los ex novios, ex marido y mujer, ex amantes o lo que hayan sido en el pasado, rememoran su antigua relación a base de confrontados recuerdos: discusiones, reproches, mutuas afecciones, etc. Trasunto de las profesiones de ambos actores, la epopeya es la de un dramaturgo y de una actriz, a quienes el oficio les ha servido tanto de modus vivendi, como de teatro amoroso. Al tiempo de hacer todo un inventario de su relación, ambos personajes compiten por quedarse con la vivienda para empezar una nueva vida.

El protagonismo de Sandra Marchena es contestado admirablemente por Manuel Regueiro. (Arturo, también en Acacias, 38) No es fácil ejercer un antagonismo. Dicho papel no es un rol segundón; es más que el bajo enla música. Se trata de apuntalar temáticamente lo llevado a cabo por el protagonista, para que la acción no sea plana, para que el conflicto —alma de lo teatral— enmarque toda la acción dramática. Regueiro hace un trabajo limpio y ordenado, sin sacarle brillo al personaje; apenas lo realza cuando, como José, reprocha vivamente a María aspectos de su vida en común. Acto seguido, Regueiro retorna al contrapunto teatral, dejando depositando de nuevo el peso de la acción en Marchena.

Sincronía. Una comedia amarga, es un divertido melodrama; y lo es en toda la extensión del término. Drama, porque no tiene ser nada fácil encontrarte con tu ex pareja de modo inesperado y, en medio de un desolado espacio como es un piso vacío, traer al presente todo lo vivido; el amor y el desamor enfrentándose como en un combate de boxeo. Y es divertido, porque a los recuerdos Sandra Marchena los explota con un humor sarcástico, amargo, que provoca sonoras carcajadas en el público. Infatigable, la actriz, dramaturga y directora natural de Sabadell, extrae del talento, la formación y la experiencia, montones de recursos para la construcción e interpretación del personaje. Es fácil imaginarla en los ensayos dirigiendo a Manuel Regueiro, impregnándole de la esencia de ese José, que el actor gallego encaja a la perfección.

Sincronía. Una comedia amarga, estará en cartel en la sala “Plot Point” el jueves 30 de septiembre; en octubre, los días 07, 14 y 21; en noviembre, 13, 20 y 27 y en diciembre los sábados 04, 11 y 18. Precio de la entrada: 14.00 € más gastos de gestión en “atrapalo.com”.

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